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Se vende fortín ibero en El Campello

El dueño del yacimiento de Aigües Baixes pone a la venta la parcela tras ser absuelto de su destrucción parcial: 250.000 euros

Imagen aérea de los restos del fortín ibero de Aigües Baixes en 2013, antes de su destrucción parcial. | INFORMACIÓN

Imagen aérea de los restos del fortín ibero de Aigües Baixes en 2013, antes de su destrucción parcial. | INFORMACIÓN

Se vende fortín ibero. Precio: 250.000 euros. Estado: parcialmente destruido aunque, según los arqueólogos, de gran valor y recuperable. Razón: su dueño, que ha sido absuelto del expolio sufrido en 2014. Posible interesado: el Ayuntamiento de El Campello, para quiere finalizar su excavación, ponerlo en valor e incluirlo en un circuito arqueológico.

El yacimiento de Aigües Baixes está en venta. Desde hace unas semanas hay instalado un cartel que informa de ello. La sentencia por el juicio por el que se absolvía a los dos acusados estaba fechada en mayo de 2020, aunque no se dio a conocer a la opinión pública hasta que informó de ella este medio este mes de febrero. Y casi coincidiendo con ello, el propietario ha colocado un cartel en el que anuncia que la parcela, que cuenta con una superficie de 2.805 m2, está a la venta por 250.000 euros, y que se trata de un suelo catalogado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como Suelo Urbanizable No Programado. De todas formas, cualquier edificación en esta zona estaría condicionada por la presencia de estos restos arqueológicos catalogados como Bien de Relevancia Local (BRL), y cuya declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) fue frustrada por la excavadora que arrasó superficialmente el enclave hace justo siete años.

Desde la empresa intermediaria que lleva la posible venta de la parcela no quisieron dar detalles sobre su situación, limitándose a señalar que hace cerca de un mes que se instaló el cartel, es decir antes de que se hiciera pública la sentencia y que el Ayuntamiento expresara su interés por hacerse con su titularidad. Y señalaron que el dueño tiene pendiente una reunión con el Consistorio.

Cartel que anuncia ahora la venta de la parcela donde se ubica el yacimiento arqueológico. | J.A.RICO

Desde la Corporación su alcalde Juanjo Berenguer (PP) explicó respecto a esta puesta en venta que «eso son asuntos privados. Mantengo la intención de que esos terrenos sean públicos para configurar un gran circuito arqueológico», aunque sin concretar a través de qué fórmula, si una compra, expropiación, algún tipo de compensación... Y es que hace dos semanas desde la Universidad de Alicante (UA), que lideró en 2013 la excavación del yacimiento que reveló su gran valor, reclamaron la colaboración a las administraciones para terminar los trabajos en Aigües Baixes. Esta nueva excavación se realizaría con los medios y personal de la UA, pero requiere del permiso del dueño.

Y el alcalde manifestó a su vez que «el Ayuntamiento, y en concreto el área de Patrimonio cuya gestión recae personalmente en mí, facilitará siempre en la medida de lo posible, no olvidemos que es un terreno privado, la o las campañas de excavaciones que se puedan acometer». Y anunció que «paralelamente, gestionaré la obtención del suelo, junto con el de la Torre de Reixes, para que pasen a formar parte del patrimonio público municipal. El objetivo es, por un lado, salvar ese patrimonio, y por otro configurar un gran circuito arqueológico que iría desde la Torre de la Illeta hasta la Torre de Reixes, único por su singularidad y localización». Y en este circuito se incluiría Aigües Baixes, que se sitúa en la otra vertiente del Barranc d’Aigües. A un lado está la Torre de Reixes del siglo XVI, y en el otro el fortín ibero del siglo V antes de Cristo.

Posible reconstrucción

Este yacimiento fue descubierto en 2003, tras lo que fue protegido. Pero fue en 2013 cuando la excavación de la UA sacó a la luz su gran valor, al tratarse de un enclave único. Y el estudio realizado entonces permitiría reconstruir los restos piedra a piedra, y aún quedan zonas importantes por excavar. Los daños causado un año después se limitaron a la superficie, a lo que ya había sido descubierto, documentado y escaneado, como los muros que fueron después cubiertos con una malla geotextil para su protección y que después fueron arrasados por la excavadora. Pero esas piedras se quedaron en un margen de la parcela tras la agresión y se pueden volver a colocar una a una en su sitio, tal y como fueron dispuestas hace 25 siglos por los iberos. Además, se confía en que en el subsuelo aún queden importantes descubrimientos por realizar. Todo depende de que se pueda volver a excavar para averiguar más sobre el origen de una construcción levantada hace 2.500 años, y que la mano del hombre intentó que regresara al olvido en 2014.

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