50 años del colegio Rafael Altamira

El centro escolar que lleva el nombre del ilustre alicantino cumple medio siglo este 2024

Durante estos cincuenta años, la institución educativa ha albergado multitud de servicios públicos deportivos, musicales, administrativos y de ocio

El alumnado ha realizado retratos del ilustre Rafael Altamira como parte de un proyecto llevado a cabo por el aniversario del colegio.

El alumnado ha realizado retratos del ilustre Rafael Altamira como parte de un proyecto llevado a cabo por el aniversario del colegio. / INFORMACIÓN

Elena Sanz López

Elena Sanz López

El CEIP Rafael Altamira de El Campello celebra su 50 aniversario a través de diferentes actividades y acciones. Entre ellas, la celebración de un acto que reunió a distintas generaciones de campelleros y campelleras que han pasado por sus aulas, alumnado actual, ex directores, personal, padres, madres y representantes públicos como el alcalde del municipio, Juanjo Berenguer y la concejala de Educación (y también exalumna), Dorian Gomis. Tampoco la familia del ilustre alicantino que da nombre al colegio, representada por su bisnietos, quiso perderse el evento.

Historia del CEIP Rafael Altamira de El Campello

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Durante este curso escolar, los alumnos del centro han realizado el Proyecto del Ilustre Rafael Altamira, dentro del que se han llevado a cabo concursos literarios, de retrato en Lienzo de Altamira, un recorrido por los puntos de la localidad en los que había vivido y frecuentaba, la visita a la sede de la Universidad de Alicante para conocer su legado, una tertulia con profesorado y familias en la que, también, se visionó un documental; todo ello de la mano de sus bisnietos Ignacio y Javier Ramos Altamira.

Rafael Altamira fue el primer colegio público del municipio, que acogía también al alumnado procedente de la localidad adyacente de Aigües, y de él ha dependido la educación de la mayor parte de la población de El Campello.

Inmaculada Aracil, directora del CEIP Rafael Altamira; Dorian Gomis, edil de Educación de El Campello; Juan José Palomares, exdirector del CEIP Rafael Altamira.

Inmaculada Aracil, directora del CEIP Rafael Altamira; Dorian Gomis, edil de Educación de El Campello; Juan José Palomares, exdirector del CEIP Rafael Altamira. / E. Sanz

Sus instalaciones han sido base para múltiples actividades públicas. Ha sido el lugar de ensayo de la Coral y de la Banda de Música municipal, sus aulas han servido de dormitorio para los músicos de diferentes comparsas de las fiestas patronales, en sus pistas de atletismo se han realizado las pruebas para las oposiciones de la Policía Local, su comedor ha albergado la comida anual benéfica de la Asociación Manos Unidas y se ha empleado para la celebración de mítines políticos. Asimismo, el recinto ha acogido las Colonias de Verano (campamentos que recibían alumnado del interior de la provincia) durante años, además de las Escuelas Deportivas Municipales. Por todo ello, el CEIP Rafael Altamira es mucho más que un colegio, constituye la historia real y viva de una localidad entera.

Origen

El colegio comenzó a construirse en 1971 bajo el nombre de "Colegio Nacional Rafael Altamira", en reconocimiento al ilustre alicantino que fue nombrado "hijo adoptivo de El Campello" en 1934. Con la llegada del golpe de estado y la primera etapa del franquismo, "se colocó un muro silencioso sobre este insigne hijo adoptivo", tal y como pasó con muchos otros intelectuales. Altamira fue detenido al inicio de la guerra y el 29 de agosto de 1936 huyó a México donde murió en el exilio.

Inauguración del colegio público Rafael Altamira, año 1973.

Inauguración del colegio público Rafael Altamira, año 1973. / Cedida por CEIP Rafael Altamira

Son muchos los motivos por los que el primer colegio de El Campello recibe el nombre de Rafael Altamira. El escritor ha mostrado siempre una profunda preocupación por la educación de los niños en la localidad que ha demostrado siempre ayudando con materiales y lotes de libros para un fondo bibliotecario de las escuelas.

