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El reto del Maigmó: ruta de senderismo corta, con mucha pendiente y unas vistas espectaculares

Solo 2,3 kilómetros de recorrido, pero con fuerte pendiente y tramos técnicos que obligan a extremar la precaución

Las mejores rutas de senderismo en la provincia de Alicante para disfrutar en primavera

Aitana Solera

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La provincia de Alicante es uno de los destinos más completos para los amantes del senderismo en España. Su combinación de mar y montaña permite disfrutar de rutas muy variadas, desde paseos suaves junto a la costa hasta ascensiones más exigentes en el interior. Esta diversidad convierte a la zona en un referente para quienes buscan naturaleza, deporte y paisajes únicosdurante todo el año.

Entre todas las opciones disponibles, hay recorridos para todos los niveles. Sin embargo, algunas rutas destacan no por su longitud, sino por su intensidad. Son trayectos cortos pero exigentes, que requieren cierto nivel físico y, sobre todo, precaución. Una de las más llamativas es la subida al Maigmó desde el conocido balcón de Alicante, un itinerario breve pero que no da tregua.

Ruta desde el balcón de Alicante

Esta ruta comienza en la zona habilitada para aparcar en el balcón de Alicante. Nada más bajar del coche, el senderista puede identificar fácilmente el punto de inicio gracias a la señalización. A partir de ahí, no hay transición: la subida empieza prácticamente desde el primer paso, lo que marca el carácter de todo el recorrido.

Aunque la distancia total es reducida —apenas 2,3 kilómetros—, el esfuerzo se concentra en un tramo muy corto. La ascensión principal ronda poco más de un kilómetro y se caracteriza por una pendiente constante y exigente. En algunos puntos, el desnivel puede alcanzar entre un 25% y un 30%, lo que obliga a tomárselo con calma, especialmente si no se está habituado a este tipo de terreno. En total, se superan cerca de 300 metros de desnivel positivo.

Las vistas acompañan desde el inicio, ofreciendo panorámicas cada vez más amplias conforme se gana altura. Sin embargo, en la parte final, cuando se aproxima el acceso directo a la cima, la señalización se vuelve menos clara y es necesario prestar más atención.

En ese tramo final aparece uno de los puntos más característicos de la ruta. El camino se estrecha y obliga a atravesar un pequeño pasillo natural rodeado de vegetación, que conduce hasta la base rocosa del pico. A partir de ahí, el senderista se encuentra con una zona de piedra donde debe localizar unos escalones tallados en la roca para continuar el ascenso. Este paso requiere cuidado, ya que el terreno es irregular y puede resultar resbaladizo.

Ya en la parte alta, la recompensa llega en forma de vistas espectaculares de toda la provincia de Alicante. No obstante, el último tramo hasta el punto geodésico presenta un riesgo añadido. Se trata de una zona expuesta, con un cortado que obliga a extremar la precaución.

El descenso se realiza por el mismo itinerario, lo que implica afrontar de nuevo los tramos más técnicos, esta vez en bajada. Aquí es donde muchos senderistas encuentran mayor dificultad, ya que la presencia de piedra suelta y superficies pulidas por el paso del tiempo incrementa el riesgo de resbalones. Por ello, es fundamental bajar despacio y con buen calzado.

En conjunto, la ruta puede completarse en poco más de una hora y media a ritmo tranquilo, lo que la convierte en una opción atractiva para quienes buscan una escapada corta pero intensa. Eso sí, no hay que dejarse engañar por la distancia: el Maigmó desde el balcón de Alicante es un reto en pequeño formato que exige preparación, atención y respeto por la montaña.

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