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Meteorología

Alicante: el cambio climático y el verano infinito

El tiempo veraniego a finales de octubre pone de manifiesto que la época estival se está alargando hasta los seis meses en la provincia, una tendencia que se va a consolidar en los próximos años

Calor en el Postiguet a finales de octubre

Héctor Fuentes

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Jose A. Rico

Jose A. Rico

El otoño no acaba de llegar a la provincia de Alicante. Al margen de algunos episodios de inestabilidad por varias danas y tormentas, las playas vienen registrando estampas más propias de junio, o incluso de pleno verano, que de finales de octubre.

En la madrugada del domingo se ha pasado al horario de invierno. Y aunque para este domingo se espera una bajada de unos cinco grados de las temperaturas máximas y riesgo de lluvias, la sensación está siendo la de un verano infinito. O al menos de cinco o seis meses.

Eso es el futuro cercano, de la mano del cambio climático. Una buena noticia para el sector turístico, pero que tiene por ejemplo un impacto negativo en la salud, en la agricultura y en los ecosistemas. Y que requiere de una adaptación de las ciudades.

El calor comienza antes, ya desde mediados de mayo podemos tener noches tropicales, y termina a finales de octubre o incluso principios de noviembre

Jorge Olcina

— Director del Laboratorio de Climatología de la UA

Noches tropicales a una semana de Todos los Santos, con récord de temperatura mínima en Alicante capital en un mes de octubre con 22,4 grados; y valores máximos que rondan o superan los 30 grados. Esta realidad es quizá la más palpable, junto a la intensificación de las danas, de los efectos que el calentamiento global está teniendo en el litoral mediterráneo, y más en concreto con la provincia de Alicante. Ha sido el verano más caluroso de la historia. Y los días con ola de calor se han multiplicado por seis en el Mediterráneo en 50 años.

Ha sido el verano más caluroso de la historia y los días con ola de calor se han multiplicado por seis en el Mediterráneo en 50 años

Este sábado, último fin de semana de octubre, la imagen de los arenales era insólita, pero totalmente razonable. Con un mercurio rondando en algunos puntos los 30 grados, agua a unos 23 o 24 grados y un sol espléndido, el litoral se ha llenado de bañistas que apuran un verano que parece no acabarse nunca. Y la próxima semana seguirá esta situación en la costa. No con valores tan altos, pero entre 24 y 27 grados de máxima, al menos hasta el jueves.

Eso sí, llega un cambio de vientos y nubes, que pasan este domingo de régimen de poniente a levante, lo que podría dejar algún chaparrón durante los próximos días. Riesgo de lluvias, pero en un principio aisladas, por esta entrada de viento de levante y por la presencia de aire frío en las capas altas.

El otoño meteorológico empezó el 1 de septiembre, abarcando también los meses de octubre y noviembre. Pero lo cierto es que hasta ahora la provincia, sobre todo el litoral, sigue manteniendo una situación más propia de junio. Y queda ya apenas un mes de otoño, y no hay visos por ahora de un cambio.

Los modelos

Y es que la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) era de un otoño más cálido de lo normal. Y así está siendo. La próxima semana se espera que el mercurio esté hasta tres grados por encima de los valores medios de esta época del año en la provincia. Estimación similar es la de la semana, del 3 al 9 de noviembre. Y para la siguiente, del 10 al 16, se prevé que sería, según los modelos, ya de solo un grado más de lo normal, por lo que ya llegarían valores propios de la época, según los datos aportados por Aemet el pasado viernes.

Los beneficios para el sector turístico contrastan con los perjuicios para la salud, el campo y los ecosistemas

El director del Laboratorio de Climatología de la UA, Jorge Olcina, señala que esta situación anómala que está viviendo la provincia "a la gente le puede parecer excepcional, pero se está convirtiendo en una tendencia en los últimos años", recordando por ejemplo que en los años 2022 y 2023 también el litoral registró noches tropicales a finales de octubre.

A la gente le puede parecer excepcional, pero este calor se está convirtiendo en una tendencia en los últimos años

Jorge Olcina

— Director del Laboratorio de Climatología de la UA

Así, ha explicado que "las situaciones de calor cada vez más prolongadas en el calendario. Comienzan antes, ya desde mediados de mayo podemos tener noches tropicales y terminan, como vemos, a finales de octubre o incluso principios de noviembre. Tenemos una temporada cálida mucho más prolongada desde hace ya años en nuestro litoral mediterráneo", que abarca así cinco o incluso seis meses. Y es una tendencia que se va a consolidar: un verano que dure medio año.

