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Xixona da un paso al frente (y bien grande) para evitar el cierre del asilo

La Corporación en bloque aprueba una declaración institucional para que las monjas no se marchen del pueblo

El asilo de Xixona, en una imagen de archivo

El asilo de Xixona, en una imagen de archivo

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L. Gil López

L. Gil López

El Ayuntamiento de Xixona ha movido ficha ante el cierre del asilo que ha decidido llevar a cabo de forma inminente la propietaria, la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Por un lado, insiste en que las monjas continúen ejerciendo su labor asistencial, como vienen haciendo desde hace 108 años, y no abandonen el municipio.

Por otro lado, recuerda que las competencias generales en servicios sociales y ayuda a las personas mayores las tiene la Generalitat, que es quién aporta el dinero para hacer frente a los gastos.

Pues bien, el Consistorio plantea como solución asumir la gestión del asilo, siempre y cuando el Consell le ceda las competencias y le transfiera la cantidad económica precisa para ello. Así lo recoge la declaración institucional que se ha aprobado este jueves en un pleno extraordinario, con los votos del PSOE, Més Xixona, PP, Compromís y Jijona Nos Une.

La Corporación xixonenca se muestra "muy agradecida" a la congregación religiosa por su labor durante estos 108 años, pero recuerda el porqué del asilo en la localidad turronera: se creó por voluntad de Vicente Cabrera, quien al morir en 1905 dejó estipulado en su testamento que todos sus bienes se invirtieran en la construcción y sostenimiento de un hospital-asilo.

Gestión

Para cumplir su voluntad, se creó un patronato, que eligió un terreno de propiedad municipal y que consiguió que las Hermanitas de los Ancianos Desamparados se hiciera cargo de la gestión del asilo en 1907. 

"Lucrarse económicamente con un bien que recibieron de manera altruista es un evidente perjuicio para el pueblo"

Declaración institucional

Por ello, la declaración institucional señala que los partidos políticos "no entenderíamos que si dejan de prestar la labor que venían desarrollando, no se devuelva al pueblo lo que altruistamente se les cedió".

Si el edificio no tiene el uso que su benefactor deseó, el edificio "debe de volver al pueblo que lo ha sostenido todos estos años", continúa el documento, "para que se pueda seguir ofreciendo los mismos servicios" que hasta ahora dan las monjas.

La corporación entiende que "lucrarse económicamente con un bien que recibieron de manera altruista es un evidente perjuicio al pueblo de Jijona y a todas las familias que necesitan de este servicio tan esencial". 

En el texto aprobado se incide en que el pueblo, residentes, donantes anónimos, empresas, Ayuntamiento o Generalitat "han hecho posible con sus aportaciones" que el asilo se transformase con el tiempo en una residencia "con unos estándares de servicio muy altos".

El Ayuntamiento, pese a no tener competencias, siempre ha colaborado dentro de sus posibilidades, desde su inicio cuando cedió el terreno para su construcción o con el pago de determinados servicios, como el agua y parte de la electricidad que consume la residencia, o la exención del pago de Impuesto sobre Bienes Inmuebles. 

Puestos de trabajo

Por ello, los cinco grupos políticos instan a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados a que no se marchen del pueblo ni cierren el asilo y que mantengan en sus puestos de trabajo al personal contratado. Además, si finalmente deciden marcharse, que "devuelvan el inmueble al municipio, que fue quien se lo cedió".

En segundo lugar, piden al Consell, como administración competente en materia de servicios sociales, que "intervenga de manera urgente" para evitar el cierre de la residencia "de la forma que crea más conveniente dentro de sus competencias".

El Ayuntamiento, asimismo, reafirma su compromiso en el apoyo al asilo y muestra su solidaridad con las familias afectadas y con todo el personal.

Los usuarios, reubicados

Como ha publicado este diario, las religiosas comunicaron hace unos días a los usuarios, unos 70, que cerraba la residencia y que todos los que quieran serían reubicados en otras residencias de la provincia que tiene la propia comunidad de monjas, como en Alcoy, Monóvar o Villena.

La casa madre de la congregación, situada en València, reconoció a este diario los problemas para "llevar adelante la misión" en varias de las residencias por la falta de religiosas, entre ellas en Xixona. Además, admitió que la residencia "no cumple" la normativa que marca la Conselleria de Servicios Sociales para este tipo de instalaciones.

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