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Plis Play, la bebida que nació en Alcoy hace más de 125 años, conquista el mundo con su versión lista para tomar

Una mezcla histórica de café licor y cola, un nombre popular, y una nueva forma de beber tradición con estilo

Plis Play es una bebida ready to drink que embotella una costumbre tan natural como sabrosa.

Plis Play es una bebida ready to drink que embotella una costumbre tan natural como sabrosa. / INFORMACIÓN

Estefanía P. Jaime

Estefanía P. Jaime

Desde hace generaciones, en cualquier rincón de la Comunidad Valenciana, alguien en un aperitivo, en un bar, en un concierto de pueblo o en una fiesta mayor, siempre ha dicho sin pensarlo dos veces: “Hazte un plis play” o “Fes-te un burret”. Era una orden tan natural como llenar el vaso. Nadie preguntaba qué era. Todos sabían lo que venía: una mezcla sencilla pero poderosa de café licor y cola. Un clásico. Un ritual.

Hoy, esa costumbre local que nunca necesitó marketing, da un paso más allá. Se moderniza sin perder esencia. Y se presenta como lo que realmente es: un icono cultural con sabor propio.

De las manos al vaso, del vaso a la botella

La iniciativa viene de quien mejor conoce esta tradición: Licores SINCla emblemática empresa alcoyana con más de 60 años destilando identidad local. Son también los impulsores de Cerol, el café licor con el que, desde hace más de 125 años, se han celebrado todo tipo de eventos sociales.

Con esa base, y atendiendo a lo que ya era una costumbre popular— mezclar café licor con cola— nace Plis Play, una bebida ready to drink que embotella una costumbre tan natural como sabrosa. No se trata de crear una moda. Se trata de reconocer lo que ya era parte de nuestra cultura.

Y es que, esta mezcla no es algo que Licores SINC haya inventado. Solo lo ha hecho más fácil de disfrutar. Y esa frase lo resume todo.

Una bebida con memoria: así nació el Plis Play

Durante décadas, el plis play fue el acompañante discreto de muchas historias. Era la bebida de confianza en las fiestas patronales, la excusa para alargar un tardeo con amigos, el brindis improvisado que surgía tras una paella un domingo cualquiera.

Pocas veces una bebida tan sencilla ha tenido tanta carga emocional.

Su nombre, además, se transmitía como una contraseña compartida solo por quienes sabían. No hacía falta explicación. Bastaba con pedirlo.

Ahora, con Plis Play en lata, listo para beber, ese gesto se democratiza.

Ya no hace falta explicar cómo se prepara, ni buscar las botellas por separado. Solo abrir, servir, y dejar que fluya la conversación.

Publirreportaje PlisPlay 1

Pocas veces una bebida tan sencilla ha tenido tanta carga emocional. / INFORMACIÓN

El espíritu local, con un diseño global

El envase de Plis Play rompe moldes. Diseño atrevido, tipografía vibrante y un estilo que conecta lo urbano con lo actual. Pero lo interesante está en el equilibrio que propone: un diseño moderno para un producto con alma tradicional.

Y es ahí donde este nuevo lanzamiento acierta de lleno. No intenta parecer algo que no es. No oculta su origen. Al contrario, lo celebra. Dice “soy de aquí” con orgullo, pero sin complejos de exportarse. Porque lo local no es lo menor. Lo local es único.

Plis Play es, en esencia, Alcoy embotellado. Un trago de historia con chispa.

Una bebida, muchas generaciones

Aunque su estética apunta al público joven, el Plis Play no discrimina.

Habla tanto al veinteañero que busca sabores nuevos y experiencias auténticas como al nostálgico que recuerda los veranos de adolescencia con vaso en mano. Es un puente entre generaciones. Y eso, hoy, es raro.

¿Su secreto? Que no fuerza nada. No hay artificio ni promesas vacías. Solo una fórmula que funcionó durante décadas y que ahora se adapta a los tiempos.

Sin postureo. Sin filtros.

¿Y tú, ya sabes lo que es un Plis Play?

Tal vez lo probaste en una barraca. Tal vez alguien te lo sirvió en una boda.

Tal vez aún no lo conoces, pero te suena. Sea cual sea tu caso, ahora tienes una oportunidad de acercarte (o reencontrarte) con esta bebida con historia.

Plis Play es el ejemplo perfecto de cómo lo auténtico puede renovarse sin perder el alma.

En tiempos de bebidas de laboratorio, sabores imposibles y campañas publicitarias llenas de humo, una propuesta así se siente como un soplo de aire fresco: sabor real, tradición viva, y mucho estilo.

Así que la próxima vez que alguien diga “Hazte un plis play”... Ya sabes que lo puedes sacar directamente de la nevera.

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