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Moros y Cristianos, el alma de Castalla vuelve a latir en septiembre

Del 1 al 4 de septiembre, la localidad alicantina revive su tradición más emblemática con desfiles, arcabucería, procesiones y coloridas comparsas en honor a la Virgen de la Soledad

Las comparsas desfilan con elegancia y devoción en honor a la Virgen de la Soledad de Castalla.

Las comparsas desfilan con elegancia y devoción en honor a la Virgen de la Soledad de Castalla. / Información

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Castalla ya cuenta los días para dar inicio a sus esperadas Fiestas de Moros y Cristianos 2025, el evento más importante del año, que del 1 al 4 de septiembre convertirá sus calles en un escenario de historia y espectáculo. Con más de dos siglos de trayectoria, estas fiestas en honor a la Virgen de la Soledad —patrona de la localidad— atraen cada año a miles de visitantes y mantienen vivo un legado cultural que mezcla la fe con la recreación de antiguas batallas entre moros y cristianos.

La Nit de l’Olleta abre el fuego festero

El programa arrancará oficialmente el 31 de agosto con la tradicional «Nit de l’Olleta», una noche que ya se ha convertido en un preludio indispensable. A las 21:00, entrada de las bandas de música oficiales que intervendrán en las fiestas, cena en las comparsas y desfilada por toda la localidad. Estos actos, de marcado carácter festivo, calentarán motores para los cuatro días intensos que vendrán a continuación.

Desfiles, pólvora y devoción

El 1 de septiembre arrancará con el rezo del Ángelus y el saludo del alcalde. La primera gran mascletà marcará el inicio del «Arranc» de las bandas participantes en el Concurso de Interpretación. Pero el plato fuerte llegará a las 17:00 con la Entrada de Moros y Cristianos, un desfile majestuoso donde las siete comparsas: Marineros, Maseros, Piratas, Cristianos, Moros Vells, Moros Grocs y Moros Mudéjares, inundarán Castalla de trajes espectaculares, música de bandetas y una puesta en escena cuidada al milímetro.

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El 1 de septiembre arrancará con el rezo del Ángelus y el saludo del alcalde. / Información

Por la noche, otro momento simbólico: la Procesión de la Bajada de la Virgen desde la Ermita hasta la Iglesia Parroquial es un acto ancestral, considerado el embrión de estas fiestas, donde la patrona es acompañada por las comparsas entre salvas de arcabucería.

Truenos, embajadas y conquista

El 2 de septiembre, primer «Día de Trons», empiezará temprano con diana y volteo de campanas a las 08:00 h. Las misas de comparsas marcarán la unión entre fe y fiesta. A mediodía, el alardo de arcabucería tomará el centro de la ciudad, con los bandos cristiano y moro avanzando desde puntos opuestos hasta confluir en la plaza Major. Allí, tras el estruendo, se celebrará la «Ballada de Banderes».

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El 2 de septiembre, primer «Día de Trons» cerrará la mañana con la celebración de la «Ballada de Banderes». / Información

Por la tarde, el combate simbólico entre moros y cristianos se escenificará con la guerrilla y a continuación la Embajada del Moro, una representación que rememora la conquista del castillo. Las comparsas desfilarán y se confrontarán en un simulacro que mezcla teatro y tradición, culminando con la entrada del embajador moro y su comitiva.

Flores, infancia y el regreso de la cruz

El 3 de septiembre estará dedicado a la ofrenda. Tras las celebraciones religiosas, los niños tomarán el protagonismo con una desfilada infantil a las 12:30, seguida de la «Ballada de Banderes» por los capitanes infantiles. A las 19:00, todas las comparsas volverán a desfilar hasta la Iglesia Parroquial, donde realizarán la ofrenda floral a la patrona. Es uno de los momentos más emotivos y visuales de las fiestas.

El 4 de septiembre, segundo «Día de Trons», replicará la estructura del día 2, pero con un giro final: tras la guerrilla de la tarde, tendrá lugar la Embajada del Cristiana, en la que el bando cristiano, encabezado por su embajador y su comitiva, recuperarán simbólicamente el castillo. La escenificación cierra el ciclo de confrontación que da sentido histórico a la celebración.

La última procesión, la de la Pujada, se celebrará esa misma noche a las 21:00. Es un adiós solemne a la Virgen de la Soledad. Las autoridades, comparsas y bandas acompañarán a la imagen de regreso a su ermita. El canto del «Adéu» en la placeta del Carreter pondrá el broche emocional a una jornada cargada de simbolismo.

El día 5 de septiembre, aunque fuera del calendario principal, acogerá el colofón festivo con un extraordinario castillo de fuegos artificiales a las 21:30, un espectáculo que iluminará el cielo de Castalla y marcará el final de unas fiestas que año tras año reafirman su fuerza, su arraigo y su capacidad de emocionar.

Porque en Castalla, la historia no se lee: se desfila, se canta, se dispara y se vive en cada rincón.

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