Medio ambiente
La gigantesca factura que deja en Alicante su peor sequía: 1,7 millones de pinos muertos
La falta de precipitaciones entre 2023 y 2025 deja un peligroso panorama en los montes, con 760.000 ejemplares muertos en la Vega Baja y 580.000 en la Marina Alta que han convertido los bosques en auténticos polvorines

A.P.F. / Àxel Álvarez
Desastre medioambiental en Alicante. La peor sequía desde que registros, entre 2023 y 2025, ha dejado una factura tremenda en el medio natural en la provincia.
Y sus consecuencias todavía pueden provocar que vaya a más en caso de incendios de gran envergadura pese a haber entrado hace un año en un ciclo húmedo.

El Montgó con amplias zonas de pinos secos, en una imagen del mes pasado / A.P.F.
Más de 1,7 millones de pinos han muerto como consecuencia de este episodio extremo de falta de precipitaciones vinculado al cambio climático y el calor.
Este es el catastrófico dato que refleja el informe anual “Prospección del estado fitosanitario de los montes en la Comunidad Valenciana”, realizado por la Conselleria de Medio Ambiente en 2025 y publicado recientemente.

Así ha sido el impacto de la sequía en la provincia / NotebookLM
Esto ha dejado un auténtico polvorín en los bosques en un contexto de veranos con temperaturas más altas, olas de calor más prolongadas y la amenaza de los imparables incendios de sexta generación.
A pesar de las labores puntuales de limpieza y recuperación que está llevando desde más de un año la Generalitat, los expertos alertan del peligro que suponen y de la necesidad de actuaciones de mayor calado ante la envergadura de los daños.
Los municipios más afectados son Xàbia, Guardamar, Orihuela, Benissa, Santa Pola y Albatera, registrándose mortandades de más de 50 %, llegando a acercarse al 90 %
Si hace un año, cuando ya se estaba saliendo de la sequía, la Conselleria de Medio Ambiente estimaba que habían muerto un millón de ejemplares, el balance final es desolador, ya que pese a la recuperación de las lluvias a principios de 2025 los daños sufridos por muchos ejemplares, muy debilitados, han acabado por costarles la vida, siendo además víctimas fáciles de plagas que los han rematado.
Su impacto ha sido especialmente dramático en dos comarcas, que han visto como sus pinadas primero se volvían marrones en muchos puntos para acabar con un gris ceniza de muerte. En la Vega Baja se han contabilizado más de 760.000 pies muertos y en la Marina Alta casi 580.000, concentrando estas dos comarcas el 79 % de los ejemplares que se han secado.

Retirada de pinos realizada hace una semanas por la Generalitat en Serra Gelada, en l'Alfàs del Pi / INFORMACIÓN
El documento explica que el pasado año “el análisis de daños en el apartado de Enfermedades y Fisiopatías viene fuertemente condicionado por la histórica sequía que ha sufrido la provincia entre el otoño de 2023 y la primavera de 2025, la peor desde que se tienen datos, y que se estima que ha provocado la muerte de más de 1.700.000 pies en la provincia, aunque concentrados a lo largo de toda la franja costera alicantina, y en el interior de las comarcas más meridionales (la Vega Baja y el Baix Vinalopó)”. En concreto han sido 1.718.010 pies muertos, que en el 99,9 % de los casos han sido a causa de la sequía.

