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El PSOE «humilla» a su alcalde y le tumba la modificación del Plan General de San Vicente

El sector del grupo socialista contrario a Villar evita que se apruebe su propuesta urbanística y presenta a última hora una enmienda - Podem, Vox, Cs y PP le reprochan el «desprecio» a los técnicos y el haber llevado su guerra interna a un pleno

Los socialistas posan en la toma de posesión de López pese a su enfrentamiento en el pleno. | INFORMACIÓN

Los socialistas posan en la toma de posesión de López pese a su enfrentamiento en el pleno. | INFORMACIÓN

El Miércoles Santo lo fue de penitencia para el partido socialista de San Vicente. La gestión y los temas a aprobar quedaban en un segundo plano en la sesión plenaria ordinaria de marzo del Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig. El tenso pulso entre las dos facciones del grupo municipal socialista, la del alcalde y concejal de Urbanismo, Jesús Villar, y su número dos, Asun París; y el grupo del edil José Luis Lorenzo y los otros ocho concejales han alcanzado su máxima expresión. Durante el pleno se mostró a las claras hasta dónde son capaces de llegar ambos para defender sus intereses.

A un día de celebrarse el pleno, el grupo socialista presentaba el martes una enmienda a la propuesta de su propio grupo, defendida por Villar. Y finalmente le tumbó al alcalde y concejal de Urbanismo la modificación 38 del Plan General que presentaba. Una propuesta técnica. La oposición no entendía el porqué de la rocambolesca situación. Esta modificación del Plan General suponía, entre otras cosas, la exposición pública de cambios urbanísticos entre los que se encuentra el favorecimiento del teletrabajo al considerar las viviendas particulares oficinas. Siete concejales del grupo socialista decidieron no apoyar la propuesta que hacía su propio grupo, incluso después de que el alcalde, obligado por su grupo, presentara un informe técnico de 113 páginas para justificar la modificación.

Para evitar el ridículo de que su grupo votara en contra o se abstuviera en un punto propuesto por él mismo, el alcalde hizo uso de la potestad de pedir el voto nominal y no el ponderado, una vez que el portavoz socialista anunció que el PSOE iba a abstenerse. Pero Villar no logró finalmente la mayoría absoluta que necesitaba para sacar adelante el punto. Su propuesta sumó ocho votos favorables, de Compromís, Podem, EU y Vox además del de su compañera de partido París. PP y Cs decidieron abstenerse y no decantarse.

Faltó al pleno el edil de Recursos Humanos, José Manuel Ferrándiz, de baja, y en el ojo del huracán tras haber renunciado a esta concejalía. Y se estrenaba como edil socialista Juan Antonio López Perona, quien prometió su cargo por la mañana. Sustituye a la edil Belén Arques, cuya renuncia desencadenó el 14 de febrero la guerra abierta en el PSOE desde entonces.

150 metros y no 400

La enmienda presentada por su propio grupo a la propuesta urbanística de Villar rizó el rizo a los desencuentros evidenciados en las últimas semanas. El grupo propuso rebajar a 150 metros y no hasta 400 metros, como indicaba el informe, la distancia de aparcamiento para establecimientos hoteleros.

El grupo socialista justificó su propuesta indicando que el motivo es su apuesta «por un modelo turístico de calidad, con elementos diferenciadores con respecto a municipios o ciudades del entorno». «Ampliar la distancia hasta 400 metros parece excesivo, teniendo en cuenta la capacidad de crecimiento que aún tiene San Vicente. Con una distancia menor, en este caso 150 metros, tendríamos un elemento diferenciador más con respecto a Alicante que podría hacer de efecto llamada», rezaba la enmienda.

Ante la presentación de la enmienda, la secretaria municipal indicó que debía de votarse si se aceptaba, y el portavoz del PSOE, Jesús Arenas, se preguntaba «¿a quién se pretende beneficiar con esta medida?». Y añadía: «¿De verdad esta propuesta se hace con sentido común?».

En un enfrentamiento abierto, el alcalde rechazaba la enmienda afirmando que «esta propuesta es la que yo quiero defender frente a otra que no se sabe cómo se argumenta o qué interés tiene». Y pedía el apoyo a su modificación contraponiendo una modificación avalada por los técnicos a «la presentada a última hora por un grupo político». Como si ese grupo le fuera ajeno.

Fue finalmente el voto de calidad del alcalde el que permitió que no se aceptara la enmienda socialista con 7 votos a favor, 10 abstenciones de Compromís, Cs y PP y 7 votos en contra. Aunque de nada le sirvió esta victoria, al no lograr a continuación el apoyo suficiente a su proposición de modificación 38 del Plan General.

Solo Compromís decidió no manifestarse. Y excepto su socio EU, que se acogió a la coherencia de votar lo mismo que había decidido en la comisión informativa, el resto de grupos afearon contundentemente que el PSOE se enmendara a sí mismo. Además, criticaron que ni siquiera habían tenido la deferencia de advertirles de la presentación de la enmienda a última hora.

David Navarro, de Podem, advirtió de «la gravedad» de lo que el grupo socialista hacía. «No es serio, ni coherente ni responsable presentar una autoenmienda a su propio partido». Y añadía: «no vamos a entrar en su lucha interna y que afecta a la gestión del Ayuntamiento».

El portavoz de Vox, Adrián García, también afeó al grupo socialista «que traigan al pleno sus batallas y juego de tronos. Le faltan el respeto a esta sesión plenaria, a los técnicos y a los vecinos».

El portavoz del PP, Óscar Lillo, reprochaba que el PSOE «hace oposición a sus propuestas y el alcalde es cuestionado por su propio partido. ¿A qué juegan?». Mientras Pachi Pascual de Cs reconocía que creía haberlo visto todo «pero este sainete de su guerra interna escribe un capítulo bochornoso».

De hecho, el propio alcalde pidió disculpas a los vecinos de San Vicente «que en este punto han salido perjudicados», y se comprometió a volver a elevar esta cuestión a otro pleno.

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