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La demolición de la nave quemada en San Vicente obliga a realojar a 18 familias

El área de Bienestar Social espera poder usar dos de las casas de emergencia y se prevé que habrá molestias y humo al menos un mes

Vecinos que viven junto a la nave incendiada junto a sus viviendas del polígono Canastell. | RAFA ARJONES

Vecinos que viven junto a la nave incendiada junto a sus viviendas del polígono Canastell. | RAFA ARJONES

El lunes comienzan los trabajos de desmantelamiento de la fábrica de caucho que se incendió el pasado 11 de julio en el Polígono de Canastell. La empresa ya ha hecho los primeros movimientos de retirada de material esta semana pasada, pero es a partir del lunes cuando se prevé que accedan maquinarias que comiencen a levantar y llevarse todos los materiales.

Una intervención que el consistorio ya adelanta, se prevé que dure al menos un mes, y que provocará muchas molestias y olores fuertes, especialmente a las familias que viven junto a esta fábrica; pero también va a producir sus efectos en el resto del municipio. Al remover los escombros se seguirán produciendo fuertes olores por la combustión del material que vecinos de distintas partes del municipio han notado desde el día en el que se produjo el incendio.

Ante la situación, el Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig va a realojar a los residentes de la zona del polígono de Canastell que viven próximos a esa nave, puesto que se prevé que las molestias sean aún mayores que las que sufren ahora. Se trata de 18 familias, en algunos casos con niños pequeños, y en otros ancianos y personas con movilidad reducida. Aunque no todos los residentes han decidido marcharse y desde el Ayuntamiento advierten que aunque es recomendable no estar junto a la fábrica mientras se está desmantelando, «no se puede obligar a quien no quiere salir de su casa».

Los residuos de la fábrica de caucho, donde aún se generan brasas, se llevarán a la planta de Piedranegra

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La concejal de Bienestar Social, Isabel Candela, recalca que «la educadora social, la técnica de Integración Social, y la jefa de Servicios Sociales han estado pendientes de los vecinos desde el minuto cero». Y ahora han buscado «los recursos de los que dispone el Ayuntamiento», recalca la concejal, para que puedan salir de sus casas. Algunas se van a alojar con familiares, pero la mayoría no cuenta con alternativas.

Cuatro familias ya estuvieron alojadas en Casa Antonio, sin embargo, ya han rechazado volver a este establecimiento porque indican que prefieren otros recursos más adaptados a familias con niños.

Y entre los recursos que baraja Bienestar Social se encuentran dos de las casas sociales de emergencia de las que dispone San Vicente. Se trata de viviendas que forman parte del parque de inmuebles para alquiler social y que todavía no se han adjudicado. Y la edil reconoce que la intención es poder poner a disposición dos de esas casas este realojo temporal. «Dependiendo de las circunstancias personales y familiares estamos buscando el recurso», indica.

El incendio de la fábrica de caucho provocó una columna de humo visible a kilómetros. | ÁLEX DOMÍNGUEZ

El alcalde, Jesús Villar, emitía el pasado jueves un decreto de orden de ejecución exigiendo a la mercantil Pemarsa que proceda a la demolición. La empresa había anunciado el inicio de la demolición el jueves de todas las construcciones afectadas, así como la gestión de los residuos industriales tras la extinción total. Pemarsa adelanta que la extinción total se va a llevara cabo en colaboración con el Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante.

El consistorio exige que la demolición sea «de inmediato», derribando y desescombrando todas las construcciones «que hayan quedado inservibles como consecuencia del incendio y la retirada de los residuos conforme a la legislación». Y ha advertido a la empresa Pemarsa que las obras de reconstrucción o rehabilitación requieren de la previa obtención de la licencia de obras.

Sobre la toxicidad del humo, el Ayuntamiento sigue a la espera de recibir el informe solicitado al Consorcio de Bomberos.

El concejal de Medio Ambiente, Alberto Beviá, adelanta que se ha elaborado «un protocolo» para poder llevar estos vertidos de la fábrica de caucho «y Piedranegra ya ha autorizado que los restos lleguen al vertedero».

Beviá: «Será un proceso lento y bastante molesto porque al remover los restos se va a producir humo»

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«Tener paciencia»

El edil adelanta Pemarsa ya ha contratado a una empresa para realizar el desescombro que en coordinación con los bomberos realizarán el desescombro. Y advierte que «va a ser un proceso lento que va a durar y los primeros días va a ser bastante molesto, porque todavía hay brasas y al remover va a generar humo. Debemos tener paciencia porque nos han dicho que esto es lento».

Aunque un día después de producirse se dio por extinguido, la realidad es que en la zona ha permanecido un retén de bomberos debido a que el fuego se ha estado reavivando. Y el humo ha sido constante. Los vecinos tienen que vivir con las puertas y ventanas cerradas y con un constante malestar en la garganta debido al aire viciado que respiran.

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