Así se encuentra la pinada en la zona de El Moncayo en Guardamar tras la tala de cientos de pinos / Áxel Álvarez
Y es que en la provincia de Alicante se observaba en 2024 un déficit muy acusado, de entre 3 y 4 veces menos de precipitaciones de lo normal en toda la costa alicantina y en gran parte del interior de la Vega Baja y el Baix Vinalopó, que ha sido letal para muchas pinadas.
¿Cuándo llegará un nuevo ciclo seco?
El cambio climático está haciendo que los ciclos secos sean cada vez más cortos pero más severos. El calentamiento global está alterando estos patrones. Y es que lo que antes eran periodos de sequía de al menos tres o cuatro años, ahora se acortan pero son más intensos. Y esto dificulta además establecer ciclos claros.
Por ahora la provincia de Alicante está en un periodo húmedo, y de momento no hay indicios de que vengan un cambio ya. El director del Laboratorio de Climatología de la UA, Jorge Olcina, ha explicado que “estamos en un ciclo húmedo. Salimos de un ciclo seco a principios de 2025 y de momento no hay perspectiva de que a corto plazo pueda cambiar”.
Así, el catedrático de Análisis Geográfico Regional ha señalado que el presente año hidrológico, que va del 1 de octubre de 2025 hasta el 30 de septiembre de 2026 “acabar como un año hidrológico húmedo y lo que ahora tenemos que hacer es aprovecharlo, para la agricultura, reservas de agua, abastecimientos... Afortunadamente todo está garantizado para 2026.
“Precisamente en toda esa zona es donde comenzaron a observarse a partir de febrero [de 2024] los primeros síntomas de decoloración del arbolado que anticipaba su muerte si no llovía en primavera, especialmente si tenemos en cuenta que además ese invierno estaba siendo cálido, y, por lo tanto, la evapotranspiración, mayor. Y no lo hizo”.
El documento destaca que "la correlación entre las zonas con mayor mortandad y las zonas sometidas a mayor estrés hídrico ha sido altísima".
Debería haberse hecho un proceso de de corta selectiva para evitar por lo menos que si se produce un incendio no se propague con rapidez
Pero apunta que “lo que ocurre es que los datos no se llegaron a reflejar en la prospección de la primavera de 2024 dado que en la inmensa mayoría de las zonas eran aún demasiado incipientes como para certificar la muerte de estos pies en el periodo de toma de datos, y ha sido después cuando se ha constatado esta muerte, pero ya en un periodo que entraba dentro de la toma de datos para la prospección de 2025. También ha habido zonas, especialmente en la costa meridional (de Santa Pola hasta el Pilar de la Horadada) en la que los síntomas no han aparecido hasta verano u otoño de 2024", ya que no se detectaba aún decoloración en primavera”.
Por comarcas
Por comarcas, las más afectadas han sido la Vega Baja y la Marina Alta, destacando el informe que “todos los municipios de la provincia con línea de costa con bosques de pino exceptuando los de l’Alacantí, han sido fuertemente afectados: de norte a sur, Dénia, Xàbia, Poble Nou de Benitatxell, Teulada, Benissa, Calp, l’Alfàs del Pi, Benidorm, La Vila Joiosa, Elche, Santa Pola, Guardamar del Segura, Torrevieja, Orihuela y Pilar de la Horadada”.
Y señala que “los que faltan en esta lista de municipios costeros son Altea, que no tiene montes públicos arbolados ni masas privadas dadas de altas en la prospección, aunque también se han observado rodales de pinos con daños en el municipio", y El Campello y Alicante en l'Alacantí.
La excepción de El Campello y Alicante
El estudio señala la excepción que han supuesto zonas como Alicante y El Campello: “En estos dos últimos casos, no parece que haya una razón clara que explique la baja mortalidad. Sí que es cierto que las masas de estos términos son masas achaparradas y poco densas, y esto ha podido influir en una mayor resistencia de los pies al tener menos competencia, y que en la zona de Alicante ha llovido un poco más".
"Además, en estos municipios las masas son de poca superficie también. Esta baja mortalidad también ha ocurrido en cierta manera en dos montes costeros de Elche junto a las pedanías de El Altet y La Marina respectivamente, de similares características. Pero es difícil de explicar porque no se diferencian mucho de otros montes cercanos con gran mortalidad como son los de la Sierra de Santa Pola, o Los Estaños (Guardamar del Segura). Son también montes achaparrados, las densidades son más variables, pero la distancia al mar también es comparable. Quizás tenga que ver más con las características del suelo, pero obtener conclusiones al respecto requeriría un estudio más pormenorizado”.
El estudio recalca que “la parte más meridional de la provincia no solo ha resultado afectada la costa, también el interior, especialmente en la Vega Baja. Municipios como Albatera, Orihuela, San Miguel de Salinas, Benejúzar, Callosa de Segura, Almoradí o Algorfa también tienen miles de pies muertos, incluso decenas o centenares de miles. En el Baix Vinalopó, Crevillent también ha tenido una afección alta, al igual que los montes del término de Elche más cercanos a este municipio, mientras que los más cercanos al término de Alicante, bastante menos”.

