El Ayuntamiento de El Campello ha iniciado el apuntalamiento del Convent de la Orden de la Merced para tratar de impedir que se termine de venir abajo, después de que hace dos semanas se desplomara una parte de la fachada y de la cúpula. Aunque se trata de un inmueble protegido en manos privadas, desde el consistorio se han iniciado de forma subsidiaria las obras para evitar la pérdida definitiva de este trozo de la historia de El Campello. El coste, de entre 50.000 y 60.000 euros, se reclamará posteriormente a los propietarios de este antiguo monasterio de los frailes mercedarios, levantado entre los siglos XVII y XVIII.

Las obras arrancaron hace una semana con el objetivo de apuntalar, consolidar y vallar este inmueble, según explicó ayer el alcalde Juanjo Berenguer (PP). El primer edil recordó que la obligación del Ayuntamiento es garantizar la seguridad y por ello se ha procedido a declarar el estado ruinoso del Convent para poder llevar a cabo su apuntalamiento provisional de forma subsidiaria. Y recordó que las últimas actuaciones adoptadas por el municipio con respecto a este enclave datan de 2011 y 2014, en la anterior etapa de Berenguer como alcalde, cuando se instó a los propietarios a que adoptaran medidas para garantizar la supervivencia del primer edificio de carácter religioso levantado en El Campello, protegido como Bien de Relevancia Local (BLR).

Hay que recordar que en 2014 se produjo un derrumbe en una de las edificaciones anexas, tras lo que el Ayuntamiento valló la zona por el grave peligro que representaba y requirió a los dueños a que adoptaran medidas, sin éxito, sin que después se haya vuelto a reclamar nada de forma oficial a los propietarios durante los cuatro años de gobierno de izquierdas.

El alcalde anunció la reactivación de este expediente paralizado desde 2014 para que los dueños tomen las medidas necesarias para conservar el inmueble, que tiene adosada una casa habitada. Precisamente el tema de la propiedad es complejo y uno de los problemas, ya que existen más de media docena de dueños del inmueble y de las construcciones contiguas, lo que dificulta cualquier medida.

Abandono

El abandono del Convent ha sido evidente en los últimos años, avanzando su deterioro de forma imparable pese a las denuncias de EU, vecinos o la Asociación Museo de Historia. Precisamente ayer el portavoz de EU, Pedro Mario Pardo, recordó que su formación lleva más de una década advirtiendo de esta situación y que «el apuntalamiento que se lleva ahora a cabo demuestra que si se hubiera tenido voluntad se podría haber actuado antes de que se perdiera una gran parte del convento, y demuestra que para el Ayuntamiento la prioridad ha sido el urbanismo y nunca la conservación de su patrimonio», poniendo como ejemplo el yacimiento íbero de Aigües Baixes que fue arrasado parcialmente por una excavadora en 2014.

Este antiguo convento ha sido modificado por el adosamiento de la citada casa de labranza, conocida como Casa del Convento, con posterioridad a la desamortización de los bienes del clero, que conllevó la subasta del edificio religioso. Realizado en fábrica de mampostería, algunas de sus dependencias fueron reutilizadas por la casa de labranza, y únicamente se apreciaba la conservación del crucero, testero y del transepto, faltando toda la nave central.

El crucero conservaba la cúpula con linterna superior con teja curva vidriada en azul, aunque tras el derrumbe ahora falta una parte de la cúpula. Es más, en la web de la Generalitat donde figura la protección de la que goza el inmueble y sus datos ya se alertaba de lo que podía pasar: «En ruinas, amenaza con su desplome si no se procede a su rápida consolidación».