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San Vicente: una ciudad muy leída

Más de la mitad de los residentes en el municipio tienen el carné de la biblioteca - El socio más joven no tiene un año aún, y la más mayor 100

Rosa Beviá busca un volumen par su tío. Abajo, estudiantes en la zona de libros de consulta.  | INFORMACIÓN

Rosa Beviá busca un volumen par su tío. Abajo, estudiantes en la zona de libros de consulta. | INFORMACIÓN

El gusto por la lectura está arraigado en San Vicente del Raspeig. De ello dan fe los miles de carnés de socios que acumulan. Este mes las dos bibliotecas del municipio, Miguel Delibes y la infantil Miguel Hernández, han superado los 30.000 socios. Un hito ya que supone que más de la mitad de la población de la ciudad, que roza los 60.000 habitantes, tiene el carné de la biblioteca. Y los números además se corresponden con el interés por leer, por llevarse ejemplares y por renovarlos semanalmente. La persona más lectora supera los 100 libros al año. Los más asiduos visitan la biblioteca cada dos semanas y se llevan cuatro volúmenes. Y ello a pesar de que las nuevas tecnologías y la cultura audiovisual arrasa con la lectura tradicional.

San Vicente: una ciudad muy leída

En 2019 las bibliotecas de San Vicente registraron 178.666 préstamos. Debido a la pandemia, la cifra cayó en picado en 2020 porque las instalaciones permanecieron cerradas parte del año, hasta situarse en 92.131. Y a pesar de todo, solo Alicante y Alcoy superaron a San Vicente, frente a municipios como Elche, Torrevieja u Orihuela con más población.

El arraigo de los sanvicenteros con sus bibliotecas lleva a los padres a hacer socios a sus pequeños desde la cuna. El «usuario» más joven está a punto de cumplir un año, nació en junio de 2020, y es uno de los 9.037 niños con carné de la biblioteca. Mientras que hay una centenaria, una socia nacida en 1919 y otro hombre que acaba de cumplir los 99 años. Ambos forman parte de los 21.909 lectores adultos que atesora esta instalación.

Ya el diseño de la biblioteca Miguel Delibes invita a la lectura. Un largo pasillo ascendente muestra libros de divulgación general, las últimas novedades y las novelas de mayor interés. A medida que el lector asciende va encontrando los volúmenes por géneros, y llega hasta la zona de libros de consulta y estudio. Un espacio de lectura de periódicos con sillones sugiere un repaso reposado de la actualidad diaria, y a medida que se asciende el silencio solo lo rompe el teclear de algunos jóvenes que estudian y usan su ordenador.

Hay un apartado especial para los niños donde los libros se categorizan por edades. Las tardes son de los pequeños, a la salida de los «coles» muchos acaban en la biblioteca para disfrutar de cuentos y libros ilustrados. También hay una zona de préstamo de películas y música. Pero las plataformas audiovisuales han hecho que el interés decaiga.

Quienes trabajan en la biblioteca no dudan un segundo sobre el género que más se lee: la novela romántica. Y de ello da fe un panel de libros que de arriba a abajo muestra sugerentes títulos para sumergirse en las páginas de celos, intrigas y grandes historias de amor. El libro más leído en los últimos cinco años es «Deseo concedido», seguido de cerca por «El amante», del mismo género. La mayoría de los autores preferidos por los lectores sanvicenteros son de habla inglesa y las autoras españolas con más afición son Matilde Asensi y su «Venganza en Sevilla» y Dolores Redondo, con «El guardián invisible». «La gran carrera de los caracoles» y «Bob Esponja va al médico» forman parte del «top 10» de los títulos infantiles.

La pandemia ha traído cambios y hábitos nuevos. Una sala destinada a presentaciones y actuaciones tiene hoy en la puerta el cartel «Sala de cuarentena» donde los libros cumplen su particular periodo de aislamiento, allí se dejan los volúmenes para que pasen un periodo de desinfección antes de prestarlos de nuevo. Y también se encuentran las nuevas adquisiciones que están por colocar.

«Me gusta mucho leer, es una afición maravillosa y soy asidua a la biblioteca», cuenta Rosa Beviá, mientras hojea un ejemplar para llevar a su tío, un ávido lector que ya no sale de casa y que antes de la pandemia formaba parte de los 22 usuarios del club de lectura de la biblioteca.

Para la concejal de Cultura, Raquel Rodríguez, el éxito de las bibliotecas sanvicenteras y de que su crecimiento sea constante radica «en la profesionalidad y experiencia del personal de las bibliotecas, el amplio fondo bibliográfico que posee y la incorporación de novedades».

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