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Un recorrido para entender la tragedia de agosto de 1968 en Ibi

Este viernes se cumplen 56 años de la explosión de la fábrica Mirafé, en la que murieron 33 personas. El libro "Rutas de la memoria obrera" propone conocer más de cerca lo ocurrido a través de un itinerario por lugares relevantes en el suceso, en el contexto de gran crecimiento demográfico y segregación social que vivía la localidad

Recorrido de la tragedia en la fábrica Mirafé de Ibi

Juani Ruz

Un suceso acontece en un lugar muy específico, pero por lo general para que ocurra se dan varios factores, asociados también a puntos concretos. Recorrer todos esos espacios de una sola vez permite entender mejor el suceso en cuestión, y a establecer un nexo entre todos esos factores: qué circunstancias llevaron a que se produjera una tragedia y cuál fue su contexto. Es la idea del libro Rutas de la memoria obrera, editado por CCOO y que dedica un capítulo a la explosión de la fábrica Mirafé de Ibi, de la que se cumplen 56 años este 16 de agosto.

Pere Beneyto, coautor del libro "Rutas de la memoria obrera", en las ruinas de la "fábrica de la pólvora" de Ibi.

Pere Beneyto, coautor del libro "Rutas de la memoria obrera", en las ruinas de la "fábrica de la pólvora" de Ibi. / Juani Ruz

El objetivo de Rutas de la memoria obrera queda más que cumplido en el caso de esta catástrofe. El recorrido propuesto en el libro permite conocer cómo era en aquel momento la localidad, que vivía un crecimiento demográfico exponencial, algo que se traducía en una expansión urbana caótica y en un fuerte choque cultural entre la población autóctona y los recién llegados. Y cómo esos factores, con el añadido de vivir en una dictadura, se traducían en una segregación social e incluso espacial entre las dos comunidades.

Barrio ibense de la Ciudad Deportiva, el más cercano a la fábrica siniestrada y habitado en 1968 sobre todo por personas recién inmigradas a la villa juguetera.

Barrio ibense de la Ciudad Deportiva, el más cercano a la fábrica siniestrada y habitado en 1968 sobre todo por personas recién inmigradas a la villa juguetera. / Juani Ruz

Atendiendo a esta última cuestión, el libro propone comenzar la ruta en el barrio de la Ciudad Deportiva, el más cercano a la fábrica siniestrada y en el que vivían parte de las víctimas, y arquetipo de la expansión urbana y humana de Ibi en aquellos años. La mayoría de sus viviendas son sencillas casas de una sola planta o dos, y muchas de ellas fueron construidas por los mismos inmigrantes llegados de Andalucía o La Mancha que también las habitaban. Esta tranquila zona, ahora plenamente integrada en el casco urbano, era entonces un arrabal apartado del resto de la población.

Antiguo Ayuntamiento de Ibi, actual Archivo Municipal, y al fondo la iglesia de la Transfiguración.

Antiguo Ayuntamiento de Ibi, actual Archivo Municipal, y al fondo la iglesia de la Transfiguración. / Juani Ruz

A apenas 500 metros de allí, seis viejos pilares y varias pilas de escombros esparcidas a lo largo de dos bancales son lo poco que queda de Mirafé. "Todo el mundo sabía que aquí estaba la llamada fábrica de la pólvora, era un continuo ir y venir de gente, es inaudito que tras la explosión las autoridades locales dijeran que no sabían que esto existía", lamenta Pere Beneyto, coautor de Rutas de la memoria obrera, nacido en Ibi en 1953. Como ya hiciera cuando se presentó el libro el pasado junio, se muestra muy crítico con los desencandenantes y la gestión de la tragedia: "Quisieron taparlo enseguida con unas indemnizaciones ridículas, después de consentir, con su inoperancia, que ocurriera esta desgracia".

En primer término, edificio que en 1968 albergaba la sede del Sindicato Vertical en Ibi, en el Carrer Empedrat.

En primer término, edificio que en 1968 albergaba la sede del Sindicato Vertical en Ibi, en el Carrer Empedrat. / Juani Ruz

La ruta prosigue por el memorial de las víctimas, en el que consta también, por expreso deseo de las familias, el nombre del párroco, Federico García Moreno, quien dio dignidad a los fallecidos al oponerse a que se celebraran las Fiestas de Moros y Cristianos. La antigua fábrica Pilen, principal cliente de Mirafé, y la Casa del Médico son otros puntos destacados, antes de terminar en el entorno de las plazas de l'Església y les Corts, donde además del templo parroquial estaban en 1968 la central telefónica, la Casa Consistorial y la sede del Sindicato Vertical. Hace ahora 56 años, como recuerda Beneyto, afloraban aquí las consecuencias de haber mirado deliberadamente a otro lado mientras se sucedían las irregularidades, pero lo único que preocupaba a las "fuerzas vivas" era taparlo todo cuanto antes y que quedara olvidado.

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