La neuroeducación llega a la provincia de Alicante para mejorar el aprendizaje en las aulas

El Campus de Alcoy de la UPV imparte clases en un laboratorio equipado con electroencefalogramas, dispositivos para medir la actividad electrodérmica y sistemas de seguimiento ocular

El profesor recibe una "radiografía" del grupo, en la que puede ver todo el espectro de emociones que han experimentado los alumnos

Neurociencia en Alcoy para mejorar el aprendizaje

Juani Ruz

Imagina poder impartir clases de manera que los alumnos no pierdan detalle, con lecciones personalizadas que capturen su atención y mantengan su interés. Esto ya es una realidad para los docentes del Campus de Alcoy de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), mediante la neuroeducación.

Una de las aulas del Edificio del Viaducto en el Campus de Alcoy ha sido meticulosamente equipada con dispositivos para al menos 20 alumnos. Estos aparatos medirán su respuesta cerebral, sudoración y seguimiento ocular, permitiendo evaluar en qué parte de la clase muestran mayor interés y qué capta su atención. 

El laboratorio, bajo el nombre de «Neurolab», cuenta con la última tecnología en biometrías de neurociencia, para monitorizar las métricas de rendimiento de los estudiantes, en pro de mejorar su aprendizaje y asimilar los conocimientos.

Tres tecnologías

Todo ello se logra por medio de tres tecnologías: la respuesta galvánica de la piel, el electroencefalograma y el seguimiento ocular. El docente e investigador de la UPV, David Juárez, explica que la primera mide los niveles de sudoración en los dedos, indicando la intensidad emocional del estudiante. Aunque no distingue entre emociones buenas o malas, proporciona una medida de la intensidad emocional.

Para diferenciar entre emociones positivas y negativas, se utiliza el electroencefalograma (EEG), que a través de 14 sensores monitoriza la actividad cerebral. «Un software especializado interpreta esta actividad para identificar las emociones del estudiante», señala Juárez

Dispositivos que miden la actividad electrodérmica mediante la sudoración de los dedos registrando la intensidad emocional del estudiante.

Dispositivos que miden la actividad electrodérmica mediante la sudoración de los dedos registrando la intensidad emocional del estudiante. / Juani Ruz

La tercera tecnología es el seguimiento ocular, que se realiza con un dispositivo de mesa o gafas especiales. «Esto permite saber en tiempo real dónde está mirando el estudiante, identificando los puntos más atractivos, ya sea el profesor, la pizarra, un vídeo, o una aplicación», avanza el profesor.

Tradicional y gamificación

Los profesores aplican las neurotecnologías tanto en clases tradicionales, como cuando se explica mediante diapositivas, como en herramientas digitales de gamificación, uso de ordenadores, tablets o dispositivos móviles. La gamificación consiste en el uso de elementos y dinámicas de juego en contextos educativos para aumentar la motivación y el compromiso de los estudiantes, haciendo el aprendizaje más interactivo y entretenido.

Estas herramientas están diseñadas para aumentar la motivación y potenciar el rendimiento académico

David Juárez

— Profesor e investigador de la UPV

«Los docentes e investigadores pueden validar herramientas de aprendizaje activo que pretenden potenciar la asimilación y memorización de conceptos con mayor eficiencia, de todas las materias propias de ingeniería, tanto en materias de base, como específicas de los grados en ingeniería informática, robótica, diseño industrial, administración de empresas, química, mecánica, eléctrica o incluso técnicas de inteligencia artificial», asegura Juárez.

Un alumno lleva puestas las gafas de seguimiento ocular, para documentar donde presta atención.

Un alumno lleva puestas las gafas de seguimiento ocular, para documentar donde presta atención. / Juani Ruz

El laboratorio de neuroeducación ya está activo, lo que ha permitido publicar trabajos científicos «muy prometedores» en el ámbito de la educación, tanto en congresos como en revistas científicas a nivel mundial. «Esto va en pro de mejorar la docencia. Vamos a tener titulaciones en las que los alumnos desarrollen métricas cerebrales más avanzadas. El objetivo es emplear las mejores metodologías para que los estudiantes tengan una mayor capacidad de aprendizaje, mayor motivación y una mejor memoria», aclara el investigador. 

Pioneros

Actualmente, solo existen dos laboratorios de neuroeducación en el mundo, tres ahora si se cuenta el que se ha instalado en Alcoy. Los otros se encuentran en Canadá y Michigan.

María Irene Giménez, estudia Ingeniera de Diseño Industrial y Desarrollo de Producto, para ella utilizar estas metodologías «es algo innovador y positivo, ya que optimiza la enseñanza tanto para el profesor como para el alumno. Para el profesor, es más fácil impartir la clase sabiendo que la explicación será efectiva, y para nosotros, es más agradable recibir una clase de esta manera». 

En el caso de Elez Rodríguez, alumno del grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE), afirma que «hay profesores que no logran despertar esa emoción. Mis clases duran dos horas y mantener esa atención resulta pesado. Esto puede servir para tener clases productivas e interactivas, ya que el profesor sabe dónde hemos perdido la atención».

Para el profesor es más fácil impartir la clase sabiendo que la explicación será efectiva

María Irene Giménez

— Estudiante

El alumno de la doble titulación en Informática y ADE, Ezequiel Segovia, confiesa que «muchas veces en las clases perdemos la atención y hay profesores que no saben a qué se debe. Con estos métodos se puede saber qué nos pasa y avanzar en nuestro nivel de concentración y de aprendizaje». Mientras que Stefani Ponce, estudiante del máster en Neuromarketing y Comunicación Digital avanza que «estudiar la experiencia de los usuarios dentro de la educación es un paso muy importante, ya que cambiamos la educación tradicional por una en la que las personas entienden y aprenden más». 

Conclusiones

Una vez finalizada la clase en el laboratorio de neuroeducación, el profesor recibe la grabación y una «radiografía» con el espectro de emociones que han sentido los estudiantes durante las horas de docencia. «Entonces ya saben dónde han atendido más los alumnos, qué les ha aburrido, qué les ha estresado...», sostiene Juárez.

La respuesta del personal docente de la UPV de Alcoy ha sido positiva, según el investigador. «Todos aquellos a quienes se lo hemos propuesto están encantados y han querido participar. Quieren validar lo que hasta ahora solo una encuesta les decía sobre si a los alumnos les gustaban sus clases o no», señala Juárez.

La neuroeducación ha aterrizado en la provincia, estableciendo su residencia en el Campus de Alcoy, donde llega para quedarse, para deleite tanto de alumnos como de docentes.

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