Moros y Cristianos de Alcoy 2026: Una Trilogía Festera histórica por el 750 aniversario de San Jorge
La ciudad vivirá del 25 al 27 de abril una edición marcada por el Año Jubilar y una programación con fuerte carga simbólica
En los días previos, ese carácter especial ya se deja sentir con el acto extraordinario de arcabucería del próximo sábado 18 de abril

La Entrada Cristiana es un desfile majestuoso donde las tropas de la cruz hacen su entrada triunfal en la ciudad. / Juani Ruz
Alcoy se sumerge en sus fiestas más importantes. Aunque la Trilogía Festera no arranca hasta el sábado 25 de abril, la ciudad entra estos días en ese punto en el que la música, la pólvora y la memoria colectiva empiezan a ocuparlo todo. Pero este 2026 no es un año más. Alcoy se prepara para unas fiestas que miran directamente a su propia historia: se cumplen 750 años del patronazgo de San Jorge, una efeméride que ha convertido esta edición en una cita de dimensión excepcional.
El aniversario no es solo un dato simbólico. Está integrado en el propio guion festero y marca el tono de unas celebraciones, declaradas de Interés Turístico Internacional desde 1980, que combinan tradición, representación histórica y un claro acento conmemorativo. En los días previos, ese carácter especial ya se deja sentir con actos diseñados para subrayar la efeméride.
Entre ellos destaca el acto extraordinario de arcabucería del próximo sábado 18 de abril, una propuesta que reunirá en Alcoy a representantes de distintos puntos de la geografía nacional junto a miembros de todas las filaes. Es una demostración de los diferentes estilos de disparo con armas de avancarga y pólvora, así como de una exhibición de los diseños propios de los participantes. Una forma de poner en valor uno de los elementos más reconocibles de la fiesta desde una perspectiva más amplia y conmemorativa.

La Procesión de la Reliquia es uno de los actos centrales del Día de Sant Jordi. / Juani Ruz
Ese clima previo desemboca en uno de los momentos más significativos del calendario: el 23 de abril, en plena antesala de la trilogía, se abrirá oficialmente el Año Jubilar. Un hito que trasciende lo festero y sitúa a Alcoy en un ciclo espiritual que se prolongará durante todo un año. Es, en cierto modo, la bisagra entre pasado y presente: la fiesta como celebración, pero también como reafirmación de una identidad que hunde sus raíces en el siglo XIII.
A partir de ese momento, la ciudad entra de lleno en su semana grande. El viernes 24 de abril, la Fiesta del Pasodoble volverá a convertir la música en protagonista absoluta. Las bandas recorrerán la avenida del País Valencià hasta la plaza de España para interpretar de forma conjunta el Himno de la Fiesta, uno de los instantes más reconocibles y emocionales del calendario alcoyano. Esa misma noche, la Nit de l’Olla reunirá a festeros y músicos en una celebración más íntima, antesala perfecta de lo que está por venir.
Los tres días grandes
El sábado 25 llega el primero de los tres actos mayores: el Día de las Entradas. Es, probablemente, la jornada más espectacular y la que mejor resume la esencia de los Moros y Cristianos. Todo comienza de madrugada, con la Diana, cuando las escuadras recorren el centro al amanecer en un desfile que mezcla disciplina, emoción y tradición. A partir de ahí, la ciudad se convierte en un escenario continuo.
Por la mañana, la Entrada Cristiana desplegará la imagen del bando de la cruz, evocando las huestes de Jaime I en defensa de la villa. El Capitán Cristiano recibirá simbólicamente las llaves de la ciudad en la plaza de España, uno de los momentos clave del acto. Por la tarde, la Entrada Mora tomará el relevo con un despliegue de fantasía oriental, evocando las tropas de Al-Azraq en un desfile marcado por la riqueza visual y la espectacularidad.

El Día de las Entradas convierte a la ciudad en un escenario espectacular. / Juani Ruz
El domingo 26, Día de Sant Jordi, cambia el tono. La fiesta deja paso a su dimensión más solemne y religiosa. La jornada comienza con la Segunda Diana, protagonizada en buena medida por la infancia festera, antes de dar paso a uno de los actos centrales: la Procesión de la Reliquia. El traslado desde la iglesia de San Jorge hasta Santa María articula un recorrido cargado de simbolismo, en el que participan cargos festeros, escuadras y autoridades.
A continuación se celebra la Misa Mayor, uno de los momentos más solemnes del calendario, con un importante despliegue musical y coral. Y por la tarde, la Procesión General devuelve la imagen ecuestre del santo a su templo, en un acto que combina devoción, estética festera y participación masiva. En el contexto del 750 aniversario y del recién inaugurado Año Jubilar, este día adquiere una dimensión aún mayor: no es solo la celebración del patrón, sino la reafirmación de un vínculo histórico que define a la ciudad.
La jornada se cierra con la Retreta, un desfile nocturno de carácter más desenfadado que aporta un contrapunto lúdico. Es el último respiro antes del desenlace.