Además, su vida está muy ligada al municipio, sus padres están enterrados en el cementerio municipal y, actualmente, están en marcha los trámites para repatriar los huesos del literato. Su amor por El Campello, donde estableció su segunda residencia, era sabido por todo el mundo. En una ocasión lo expresó con la frase: "Cuando se me aparte de la vida oficial, me retiraré al rincón de mis amores más gratos, a Campello, no para descansar, sino para seguir trabajando por la paz de los pueblos".

Evolución

El colegio Rafael Altamira abrió sus puertas, por primera vez, en septiembre de 1973. Para ese momento, todavía no funcionaba al completo ni había luz en el comedor. El centro ha ido cambiando, tanto en su aspecto como en la forma de impartir clase, con el paso de los años, las leyes y la mentalidad educativa.

Al principio se construyó una gran piscina que servía en los meses de verano para los niños y niñas que llegaban en las Colonias Veraniegas. Durante el invierno permanecía cerrada, aunque los alumnos se colaban constantemente a recoger los balones que caían en la misma. "Tras varios incidentes, se tomó la decisión de cerrar la piscina y construir una pista polideportiva sobre ella", asegura uno de los ex directores del centro, Juan José Palomares, que vivió aquellos angustiosos momentos.

Escolares en una sesión de arteterapia.

Escolares en una sesión de arteterapia. / Cedida por el CEIP Rafael Altamira.

En 1989, durante los campamentos de verano, la cocina se incendió y se reubicó en el porche principal que, en la actualidad, es un aula de audiovisuales.

En 1990 se construyeron las escaleras de salida de incendio, bajo la dirección de Alfonso Lario. En 1996, se anexaron cuatro aulas prefabricadas para ubicar el nuevo curso de infantil de 3 años y una década después se edificó el aulario en el que ahora se encuentran los pequeños de 2 años.

Otros cambios surgidos en este aspecto han sido la nueva biblioteca y la casa del conserje, que dejó de ser utilizada como domicilio en 2006 y pasó a integrarse en el edificio del colegio.

A los cambios físicos les han seguido los pedagógicos. El colegio ha sido reconocido siempre por permanecer a la vanguardia en educación y, durante los últimos años se han ido incorporando diferentes proyectos y programas para atender la diversidad cultural del centro que, su directora, Inmaculada Aracil, asegura que es la mayor riqueza del centro.

Actual equipo directivo del CEIP Rafael Altamira: Inmaculada Aracil, directora; Loreto Carbonell, secretaria y Manuela Peligero, jefa de Estudios.

Actual equipo directivo del CEIP Rafael Altamira: Inmaculada Aracil, directora; Loreto Carbonell, secretaria y Manuela Peligero, jefa de Estudios. / E. Sanz

La atención a la diversidad ha sido continua, garantizando la igualdad de oportunidades desde la institución escolar. Para ello se ha contado con distintos planes y programas como el PROA+ , los Programas de Innovación Educativa-PIIE, el TEI-Tutorización entre Iguales y es centro anfitrión de Erasmus de escuelas francesas con quienes intercambian experiencias en arteterapia, garden o el PIIE Chess is Fun.

Además, el centro cuenta con un programa de Medio Ambiente y Sostenibilidad y otro de Alimentación Saludable y Sostenible, por el que el Ministerio de Educación le concede el Sello de Vida Saludable desde el año 2016.

Los rincones y puertas del CEIP Rafael Altamira están siendo decoradas con murales.

Los rincones y puertas del CEIP Rafael Altamira están siendo decoradas con murales. / Cedida por CEIP Rafael Altamira

El colegio Rafael Altamira es mucho más que una institución educativa, es un lugar en el que las personas que han pasado por él han encontrado armonía, han aprendido valores y han compartido momentos que atesorarán el resto de sus vidas. Tanto es así que algunos vuelven para quedarse. Es el caso de su directora actual, Inmaculada Aracil, o el de Dorian Gomis, que continúa el vínculo que la une a su cole como concejala de Educación. Hasta Juan José Palomares, regresa para seguir rememorando aquellos años en los que asumía una gran responsabilidad, pero que, sobre todo, enseñaba, aprendía y disfrutaba con todas esas pequeñas promesas que hoy, "son grandes personas", enfatiza el que fuera un día director del CEIP Rafael Altamira.