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La luna ilumina 7.000 años de historia en La Sarga de Alcoy

Uno de los conjuntos más importantes de arte rupestre neolítico recibe una visita nocturna pionera en la Comunidad para poder observarlo desde una perspectiva completamente nueva

Visita nocturna a las pinturas rupestres de la Sarga

Juani Ruz

Jose A. Rico

Jose A. Rico

Las pinturas rupestres de La Sarga en Alcoy se han podido ver de una forma inédita desde hace probablemente milenios. Sus historias plasmadas en la roca caliza de caza de ciervos, cabras, recogida de frutos, danzas o seres antropomorfos se han contemplado por la noche, a la luz de la luna. Como quizá solo las vieron antes sus prehistóricos autores.

Este tesoro, que cumple 75 años desde su descubrimiento y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ha acogido una actividad muy especial, que ha colgado el cartel de completo pese a organizar un segundo turno ante su éxito.

Uno de los guías explica a los participantes los distintos motivos de este abrigo de La Sarga

Uno de los guías explica a los participantes los distintos motivos de este abrigo de La Sarga / Juani Ruz

Por primera vez el Ayuntamiento de Alcoy, a través del Museu Arqueològic Municipal Camilo Visedo Moltó, llevó a cabo el pasado viernes 27 de marzo una visita nocturna a los abrigos de La Sarga, en la linde con Xixona, con un centenar de inscritos y lista de espera.

Así, los participantes han podido contemplar de una forma diferente este yacimiento de arte rupestre pospaleolítico. Y ha sido todo un hito, ya que es la primera vez que en la Comunidad Valenciana se realiza una visita nocturna a unas pinturas rupestres, y se desconoce si a nivel nacional se ha hecho alguna vez, según ha explicado la directora del museo, Palmira Torregrosa, minutos antes de que el primer turno se adentrara en la oscuridad para dirigirse a este Bien de Interés Cultural (BIC) de Alcoy en una noche que ha iluminado 7.000 años de historia.

Tercer intento

En esta ocasión se ha cumplido el refrán de "a la tercera va la vencida", ya que esta actividad se programó para el pasado octubre, pero se tuvo que anular por inclemencias meteorológicas. Y lo mismo pasó el pasado 6 de marzo.

Así, los participantes han recorrido a pie, alumbrando el camino con linternas y móviles, los 600 metros que separan el punto de encuentro, ubicado en el Mas de la Cova, hasta el recinto vallado donde se encuentra este tesoro arqueológico. El primer turno a las 20:00 horas y el segundo pasadas las 21:00 horas.

El segundo grupo de la visita noctura a las pinturas rupestres el pasado domingo, visto desde el punto de encuentro

El segundo grupo de la visita noctura a las pinturas rupestres el pasado domingo, visto desde el punto de encuentro / Juani Ruz

La imagen era realmente curiosa, parecía una Compañía del Anillo de la saga de J.R.R. Tolkien dirigiéndose al Monte Destino, en este caso a las primeras estribaciones de La Carrasqueta y la Serra dels Plans, a los abrigos de La Sarga. Y también haciendo historia.

Luna creciente

Esta singular experiencia para disfrutar de unas pinturas únicas en una noche mágica ha estado iluminada por un cielo estrellado y la luna, que ofrecía un 71 % de su intensidad al estar en el tránsito de cuarto creciente a luna llena.

Y eso que la tarde estaba encapotada, con nubes bajas que amenazaban con complicar la visita, pero al caer la noche finalmente dejaron un firmamento raso, con las mismas estrellas que hace miles de años fueron testigos del nacimiento de estas obras de arte.

Así, por fin los astros se han alineado para ver de otra forma unas pinturas de las que todavía hay muchas incógnitas y motivos ocultos bajo el hollín de una parte, a la espera de que nuevos avances tecnológicos permitan descubrir sin dañarlas qué otras figuras e historias se esconden en las zonas por investigar.

Uno de los grupos se dispone a subir a los abrigos de La Sarga para ver sus milenarias pinturas

Uno de los grupos se dispone a subir a los abrigos de La Sarga para ver sus milenarias pinturas / Juani Ruz

La directora del Museu Arqueològic Municipal Camilo Visedo Moltó ha estado acompañada de Germán Pérez, técnico arqueólogo, y Jesús González, ayudante de museo. Y han sido estos dos últimos los que, dividiendo cada turno en dos grupos, han desentrañado los secretos de La Sarga, visitando por separados sus dos abrigos principales.

