La ilusión y la magia recorrieron en la jornada de ayer la provincia de punta a punta. Muchas ciudades y municipios vivieron de forma intensa la visita de los Reyes Magos. En Alcoy, esta especial visita se hizo aún más latente por la gran relevancia y tradición que poseen los actos que componen la trilogía navideña. Desde el día de «Les Pastoretes» hasta la Cabalgata, pasando por el Bando Real, todas y cada una de estas actividades han registrado grandes índices de público que ratifican una vez más su gran éxito.

Uno de los acontecimientos que año tras año cuelga el cartel de no hay entradas es el Campamento Real. En la jornada de ayer y desde primera hora, los aposentos de los Reyes Magos abrieron sus puertas en el paraje del Preventorio, en plena Sierra de Mariola, para recibir todo un aluvión de visitas. A las 7.000 entradas vendidas se sumaron cientos de visitantes que se acercaron a la zona para disfrutar de la escenificación desde el exterior. Grandes y pequeños, llegados desde toda la provincia e incluso de diversos puntos de la península, mostraban su asombro al recorrer los distintos escenarios. Los miembros de la Asociación Cultural Samarita, entidad encargada de organizar la actividad, controlaron el flujo de gente para que todos pudieran disfrutar de las tres zonas habilitadas. Uno de los miembros de la entidad, Edu Tormo indicaba que «se han logrado superar los 12.ooo visitantes, un dato satisfactorio que indica que es algo único».

Los nervios a flor de piel

Un gran camino hecho con cientos de cartas recogidas por las burritas conducía a los visitantes hasta el emisario real. Muy trabajador, leía todas y cada una de las misivas y mandaba a los pajes preparar los paquetes para todos los niños y niñas de la ciudad. Peticiones de todos los tipos, pero sobre todo indicaba que «no faltan los grandes deseos, la salud, el amor, la felicidad, grandes palabras que han puesto a los Reyes Magos muy contentos y les dan fuerzas después del duro viaje».

También se pudo ver a los camellos que cogían fuerzas para seguir el viaje hasta las calles del centro de Alcoy y emprender el regreso a las tierras lejanas de Oriente. Los visitantes también pudieron disfrutar de los aposentos reales, donde Melchor, Gaspar y Baltasar habían pasado la noche y habían repuesto energías para repartir grandes dosis de cariño a grandes y pequeños. Los astrónomos, asimismo, mostraban al público sus tareas, muy importantes también para el viaje de SSMM de Oriente. Además los niños pudieron dejar mensajes a los ilustres en un gran libro de firmas.

Como cada año el dinero recaudado en la venta de entradas tendrá fin benéfico y se destinará a la Asociación para la Integración del Niño y «Somriures, Projecte de Conexió Vital».