Ana Gisbert, fue el año pasado la primera mujer alférez, de la filà Marrakesch. / Juani Ruz
El lunes 27, Día del Alardo, la fiesta se convierte en relato. Desde primera hora, con el Contrabando y las Guerrillas, la pólvora empieza a marcar el ritmo de una jornada en la que la ciudad se transforma en campo de batalla simbólico. Las Embajadas, primero mora y después cristiana, escenifican el diálogo y el conflicto entre ambos bandos, con textos que forman parte del patrimonio literario festero.
El momento culminante llega con los alardos de arcabucería. Por la mañana, tras la Embajada Mora, las tropas cristianas son derrotadas y el castillo cae en manos del bando moro. Por la tarde, la situación se invierte: la Embajada Cristiana da paso a una nueva batalla que culmina con la recuperación del castillo. Es una secuencia perfectamente estructurada, casi teatral, que condensa siglos de tradición en unas pocas horas de intensa representación.
Tras la batalla, el tono vuelve a cambiar. El acompañamiento de la imagen de San Jorge y la Acción de Gracias introducen un cierre más recogido, antes del gran momento final: la Aparición del santo sobre las almenas del castillo. A las 21:30, entre los acordes del Himno y un castillo de fuegos artificiales, San Jorge pone el broche definitivo a la trilogía. Es la escena más icónica del ciclo festero alcoyano y, en un año como este, también una de las más cargadas de simbolismo.

Este 2026 se cumplen 750 años del patronazgo de San Jorge. / Juani Ruz
Un Año Jubilar con un amplio programa
Este año, sin embargo, ese cierre no será exactamente un final. La apertura del Año Jubilar unos días antes convertirá a la ciudad en lugar de peregrinación hasta el 23 de abril de 2027, con un amplio programa de actos religiosos, culturales y festivos pensado para peregrinos, devotos y visitantes.
Ese es, probablemente, el gran relato de estas fiestas: Alcoy no solo celebra su pasado, lo reactiva. En el 750 aniversario del patronazgo de San Jorge, la ciudad se mira a sí misma y se reconoce en una tradición que sigue viva, capaz de renovarse sin perder su esencia. Durante tres días, la historia volverá a representarse en sus calles. Pero esta vez, con un matiz distinto: el de saber que se está celebrando algo que va mucho más allá de la propia fiesta.
Los protagonistas de la Fiesta
Javi Ferràndiz, capitán Cristiano

Javi Ferràndiz reivindica el valor de todo el año festero. / Juani Ruz
Javi Ferràndiz afronta su capitanía al frente de la Filà Andalusos respaldado por su familia, y especialmente por su mujer, Chelo. El capitán cristiano reconoce que el apoyo de los suyos ha sido clave para dar el paso. «Hablamos con la familia y todos me dijeron que adelante, que tenían ilusión», explica. Su trayectoria festera está profundamente ligada a la tradición familiar. Padre de tres hijos, destaca con orgullo cómo los mellizos han seguido el camino festero, y especialmente Clara, que se convirtió en la primera cabo oficial femenina de Contrabandistas.
Ferràndiz apuesta por una capitanía basada en la elegancia y la cercanía. Amante de la Entrada y de los pasodobles, este año vivirá la fiesta con una intensidad especial: «Hasta ahora estaba disparando, pero este año disfrutaré desde dentro, por la mañana y por la tarde».
Más allá de los días grandes, reivindica el valor de todo el año festero. «Si devolviéramos la mitad de la estima que Alcoy tiene por nosotros, ya nos daríamos por satisfechos», señala.
Nacho López, capitán Moro

Nacho López guarda un cariño especial por la Arrancà de la Diana. / Juani Ruz
Nacho López encarna una capitanía cargada de historia y emoción al frente de la Filà Marrakesch, fundada por su bisabuelo en 1901. Este vínculo familiar marca profundamente su forma de entender la fiesta, que ha mantenido viva generación tras generación gracias al compromiso de sus padres. «Les tengo que agradecer que nos hayan inculcado siempre la cultura alcoyana», afirma.
Su propuesta busca sorprender sin perder identidad. Prepara un boato señorial ambientado en el esplendor de Al-Ándalus. «Queremos hacer algo espectacular, como todas las capitanías de los Marrakesch, pero también pasarlo bien», resume.
Entre todos los actos, guarda un cariño especial por la Arrancà de la Diana. «Verla desde el balcón, rezar el Ave María y oír el himno es algo espectacular», describe. Con sus tres hijos implicados en la fiesta, lanza una invitación clara: «Van a disfrutar de un ambiente histórico como no hay en ningún sitio. Es un espectáculo como de Hollywood».
Fernando Jordà, alférez Cristiano

Fernando Jordà destaca que será un carrer muy cuidado, sin excesos, pero muy representativo. / Juani Ruz
Fernando Jordà asume el cargo de alférez cristiano de la Filà Asturianos con el respaldo de toda una vida de amistad y compromiso festero. Su historia está ligada a una cuadrilla nacida en la juventud, un grupo de amigos que, con el paso de los años, decidió unirse bajo una misma filà para mantener viva la esencia compartida.
El paso a los Asturianos supuso un cambio importante. Jordà lo tuvo claro: había que dar ejemplo para que las nuevas generaciones crecieran juntas dentro de la fiesta. Gran defensor del papel de la familia, destaca el apoyo incondicional de los suyos. «Mis hijos son festeros de cuna, y mi mujer es mi compañera en todo esto», afirma con emoción.
Su alferecía se centrará en transmitir la identidad asturiana con fidelidad y sin artificios. El resultado será, según adelanta, «un carrer muy cuidado, sin excesos, pero muy representativo».
La ilusión es el motor de todo el proyecto. «La tengo yo, la tiene mi familia y la tiene toda la filà», concluye.
Miguel Espí, alférez Moro

Miguel Espí señala la identidad de caballería para la Filà Realistes. / Juani Ruz
Miguel Espí afronta la alferecía mora de la Filà Realistes desde la emoción y el recuerdo. Para él, este cargo tiene un significado especial, ya que considera que debería haberlo ostentado su padre. «Él siempre ha querido estar en un segundo plano», explica, asumiendo ahora ese legado con responsabilidad.
En su caso, la filà y la familia son prácticamente lo mismo. Una red de amigos que creció unida desde la infancia y que hoy comparte la misma misión: transmitir la fiesta a las siguientes generaciones.
Miembro de una filà con fuerte identidad de caballería, Espí destaca ese carácter como parte esencial de su propuesta. Sin embargo, su alferecía tendrá un componente especialmente emocional. Durante la Entrada, sabe que habrá momentos inevitables. «Pensaré en los que ya no están, especialmente en mi abuela, que era quien me vestía», confiesa.
Para él, la fiesta también es memoria. «Se trata de recordar a quienes compartieron con nosotros momentos buenos y malos». Su objetivo es claro: rendir homenaje a todos ellos y mantener viva su presencia en cada paso del desfile.
Programa de actos
Sábado, 18 de abril
19.00h. Acto de arcabucería. El acto de arcabucería se iniciará en la Font Redona, continuando por Sant Nicolau hasta la plaça d’Espanya, donde finalizará sobre las 21:00 horas con un espectáculo pirotécnico
Martes 21, miércoles 22 y jueves, 23 de abril
Triduo. A las 20:15 horas los días 21 y 22, y a las 19:30 horas el día 23, solemnes cultos al santo patrón en la parroquia de Santa María
El 23 de abril, tras finalizar el solemne triduo, apertura del Año Jubilar
Viernes, 24 de abril
19.00h. Fiesta del Pasodoble. Previamente, a las 18.45 horas, abrirá el desfile una representación de las colles de dolçainers i tabaleters de Alcoy. Al finalizar, castillo de fuegos artificiales
21.30h. Nit de L’Olla. Cena típica de festers y músicos en las filaes. Posteriormente, desfile de paisano de los festers
Sábado, 25 de abril. Día de las Entradas
05.00h. Missa del fester en la Parroquia de Santa María
05.45h. Diana en Plaça d’Espanya
10.30h. Entrada Cristiana
17.00h. Entrada Mora
Domingo, 26 de abril. Día de Sant Jordi
08.30h. Segunda Diana
11.00h. Procesión de la reliquia. Traslado de la Reliquia de San Jorge desde su templo hasta la parroquia de Santa María
18.00h. Diana Vespertina del Cavallet
19.30 h. Procesión general. Placeta del Carbó
23.30h. Retreta. Cruce de la calle El Camí con Sant Mateu
Lunes, 27 de abril. Día del Alardo
8.00h. Contrabando. Plaça d’Espanya
8.45h. Guerrillas. Zona Centro
10.00h. Estafeta y Embajada Mora
11.00h. Alardo de la mañana
16.30h. Estafeta y Embajada Cristiana
17.30h. Alardo de la tarde
21.30h. Aparición de Sant Jordi. Durante la aparición, se disparará un castillo de fuegos artificiales
22.00h. Soparets
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