Suscríbete

Información

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Xixona pide a Cultura proteger la antigua fábrica de La Jijonenca para evitar su derribo

El pleno reclama su declaración como Bien de Relevancia Local tras solicitar los propietarios autorización para la demolición de la emblemática factoría, que data de 1926 y se encuentra muy deteriorada

La antigua fábrica de La Jijonenca, cuya demolición quiere evitar Xixona. j. a. rico

Salvar de la demolición la antigua factoría de La Industrial Turronera, uno de los últimos emblemas del sector que quedan en pie en el casco urbano. El Ayuntamiento de Xixona ha solicitado a la Conselleria de Cultura la declaración de Bien de Relevancia Local (BRL) para las instalaciones que hasta 1994 elaboraban los turrones de La Jijonenca. Esto se produce después de los propietarios hayan pedido con fecha 25 de julio de 2019 licencia para el derribo de todo un icono de la industria turronera, que presenta un avanzando deterioro, sobre todo con serios daños en su cubierta, y donde se rodó parte de la película de Luis García Berlanga «Moros y Cristianos» en 1987.

El pleno ha acordado con el apoyo del PSOE, Cs y Més Xixona y la abstención de Compromís y PP pedir a la Conselleria que considere su declaración como BRL del cuerpo principal de esta antigua fábrica casi ya centenaria. Según se expone en el acuerdo, «la fábrica de La Industrial Turronera constituye un complejo industrial constituido por un conjunto de edificios y ampliaciones realizadas en diversos momentos, desde 1926 hasta la última reforma documentada del año 1980. Tal y como queda reflejado en el informe del arquitecto municipal, el cuerpo principal del edificio industrial (...) conocido como La Industrial Turronera S.A., tiene valor de carácter histórico, arquitectónico e incluso etnológico que, si bien no justifican su consideración como Bien de Interés Cultural (BIC), tienen significación propia en el ámbito local, que pueden conllevar su consideración como Bien de Relevancia Local».

La propuesta recuerda que «Xixona no dispone todavía de un Catálogo de Protecciones, aunque está en fase de tramitación el procedimiento de contratación de los servicios de asesoría externa para su redacción, por lo que el edificio en cuestión no goza de protección por el planeamiento urbanístico municipal».

Por ello, «la consideración de una construcción como Bien de Relevancia Local supone la inscripción en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, con la consiguiente aplicación del régimen de protección, las limitaciones y las medidas de fomento que la Ley reserva a los bienes inventariados», lo que impediría el derribo de la nave principal, ya que en un principio las edificaciones anexas carecerían de valor y podrían demolerse.

Por ello el acuerdo también recoge que salvo pronunciamiento en contra de la Conselleria, se aplicará el régimen transitorio de protección que contempla la Ley, «y por tanto, hasta la definitiva inclusión del mismo en el catálogo de protecciones municipal, solo se podrán realizar en el elemento protegido actuaciones de conservación y mantenimiento».

Para respaldar esta petición, el Ayuntamiento encargó un informe historiográfico al cronista oficial de Xixona y técnico municipal del departamento de Cultura, Bernardo Garrigós; y otro informe de valoración patrimonial de la fábrica al arquitecto jefe del Departamento Técnico de Gestión y Disciplina.

Según el informe del arquitecto, «el estado general de conservación del edificio es muy malo, derivado de los años en desuso», e incluso parte de la cubierta de una zona está totalmente derruida. Este arruinamiento de la cubierta ha provocado también un importante deterioro en una buena parte del muro este de la nave derecha, en esta planta superior».

Interés

El interés de la instalación industrial se centra en el cuerpo principal de la edificación, «por sus valores arquitectónicos, históricos y como ejemplo representativo y único de las grandes fábricas productoras de turrón del casco urbano, de las que ya no permanecen en pie otros ejemplos» tras los derribos por ejemplo de las factorías de El Almendro o Antiu Xixona. Y esta factoría representa uno de los primeros ejemplos de industria turronera de gran tamaño en la población.

Según relata el cronista oficial, la turronera se levantó en 1926 en lo que era el huerto del antiguo Convento de los Franciscanos, tras la marcha de estos. Pero no fue hasta 1933 cuando tras una fusión nació la empresa La Industrial Turronera, que llegó a contar también con fábricas en Barcelona y Bilbao, y las marcas Montserrat, Dulcinea y La Jijonenca, según recuerda Garrigós. Finalmente en 1994 Industrias Jijonencas, Injihesa, tomó su control tras un ampliación de capital, año en el que se supone que cesó la producción de turrones en esta factoría al trasladarla al polígono Segorb.

Icónica

La edil de Urbanismo, María Teresa Carbonell (PSOE), destaca que con esta medida se busca salvaguardar el cuerpo principal de la fábrica y evitar su derribo. «Sin duda esta factoría estaría incluida en el Catálogo de Protecciones si ya lo tuviéramos terminado», destacando que una posibilidad en el futuro es que como consecuencia del desarrollo urbanístico que se contempla en esta zona, la antigua fábrica se incluya dentro del aprovechamiento urbanístico que le corresponda al Ayuntamiento, para así pasar al patrimonio municipal y buscarle un uso.

Rodaje

Un futuro para una fábrica que quedó inmortalizada para siempre en la película de Berlanga «Moros y Cristianos», que reunió en Xixona en 1987 a actores tan populares como Fernán Gómez, Pajares o Pedro Ruiz. Y que requirió de la participación de 200 extras y figurantes en Xixona, siendo entonces todo un acontecimiento en el pueblo para relatar la historia de unos turroneros que iban a Madrid a promocionar sus productos.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats