Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Suspenso para dos playas de Alicante y El Campello: castigadas con bandera negra

Ecologistas en Acción señala en su informe anual dos zonas de la provincia por mala gestión y contaminación

Ecologistas en Acción publica su informe 'Banderas negras 2026'

Ecologistas en Acción publica su informe 'Banderas negras 2026' / Europa Press

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
L. Gil López

L. Gil López

La provincia de Alicante presume cada año de ser la zona de España que cuenta con mayor número de playas con banderas azules, un total de 77 este año. Pero tampoco escapa al suspenso de las enseñas negras.

Ecologistas en Acción ha presentado este martes su informe, que recopila las 48 banderas que la organización otorga a puntos concretos del litoral español, dos por provincia y por ciudad autónoma. En cada uno de estos lugares se otorga una negra por contaminación y otra por mala gestión y este verano en la provincia le ha tocado a dos viejas conocidas: la Albufereta y Cabo de la Huerta de Alicante y l'Almadrava de El Campello.

Se trata de ejemplos ilustrativos de los problemas que padece el litoral, tras un análisis de los aproximadamente 8.000 kilómetros de las costas españolas, aunque no sea un listado completo de la totalidad de casos que se podrían denunciar.

En el expediente, en el caso de la playa alicantina recoge el escenario de deterioro por diversos impactos: urbanización desmedida, generación de residuos por una población que dobla o triplica la prevista en el diseño original de las infraestructuras de gestión de aguas residuales, estado obsoleto de unos emisarios y aliviaderos claramente insuficientes, deficiencias en la gestión de residuos sólidos urbanos, desidia ciudadana e institucional e intensificación de los fenómenos atmosféricos extremos derivados del cambio climático.

En concreto, señala, destaca el vertido incontrolado al litoral, especialmente intensos tras episodios de grandes precipitaciones y durante los meses estivales. En 2009 ya se adjudicó la bandera al cabo por el vertido de aguas residuales por un aliviadero y, 17 años después, nuevos factores han agravado la situación.

El agua estancada y los malos olores vuelven a dividir la Albufereta tras las lluvias en Alicante

El agua estancada y los malos olores vuelven a dividir la Albufereta tras las lluvias en Alicante / Pilar Cortés

Ecologistes en Acció subraya que lleva treinta años denunciando también los vertidos sólidos (toallitas, plásticos, etcétera) ante el Seprona, exigiendo mejoras en los emisarios y denunciando el estado de los aliviaderos. En gran medida la raíz del problema reside en las averías crónicas y el deterioro generalizado de la red de saneamiento.

Incidencias e incivismo

El Ayuntamiento de Alicante, recalca la organización, "lejos de asumir su responsabilidad, traslada año tras año la culpa a las incidencias meteorológicas y al incivismo ciudadano, sin emprender campañas serías de educación ambiental ni acometer inversiones reales en infraestructuras, mientras mantiene campañas de lavado de imagen verde que no se corresponden con ninguna mejora tangible".

Por lo que respecta a la playa de l'Almadrava de El Campello, el resumen es el siguiente: desde hace varios lustros, "la permisividad de la administración ha permitido una sobrecarga constructiva" de chalés y urbanizaciones de baja calidad, sin dotaciones previas suficientes, sin redes de saneamiento, y sin sistemas de depuración de aguas residuales.

Todo ello ha supuesto la destrucción de ecosistemas costeros y marinos de alto valor ecológico. Las carencias estructurales en materia de alcantarillado, depuración y canalización tienen como consecuencia directa roturas en la red y vertidos de aguas fecales y sustancias contaminantes al litoral.

El agua en la playa, tras el vertido

El agua en la playa campellera, tras un vertido de junio / L. Gil López

Además, esto sigue ocurriendo sin que exista un registro completo de la totalidad de los puntos de vertido ni una evaluación rigurosa del impacto real que supone sobre los ecosistemas marinos y, en particular, sobre las praderas de posidonia.

Las prisas son malas

El episodio de vertido más reciente está, paradójicamente, relacionado con las propias obras destinadas a paliar este problema acumulado. "Dos o tres décadas después de aquellas construcciones deficientes, se acometen intervenciones costosas que pretenden reparar lo que nunca se hizo bien. Sin embargo, las prisas y las dificultades técnicas generan nuevas roturas y fallos que inutilizan una estación de bombeo ya de por sí insuficiente", concluye.

Tal y como recoge el informe, buena parte de las costas han sido y siguen siendo objeto de un proceso continuado de degradación. La regresión de playas, la destrucción de humedales y sistemas dunares, la contaminación marina, la pérdida de biodiversidad y el aumento de la vulnerabilidad frente a temporales e inundaciones son algunas de las consecuencias más visibles de un modelo que pone el litoral al servicio de intereses económicos.

Sin embargo, y con el objetivo de defender y trabajar para que otros futuros sean posibles, en esta edición la organización ecologista ha puesto el foco en las soluciones y para ello, ha presentado la restauración ecológica de la naturaleza como eje central del informe.

Degradado o destruido

La restauración ecológica consiste en ayudar a la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido. Puede llevarse a cabo de forma activa, mediante intervenciones destinadas a restablecer funciones naturales, o de forma pasiva, permitiendo que los ecosistemas se recuperen por sí mismos, una vez eliminadas las presiones.

El Reglamento sobre la Restauración de la Naturaleza, en vigor desde agosto de 2024, incluye objetivos vinculantes de restauración de hábitats y especies costeras, estableciendo metas para recuperar progresivamente los ecosistemas terrestres, costeros y marinos degradados, con el objetivo de mejorar su estado de conservación en las próximas décadas.

Dentro de este marco, el Estado debe remitir a la Comisión Europea su Plan Nacional de Restauración antes del 1 de septiembre de 2026, un instrumento que marcará qué, cómo, dónde y con qué recursos se va a restaurar la naturaleza en las próximas décadas. Ecologistas en Acción defiende que este proceso representa una oportunidad histórica para corregir errores del pasado y comenzar a devolver espacio a la naturaleza, en el litoral.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents