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Pelotas de tenis que no botan en El Campello

La oposición presentó el asunto en el último pleno después de que varios usuarios se quejaran de las últimas bolas, compradas recientemente

El tema provocó las risas entre los miembros del equipo de gobierno y de la oposición, y ha resultado ser un error ya subsanado

Una pelota de tenis en una imagen de archivo.

Una pelota de tenis en una imagen de archivo. / Pixabay

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Cuenta Agassi en su aclamada autobiografía, editada bajo el título de "Open", que su padre le obligaba a dar 10.000 pelotazos buenos al día. Una estricta disciplina que habría sido toda una tortura (superior a la que ya de por sí fue) si hubiera tenido que realizarla en El Campello, en las pistas del polideportivo El Vincle. ¿El motivo? Unas pelotas que no botan y que han provocado la frustración no del legendario tenista estadounidense -que de entrenar en estas condiciones, habría odiado mucho más su profesión-, sino de los usuarios que practican el deporte de la raqueta en este recinto.

El asunto se dio a conocer en el último pleno, celebrado el pasado jueves 29 de febrero. Durante el turno de ruegos, preguntas e interpelaciones, Yeray Hernández, del PSOE, expuso el tema: "Parece ser que se han comprado recientemente pelotas de tenis, pero no botan". La insólita consulta desató las sonrisas en varios de los presentes en el acto municipal. Alcalde y cargos tanto del equipo de gobierno como de la oposición no pudieron resistir la mueca, tampoco Cristian Palomares, edil responsable del área, que confesó lo que era una evidencia generalizada en el ambiente. "Me río, y discúlpame", expresó el concejal popular tratando de capear una risa difícil de domar.

El concejal se enteró por su sobrina

Su suave carcajada sirvió para relajar el clima de una sesión que llegó a ser tensa por momentos y de hecho, tenía una razón de fondo. "La queja la tuve el otro día de mi sobrina de 10 años, lo sé por ella", reconoció el edil, que en un principio y tal como ha trasladado INFORMACIÓN, atribuyó el asunto a "cosas de niños". Pero como suele ocurrir, los niños nunca mienten. Detrás de lo que bajo la perspectiva de un adulto podía ser inocencia, fantasía o imaginación, había una realidad palpable que los usuarios de El Vincle llevaban sufriendo un mes.

"Las bolas llegaron al complejo deportivo a finales de enero y se estrenaron en febrero", explica uno de los monitores, que asegura que la situación derivó en cómicas escenas. Así fue la que se produjo cuando un jugador que se encontraba entrenando en la pista, sacó del bote una de las pelotas nuevas y procedió a efectuar el saque. No fue al ejecutar el clásico movimiento, sino al realizar el ritual previo que tanto ha perfeccionado Rafa Nadal a lo largo de su carrera, preliminares que sirven para familiarizarse con el tacto del esférico, en los que este viaja de la mano a la superficie y de la superficie a la mano. Solo que esta vez no sucedió así.

No sirven ni para pelotear

La pelota se quedó en el suelo, no rebotó. No es el único caso de este tipo que ha ocurrido en las últimas semanas, relata uno de los instructores, que afirma que algún jugador ha estado cerca de "tirarse de cabeza" para tratar de dar vuelo a unas pelotas con las que no se puede "ni pelotear". Ante estas circunstancias, no les ha quedado otra alternativa que "alargar la vida de las anteriores" a la espera de que lleguen las bolas reglamentarias, que no se harán de rogar.

Así lo han confirmado tanto desde el equipo de gobierno como por parte de la coordinación de las escuelas deportivas. Según información que ha facilitado la concejalía de Deportes, el pliego actual establece que el departamento destine 8.000 euros al año, cantidad que se divide en pagos mensuales, para que los responsables de las instalaciones puedan ir renovando material mes a mes. Y ahí radica el origen de la causa de esta polémica.

Todo tiene una explicación lógica. Tal como ha detallado uno de los encargados, a la hora de hacer el pedido, "que no fue grande", matiza, se adquirió un producto que no resultó ser el deseado. Se compraron pelotas de "baja presión", destinadas para que los más pequeños puedan iniciarse en el tenis, ya que su menor capacidad de bote se adapta a las capacidades de los niños que dan sus primeros raquetazos. El problema es que "en ningún caso se informa que es para niños", lamentan desde coordinación. Este medio ha podido consultar varias páginas que venden el artículo en cuestión, y aunque es cierto que se enmarca en la categoría de "material para deportes escolares", no resulta sencillo ver esa especificación (tampoco que sean de "baja presión") y a simple vista, parecen unas bolas reglamentarias.

Lo que parecía ser un despropósito con tintes surrealistas ha acabado siendo un error tan fácil de comprender como de subsanar. La gran actividad tenística que registra El Vincle (4 horas y media de clases cada día) se encargará de dar uso a estas controvertidas bolas, con las que se divertirán y aprenderán los más pequeños. En cualquier caso, desde la coordinación entonan el mea culpa por el descontento de algunos usuarios, que han acabado rebotados con estas pelotas.

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