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SORBOS DE FONDILLÓN

Paul de Kock

Paul de Kock

Paul de Kock

U Paul Charles de Koch (Passy 1793-Romainville 1871) nació en Francia pero era de origen Holandés. Su padre, Jean Conrad de Koch, fue un banquero guillotinado durante la época del Terror. Paul, que tenía buenas rentas, pudo dedicarse a la escritura y crear una prolífica obra. Sus novelas, más de cuatrocientas, fueron muy populares y del gusto del gran público que las compraba por entregas en las revistas de bajo precio. También escribió casi doscientas obras de teatro representadas cientos de veces.

A pesar del drama padecido por la muerte violenta de su padre, Paul de Kock siempre imprimó jovialidad y entusiasmo vital a sus obras. Chateaubriand escribió sobre él: «Paul de Kock es un consuelo, jamás ha presentado a la humanidad bajo el punto de vista de la tristeza. Con él uno ríe y se esperanza»

Su novela «El Barbero de París» (1826) alcanzó mucha fama y, más tarde, en 1843, apareció en España (copiando a Calderón de la Barca) «Lances de amor y fortuna» la cual fue publicada por entregas en «El Corresponsal» bajo el chabacano título de «Cuantas veo, tantas quiero», anunciando ya el fondo de la trama y presentando a Adhémar Marilly, protagonista de la novela, como un Casanova crápula, disoluto, noble y rico, que pasa la vida ocioso, galanteando y gastándose la fortuna en timbas y salones de lujo.

Paul de Kock, que tenía fama de gourmet y glotón irredento, no dudó en poner en boca de su personaje -tal vez en un intento de mostrar su alter ego- la secular afición de los franceses al buen vino de Alicante y, al igual que otros amantes del Fondillón como Dumas o Balzac, sitúa nuestro vino como el perfecto maridaje para un bizcocho de almendras.

La obra fue incluida en el índice de los libros prohibidos por promulgar el amor libre. Hacia mitad del relato tiene lugar una escena cargada de erotismo y doble sentido:

«Pero creo, señora, que es hora de atacar ese bizcocho de almendras, y mojarlo con un poco de vino de Alicante».

«Sí, sí, lo atacaremos y también lo mojaremos; Putifar, ¿quieres bizcocho de almendras?»

«¡Bueno, me permitiré llegar tan lejos como eso! En cuanto al vino de Alicante, haría cualquier cosa por conseguirlo».

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