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Los parajes de Alcoy se convierten en un reclamo turístico tras las lluvias de marzo y abril

El Racó de Sant Bonaventura, la Font del Quinzet, el chorro de El Salt o El Molinar están recibiendo numerosas visitas de personas atraídas por las estampa idílica de cascadas, ríos y pozas

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Los parajes de Alcoy se convierten en un reclamo turístico tras las lluvias de marzo y abril Juani Ruz

Los parajes de Alcoy se han convertido en las últimas semanas en un reclamo turístico debido a las estampas idílicas que han dejado las persistentes lluvias de marzo y abril. Cascadas, ríos y pozas rebosantes de agua que están atrayendo a numerosas personas de toda la comarca y de, incluso, otras zonas de la provincia. El Racó de San Bonaventura, la Font del Quinzet, el chorro de El Salt o el acuífero de El Molinar son algunos de los espacios naturales más concurridos, sobre todo los sábados y domingos.

Después de un invierno seco, en el que prácticamente no ha llovido, la ciudad registró un fuerte episodio de precipitaciones el pasado mes de marzo que se prolongó hasta bien entrado abril. En lo que va de año se han registrado un total de 46 días de lluvia, casi la mitad de ellos en marzo, acumulando 654'8 litros en el casco urbano y hasta 705'2 litros en montañas como la Font Roja, tal y como refleja la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet) en sus datos estadísticos.

De forma más detallada, en enero y febrero tan solo hubieron ocho días de lluvias y se registraron 4'8 y 2'6 litros respectivamente. Sin embargo, en marzo fueron 22 los días en que se produjeron precipitaciones, llegando a acumular hasta 476'4 litros, más de la mitad del total anual. Abril empezó siguiendo el patrón de marzo, con 12 días de lluvias, pero el temporal pasó a mediados de mes y el registro quedó en 172 litros, según los datos recogidos por el pluviómetro del Circulo Industrial.

Esta situación se asemeja a la vivida en 2020, un año que arrancó también con persistentes lluvias, pero con un acumulado en el primer semestre de 432'6 litros, bastante inferior al de este año. Pese a ello, fue un periodo de riqueza hídrica en el que los parajes de Alcoy lucieron estampas idílicas y las pozas y ríos mantuvieron un nivel óptimo durante todo el verano, permitiendo a mucha gente retomar la costumbre de bañarse en plena naturaleza en la época más calurosa.

Todo apunta a que este verano se volverá a vivir esta situación, máxime teniendo en cuenta que en 2021 ha llovido incluso más que hace dos años. Aunque todavía no ha hecho calor para disfrutar de un refrescante baño, lo cierto es que los parajes alcoyanos se han convertido en todo un reclamo turístico los fines de semana, ya que el agua mana de incluso lugares en los que hay quien nunca la ha visto brotar. Un ejemplo de ello es la vía verde, un recorrido que a diario realizan numerosos alcoyanos y que desde las últimas lluvias cuenta con un sinfín de riachuelos que bajan por laderas, barrancos y paredes de los túneles, donde también hay goteras debido a la gran humedad que concentra el terreno.

Siguiendo el citado recorrido también se puede ver el chorro de El Salt, el cual únicamente brota en épocas de abundantes precipitaciones. Es habitual estos días ver a gente fotografiando este impresionante salto de agua e, incluso, haciéndose selfies. Pero también a través de esta ruta se puede llegar a la Font del Quinzet, un paraje que está rebosante de agua, que ha recuperado sus pequeñas cascadas y que ha perdido un puente por la fuerza del agua. En esta zona hay una fuente a la que a día de hoy, pese a no llover desde hace casi un mes, todavía no se puede acceder sin mojarse los pies, ya que el agua ha llegado hasta ahí.

El Racó de Sant Bonaventura es otro espacio que cuenta con pozas y al que mucha gente va a desayunar o merendar. A éste se puede llegar tanto desde la vía verde como desde la Font del Quinzet y estos días también está recibiendo numerosas visitas. Chelo Jordá es una de las tantas personas que ha pasado por la zona atraída por "lo bonito que está todo con tanta agua" y que presume de que "en Alcoy tenemos mucha suerte, estos paisajes no se ven en todas partes". Pero no es la única, sobre todo los sábados y domingos, el área recreativa de este paraje se llena de gente que aprovecha el tiempo libre para hacer una excursión y disfrutar del entorno, como es el caso de un grupo de amigos procedentes de Alicante que se dejaron ver por la zona, o el de muchas familias que están mostrando a los más pequeños las maravillas de la naturaleza. También las mascotas están disfrutando del entorno, y es que son muchas las personas que visitan los parajes acompañados de sus perros, como es el caso de Miguel e Irene, que no dudan en entrar al río si van sueltos.

El acuífero de El Molinar es otro de los rincones más preciados de la ciudad, aunque menos concurrido, dado que para llegara hasta él hace falta coche. De la cúpula mana el agua caballera gracias a las fuertes lluvias, llena los azudes a su paso y crea impresionantes cascadas. En torno a un 60% del agua necesaria para el consumo en Alcoy proviene precisamente de este manantial, cuyo caudal es similar al de 2020, cuando se encontraba a 3'86 metros de profundidad. Justo en este paraje se encuentra el conjunto de arqueología industrial que está siendo recuperado y que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Tal y como ha explicado este diario en otras ocasiones, es a partir de 4,5 metros de profundidad cuando es necesario el uso de bombas para extraer el agua, una situación que en enero y febrero, antes de los episodios de precipitaciones, solo se estaba haciendo en momentos puntuales. Por tanto, las lluvias de marzo y abril han garantizado que durante meses no sea necesario bombear el agua y, por tanto, se produzca un ahorro de energía.

El hecho de que los parajes alcoyanos se hayan convertido en un reclamo turístico también conlleva que las redes sociales se estén llenando de fotografías que muestras cómo bajan los ríos y saltos de agua, lo cual a su vez atrae a más gente. Dando una vuelta por las diferentes zonas es fácil encontrar a personas de todas las edades capturando las bonitas estampas que han dejado las lluvias.

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