Iluminación selectiva

El hecho de ser de noche y que al llegar a las pinturas se apagaran todas las luces salvo la que portaban los guías, hacía que la experiencia fuera aún más intrigante y reveladora, ya que ellos se encargaban de iluminar solo determinadas partes, mostrando poco a poco las escenas y motivos que llevan las rocas, contando las historias que se plasmaron allí hace milenios con una comunidad prehistórica que se dedicaba a la caza y la recolección. Y la presencia de niños hacía también muy divertido escuchar sus comentarios o qué veían dibujado en la pared, muchas veces con gran acierto.

Tres tipos de artes

La importancia de La Sarga reside en parte en que allí se pueden tres de los artes rupestres de la fachada oriental de la Península Ibérica: Macroesquemático, Esquemático y el Levantino, siendo este último el que además "cuenta historias", no solo son motivos grabados en la roca, lo que le da aun más importancia porque permite saber más sobre sus autores.

136 motivos de arte rupestre identificados

El conjunto de pinturas prehistóricas de La Sarga se distribuye en tres abrigos, aunque en uno de estos, el Abrigo III, apenas son visibles. En el Abrigo I se han identificado 41 motivos y en el Abrigo II 95.

En el Abrigo I destaca un conjunto de arqueros, unos extraordinarios ciervos heridos por flechas clavadas en diversos puntos del cuerpo, pintados sobre los antropomorfos y serpentiformes macroesquemáticos, y dos árboles que, vareados, tienen frutos en los bordes de sus copas y en el suelo, rodeados por varias figuras humanas, dos de ellas de excelente ejecución.

En el Abrigo II, en un extremo hay un rebaño de cabras y varias figuras humanas, dos de los cuales rodean a un árbol; en el otro extremo de este gran abrigo encontramos una escena con un arquero cazando ciervos.

Además, en La Sarga también encontramos excepcionales ejemplos de Arte Esquemático, presente en toda la Península Ibérica bajo diferentes formas. Se caracteriza por la simplicidad de las representaciones humanas y de animales, reducidas a sus líneas básicas, y por la presencia de una serie de motivos geométricos que en ocasiones recuerdan a partes del cuerpo humano y se relacionan con sus creencias, a modo de ídolos. Las pinturas esquemáticas presentan, a menudo, un trazo irregular de bordes poco precisos.

Además de las barras en distintas posiciones, que pueden pertenecer a motivos más complejos hoy desaparecidos, se han identificado varios tipos de antropomorfos, tanto en el Abrigo II como en el Abrigo III, y en el primero de ellos, un cáprido, un ramiforme y un posible ídolo del tipo halteriforme.

Las figuras humanas y sus ciervos, sus escenas de caza donde se pueden apreciar a los arqueros con sus flechas, rebaños de cabras, recolección de frutos -esta última la única registrada en el Arte Levantino-, junto con sus figuras macroesquemáticas, entre las que destaca su “brujo” y la "oradora", han podido observarse de una forma completamente nueva para unas obras que datan de entre el año 5000 y el 2500 antes de Cristo. Es decir que algunas pueden tener hasta 7.000 años de antigüedad.

Experiencia piloto

La directora del museo ha explicado que se trata de una actividad experimental que se van a plantear darle continuidad en el futuro. Torregrosa ha recordado que en 2026 se cumplen 75 años del descubrimiento de este conjunto de pinturas rupestres, que se localizaron de forma fortuita el 19 de agosto de 1951.

Es una experiencia nueva, intentar iluminar las pinturas con otra luz que no sea la solar, y explicar a la gente qué son las pinturas, pero de este modo diferente

Palmira Torregrosa

— Directora del Museu Arqueològic Municipal Camilo Visedo Moltó

Y ha señalado que "con motivo de este 75 aniversario del descubrimiento de las pinturas hemos organizado una cosa diferente que no hemos hecho nunca, que tenemos constancia que no se ha hecho nunca en la Comunidad Valenciana y no sabemos si en España se ha hecho alguna vez. La idea era verlas de una manera totalmente diferente a la que podemos contemplar normalmente, verlas por la noche e intentar acercarnos a esa gente que las pintaron, que no sabemos si hacían algún tipo de ritual por la noche".

Así, ha apuntado que "es una experiencia nueva, intentar iluminar las pinturas con otra luz que no sea la solar, y explicar a la gente qué son las pinturas, pero de este modo diferente". Arte prehistórico a la luz de la luna.

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