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La conquista que llega por el mar y se gana en el arenal de El Campello

Una ensordecedora batalla se desata al romper el día con el Desembarco, que disfrutan más de 4.000 personas.

L. Gil López

L. Gil López

El Campello está aún en oscuridad, la noche ha sido tranquila y nadie se espera lo que está por llegar. Ha llegado el momento que espera el bando moro para lanzar su temible ataque desde el mar. El fuego desde la Torre de la Illeta pone en alerta a las tropas cristianas, que se aprestan para la defensa.

Es el Desembarco, uno de los momentos más vistosos de los Moros y Cristianos, que ha contado este sábado con la presencia de más de 4.000 personas, que disfrutaron desde poco antes de las siete de la mañana del espectáculo desde el paseo del Carrer La Mar.

Los barcos de guerra comienzan a llegar a la costa campellera y los de la media luna se han lanzado a la conquista del campamento con arcabucería, mientras los de la cruz toman posiciones en el arenal. Las espadas y el fuego de los disparos han iluminado el municipio, cientos de kilos de pólvora en un combate de tú a tú entre ambos contendientes. 

Los cargos cristianos intentan a la desesperada defender el campamento ante la incursión mora, que prosigue imparable con el desembarco de los cargos moros.

La batalla ha llegado a su fin con la victoria de los moros, como no podía ser de otra forma en esta recreación. Encabezados por los capitanes, Pedro Tarancón y Clara Tarancón, la abanderada, Inés Oncina, y el embajador, David Gomis, de la comparsa Marrocs, han conquistado el municipio, del que se marchan derrotados los cristianos, con los capitanes Antonio Moñinos y Alejandra Vilaplana, el embajador, Pepe Bernabeu, y la abanderada, Carla Rubio, de la comparsa Marinos, al frente.

Tras el incontestable triunfo, la música se apodera del municipio con la entrada de bandas, 16 agrupaciones con más de 500 músicos haciendo sonar sus instrumentos por la avenida Generalitat y el castillo festero.  

Ya por la tarde, la batalla da paso a la Entrada Cristiana-Mora.

Tras coger fuerzas por la noche, el domingo 13 llega el turno del alardo de arcabucería mora-cristiana hasta el castillo festero, a la que seguirá la embajada cristiana para reconquistar la atalaya.

Por la tarde, el turno de la Entrada Mora-Cristiana, que recorrerá la calle San Juan Bosco, la avenida Generalitat y el vial Alcalde Oncina Giner.

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