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Antonio Martínez Puche
DESPOBLACIÓN Antonio Martínez Puche Profesor de Geografía Humana de la UA

Antonio Martínez Puche: «La despoblación en Alicante es poco conocida y eso dificulta las acciones para tratar de atajarla»

El profesor de Geografía Humana la UA Antonio Martínez Puche, director de la Cátedra Avant en esta institución, este viernes en Ibi.

El profesor de Geografía Humana de la Universidad de Alicante (UA) Antonio Martínez Puche dirige en la institución académica la Cátedra interuniversitaria Avant contra la despoblación. El grupo de investigación se constituyó en 2017, antes incluso que la Dirección General homónima de la Generalitat. El objetivo es dar a conocer el fenómeno de la pérdida de habitantes en la Comunidad Valenciana, sensibilizar al respecto y realizar estudios que posteriormente sirvan al Consell para establecer políticas.

¿Qué diagnóstico puede hacerse sobre la despoblación en la provincia de Alicante?

Es un fenómeno que hace falta contextualizar. Existe la percepción de que le provincia de Alicante es únicamente sol y playa, pero hay un problema de despoblación en un área bastante extensa, que además se arrastra desde hace mucho tiempo. Afecta sobre todo a la comarca de El Comtat, donde casi todos los municipios han perdido población en los últimos años y están los que presentan un riesgo más alto. Y también afecta el problema al interior de la Marina Alta y parte de l’Alcoià y la Marina Baixa. Es un problema ya identificado en el siglo XIX, con flujos de población hacia Alcoy, hacia la costa o incluso hacia Argelia.

¿Se ha hecho algo hasta ahora para intentar frenar esa pérdida demográfica?

Hay que recordar que se han recibido fondos de la iniciativa europea Leader desde 1991. Sin embargo, eso ha tenido poca repercusión sobre el territorio en cuanto a turismo, paisaje, patrimonio y emprendimiento. Hay que hacer una reflexión sobre lo que ha funcionado y lo que no.

¿Por qué cree que esos programas no han logrado los objetivos que se plantearon?

Hubo iniciativas interesantes, pero quizá faltó una evaluación de las acciones, sobre todo de aquellas que podían tener una repercusión positiva sobre la economía local. Ahora bien, la despoblación que se produce ahora también es una cuestión generacional; la mayoría de los jóvenes ni siquiera se ven viviendo en ciudades medias, que tienen muchos más servicios. Tal vez haya que valorar por qué algunos factores que llevan a querer irse se agudizan en el medio rural.

¿Se sabe, de una forma generalizada, de la existencia de esta despoblación en la provincia?

No, la despoblación en Alicante es algo poco conocido, y eso dificulta la promoción del territorio, en definitiva, las acciones para tratar de atajarla. Prevalece ese arquetipo de territorio costero superpoblado, cuando la realidad es mucho más plural.

¿Qué políticas podrían cambiar la situación?

Hay que considerar el problema de la falta de vivienda y de alternativas económicas. Hay planes, como el Reviu, que articulan iniciativas en este sentido, aunque hay que recordar que en esto ya se lleva trabajando desde la década de 1990 en otras zonas de España, y que aquí ya se promovió en los años 2000 con el proyecto Savia Rural, que no terminó de despegar. Se debería insistir en este tema, y también revisar otras iniciativas que se han llevado ya a cabo, y sobre todo escuchar a la población local para aplicar medidas ajustadas a sus verdaderas necesidades.

¿Hay quizá falta de sintonía entre las administraciones superiores y los ayuntamientos o la población local?

No digo que exista ese problema, pero sí que las políticas deben ir consensuadas con la población local. Puede ser algo complicado, pero en todo caso no se puede caer en el peligro de la política de escaparate, dando soluciones generalistas o grandes titulares sin contenido.

Una de las principales quejas entre la población de zonas rurales es la falta de recursos propios para hacer esas políticas...

Sí, y por eso creo que otra buena iniciativa es la de los agentes de desarrollo local que la Agenda Avant ha puesto al servicio de estos municipios. Pero el trabajo que desempeñen debe hacerse responder siempre al consenso y optimizarse, escuchando a los ayuntamientos, no dando la impresión de venir «a colonizar» e imponer criterios de fuera.

Ahora se habla mucho de la despoblación, da la impresión de que está de moda. ¿Puede ser eso un riesgo?

Sí, corremos el riesgo de caer en la moda y quedarnos solo con la imagen bucólica. Hay que ver la importancia que tiene para el conjunto de la sociedad y de los valores que aporta el medio rural, y desarrollar una sensibilidad.

¿El confinamiento ha sido un revulsivo?

Sí, pero hay que verlo igualmente con cuidado. El medio rural no debe entenderse como el jardín trasero de los urbanitas.

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