Olcina recuerda que la temperatura del mar se encuentra sobre los 24 grados todavía, un valor todavía muy alto que contribuye a la prolongación de las noches tropicales, que este año han batido récords en el litoral. En la capital se superan ya las 106 noches tropicales este año, cuando hasta ahora el máximo eran las 97 noches de 2023.

Impacto

Así Olcina señala que el impacto del cambio climático tiene una doble cara, ya que la extensión del verano tiene un efecto beneficioso en el sector turístico, pero tiene efectos negativos en otros ámbitos, sobre todo por el calor tan continuado en los meses centrales. Eso sí, veranos como el pasado, con un calor tan continuado en julio y, sobre todo, agosto, reducen mucho el confort y también perjudican al turismo.

El catedrático de Análisis Geográfico Regional ha destacado que "el impacto más directo es en la agricultura y en los ecosistemas en general, pero también en la salud humana. Estamos viendo las víctimas mortales que anualmente se producen por el calor de verano". En la provincia el calor extremo ha matado este estío a 310 personas, un centenar más que en 2024.

Adaptación

Olcina ha recordado que "aunque al turismo es verdad que las condiciones térmicas favorecen la ampliación de la temporada, en el centro del verano tiene que aplicar medidas de adaptación en instalaciones turísticas, hoteles, apartamentos hay que refrigerarlos, hay que acondicionarlos energéticamente, que ahorren en el uso de agua...".

Los ayuntamientos de la provincia se parapetan contra el cambio climático

Los ayuntamientos de la provincia se parapetan contra el cambio climático / Jose Navarro

Pero no solo los hoteles, sino que las ciudades, sobre todo las que sean destino turístico "tienen que adaptarse, verdear mucho más las ciudades, sombrearlas en algunas calles, las de más tránsito turístico, llevar a cabo también instalación de fuentes frescas en las calles y plazas para que la gente pueda encontrar un espacio de desahogo, implantar refugios climáticos para el turismo porque es necesario que se pongan en marcha para que la gente encuentre un espacio de confort, de frescor en esos días de fuerte calor".

Problemas para la agricultura

Así, "todos en definitiva tienen que trabajar en la adaptación, más directamente la agricultura porque ya está notando efectos en algunos cultivos, por el adelanto de temporadas, recolección tempranas, gasto de agua mayor porque está haciendo más calor y hay más evaporación, pero también el turismo tiene que trabajar en la adaptación".

Además, el cambio climático está acentuando los periodos de sequía y que las lluvias, cuando llegan, sean más torrenciales y menos beneficiosas por ello.

Alicante vuelve al verano: la playa del Postiguet se llena de vida en pleno octubre

Alicante vuelve al verano: la playa del Postiguet se llena de vida en pleno octubre / Alex Domínguez

Y es que Olcina ha señalado que estos veranos más calurosos y extensos van a continuar, porque "los modelos señalan que todo esto se va a ir profundizando en los próximos años y décadas, de ahí que sea tan importante que los municipios elaboren planes de adaptación, medidas, una hoja de ruta para adaptarse al calor, a las lluvias fuertes, a la sequía".

La nueva realidad obliga a adaptar las ciudades a un calor más intenso y prolongado en el tiempo

"El clima mediterráneo sabemos que tiende hacia el extremo, que lo extraordinario se está convirtiendo en lo normal, y eso nos obliga a adaptarnos", señalando que "la gente empieza a estar preocupada y lo va a seguir estando más por lo que ya se está empezando a notar en el Mediterráneo".

Y ha destacado la necesidad de "dar un mensaje de la necesidad de convivencia con este proceso. Está claro que es un problema que nos va a obligar a hacer cambios, pero es también la oportunidad de aplicar esos cambios, de hacer cosas, de hacer las cosas mejor en nuestra relación con el medio, de no contaminar, de hacer un uso más racional del agua y de la energía, y esa recuperación de los valores de respeto a la naturaleza y en general al medio ambiente. Por ahí tienen que ir las políticas y medidas de adaptación". Nos va la vida en ello.

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