Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Xixona

Las raíces de El Almendro

Más de 300 extrabajadores se reunieron ayer en la antigua fábrica de la turronera para hacerse una foto de familia con motivo de su derribo

En el encuentro participaron personas de todas las edades.

En el encuentro participaron personas de todas las edades. / DAVID PERICH

JOSE ANTONIO RICO

El Almendro se fue hace cinco años y la fábrica está siendo demolida, pero pervive en Xixona gracias a las centenares de personas que allí trabajaron. Unos 300 de estos exempleados acudieron ayer al encuentro convocado por el alcalde Ferran Verdú, que también trabajó de la histórica firma turronera, para dar el último adiós a este símbolo del sector. Una despedida emocionante por el reencuentro de personas que compartieron años en el factoría -en algunos casos buena parte de sus vidas-, llena de recuerdos y al mismo tiempo con un sabor agridulce, ya que lo que fue una de las empresas punteras de turrón con casi 800 empleados es ahora una enorme y vieja nave industrial abandonada, que está siendo derruida por motivos de seguridad y donde en el futuro se levantarán casas.

Verdú anunció esta reunión a través de Facebook para hacer una foto de esa gran familia que fue El Almendro, invitando el Ayuntamiento a un pequeño almuerzo con horchata, limonada y dulces, y fue todo un éxito. La cita atrajo en la mañana de ayer no sólo a personas que residen en poblaciones vecinas como La Torre de les Maçanes, Tibi o Alicante, sino que incluso exempleados de Linares o Madrid acudieron a rememorar esas temporadas del turrón en las instalaciones de Monerris Planelles en las que, todos coinciden, el ambiente era excelente y eran "como una gran familia". Es más, varias generaciones de familias han pasado por allí y ayer regresaron, quizá por última vez, al que fue su lugar de trabajo.

Alguna lágrima se dejó caer en este encuentro, al ver a compañeros a los que se les había perdido la pista hace muchos años, o al descubrir como este icono del turrón, que toda España recuerda por su anuncio "El Almendro vuelve a casa por Navidad", está desapareciendo del paisaje urbano de Xixona. Los participantes pudieron firmar en un libro habilitado por el Ayuntamiento para que dejaran constancia de su paso por esta turronera, que permanecerá esta semana en el Consistorio para los que no pudieron asistir ayer a este acto.

El primer edil, que durante cinco campañas en los años 80 trabajó en El Almendro para pagarse sus estudios, explicó ayer que "este encuentro ha servido para volver a juntar a trabajadores, incluso gente que ha venido de fuera. Ha sido muy gratificante ver a gente intercambiando números de teléfono tras muchos años sin tener contacto. También ha sido una sensación agridulce, ya que se está derribando algo más que lo que fue un motor económico, ya que fue un vínculo social que contó en sus mejores tiempos con 790 nóminas, de gente que incluso se conoció allí para casarse más tarde. Recuerdo sobretodo el gran ambiente que había, el compañerismo y la solidaridad".

La fábrica, que desde hace un mes se está derribando, se construyó en 1921, aunque el origen de la empresa se remonta a 1883 y la marca El Almendro nació en 1905. Por ello ayer más de 300 de sus extrabajadores se despidieron de la que fue casi su casa.

Muchos recordaron también como en 1992 empezó a torcerse la historia de Xixona y El Almendro. Aquel año la familia Monerris Planelles vendió la empresa a la multinacional Jacobs Suchard, para pasar después a Delaviuda en 1996, que se llevó la producción durante cuatro años a Toledo.

En 2000 volvió a Xixona hasta principios de 2006, cuando Delaviuda se llevó definitivamente la factoría a Sonseca y despidió a sus 70 empleados. Ayer se consumó esta marcha, aunque sus extrabajadores dejaron claro que su recuerdo seguirá vivo a pesar de que sus dulces ya no vuelvan por Navidad desde la población que la vio nacer.

Las raíces de El Almendro

Las raíces de El Almendro

Las raíces de El Almendro

Las raíces de El Almendro

Tracking Pixel Contents