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La Casa Aracil de Xixona recuperará el pulso como nuevo espacio social y económico

El emblemático edificio del carrer del Vall inicia una nueva etapa con un proyecto de rehabilitación que lo transformará en un centro abierto al empleo, la formación y la actividad social

El objetivo es transformar este edificio histórico del siglo XIX en el futuro Centro de Dinamización Económica y Social de la localidad, el CEDES.

El objetivo es transformar este edificio histórico del siglo XIX en el futuro Centro de Dinamización Económica y Social de la localidad, el CEDES. / INFORMACIÓN

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Durante décadas, la Casa Aracil ha permanecido en silencio en una de las calles con más historia del casco antiguo de Xixona. Tras sus balcones de forja, sus pavimentos hidráulicos y su característica fachada simétrica, el edificio ha convivido con el paso del tiempo convertido en una de esas construcciones que muchos vecinos miraban con la certeza de que debía recuperarse.

Y ese momento ha llegado. El Ayuntamiento de Xixona ha iniciado la licitación de las obras de rehabilitación del inmueble con una inversión de más de 2,5 millones de euros financiados con fondos europeos Next Generation EU. El objetivo es transformar este edificio histórico del siglo XIX en el futuro Centro de Dinamización Económica y Social de la localidad, el CEDES.

La actuación permitirá devolver la actividad a un inmueble situado en pleno carrer del Vall, una zona que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales focos de recuperación patrimonial y urbana del municipio. La rehabilitación de la cercana Casa Rovira como biblioteca municipal marcó el inicio de esta transformación, a la que ahora se suman las obras de renovación de las infraestructuras hidráulicas y mejora de la accesibilidad de la calle, además de la creación de la futura plaza accesible en el Cantó de Colometa.

«La Casa Aracil forma parte de la historia y de la identidad de Xixona», explica la concejala delegada de Patrimonio Histórico Artístico, María Teresa Carbonell. «Su recuperación es una apuesta por conservar nuestro patrimonio, pero también por crear nuevas oportunidades para el desarrollo económico y social del municipio», añade.

El proyecto contempla una intervención integral mediante un único proyecto refundido de consolidación y adecuación de la Casa Aracil. El consistorio jijonenco ha optado por esta fórmula al considerar más adecuado que una sola empresa asuma la totalidad de la actuación, lo que además permitirá agilizar los plazos de ejecución.

La intervención abordará tanto la consolidación estructural del inmueble, que actualmente presenta grietas, filtraciones y diversas zonas apuntaladas tras años de abandono, como la rehabilitación completa de los espacios interiores para adaptarlos a su nuevo uso público.

La concejala delegada de Patrimonio Histórico Artístico de Xixona, María Teresa Carbonell, destaca que La Casa Aracil forma parte de la historia y de la identidad del municipio.

La concejala delegada de Patrimonio Histórico Artístico de Xixona, María Teresa Carbonell, destaca que La Casa Aracil forma parte de la historia y de la identidad del municipio. / INFORMACIÓN

Una vez finalizadas las obras, la Casa Aracil albergará la sede de la Agencia de Desarrollo Local, espacios de coworking, aulas de formación, talleres de empleo, servicios de atención ciudadana y la sede de la Universidad de Alicante, entre otros usos vinculados al empleo, la innovación y la actividad social.

Pero el proyecto no solo mira al pasado. También incorpora una importante apuesta por la sostenibilidad y la eficiencia energética. La cubierta del edificio actuará como colector solar con el objetivo de que el inmueble pueda acercarse a la autosuficiencia energética y convertirse en un ejemplo de rehabilitación eficiente dentro del casco histórico.

Más allá de la inversión o de la recuperación arquitectónica, la rehabilitación de la Casa Aracil representa también una manera de entender el futuro del centro histórico de Xixona: conservar el patrimonio para devolverle utilidad y vida cotidiana.

«Queremos que un edificio que durante años ha permanecido cerrado se convierta en un espacio útil, abierto y lleno de actividad», señala Carbonell. Una idea que resume bien el espíritu de un proyecto pensado no solo para restaurar un inmueble emblemático, sino para volver a llenar de movimiento una parte esencial de la historia de Xixona.

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