La pinada de Guardamar languidece / Áxel Álvarez
Así, por municipios los que se han llevado la palma con más de 240.000 pies muertos, han sido Xàbia, con 246.813, Guardamar del Segura (230.081) y Orihuela (222.150). Con más de 100.000 tenemos Benissa (146.362), Santa Pola (104.649) y Albatera (102.666).
Sierras
El estudio cita algunas de las sierras o sistemas montañosos más afectados, con decenas o centenares de miles de pies muertos, de norte a sur y de la costa hacia el interior: “El Montgó, toda la montaña costera entre Xàbia y Calp (especialmente el Portitxol, en Xàbia), Serra Gelada (l’Alfàs del Pi y Benidorm), los Montes de La Vila, la Sierra de Santa Pola, las Dunas de Guardamar y Los Estaños (Guardamar), la Dehesa de Campoamor (Pilar de la Horadada), la Sierra de Escalona (Pilar, San Miguel de Salinas y Orihuela), la Sierra de Benejúzar, la Sierra de Hurchillo (Orihuela), y la Sierra de Crevillente-Albatera. Muchas de estas sierras, o las masas que contienen, han tenido mortandades superiores al 50 % del arbolado, incluso cercanas al 90 %”.
Expertos
Sobre esta enorme acumulación de combustible como consecuencia de este durísimo episodio de sequía, el director del Laboratorio de Climatología de la UA, Jorge Olcina, ha señalado a INFORMACIÓN que supone un verdadero problema. Debería haberse hecho un proceso de corta selectiva para evitar por lo menos que si se produce un incendio no se propague con rapidez”.
La acumulación de biomasa muerta, donde no se hayan retirado los pinos afectados, y el rebrote denso del sotobosque podrían crear un escenario más favorable para incendios de rápida propagación
Así, ha insistido en que “hay que aclarar esos bosques de pinos secos. Limpiarlo todo sería muy costoso pero sí al menos hacer una tala selectiva, abriendo pasillos y evitando que en caso de incendio se pudiera propagar con rapidez”.
Y es que el climatólogo explica que “es madera seca. En algunos casos a la madera seca le está surgiendo nuevo brote y nuevo matorral bueno, lo cual es un problema porque ya sabemos que no hay una buena política en general en España, no solo en la Comunidad Valenciana, de gestión del bosque en los meses de invierno y primavera y eso nos sitúa ante un verano de nuevo complicado. Está creciendo mucho el matorral y se están densificando mucho los bosques”, apuntado que el sotobosque tanto en pinadas secas como verdes son un factor que puede facilitar la propagación de incendios.
A este respecto, Lluna Morcillo, doctora por la UA e investigadora en el departamento de Investigación Forestal en el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), también advierte del riesgo que representa la gran cantidad de pinos secos y el crecimiento de vegetación que en verano puede facilitar un incendio, apuntando a un cambio en el paisaje de los montes de la provincia, con una mayor presencia del sotobosque.
"No hay una buena política en general de gestión del bosque en los meses de invierno y primavera y eso nos sitúa ante un verano de nuevo complicado
Morcillo ha señalado que "la sequía extrema de 2023 y 2024 dejó una imagen impactante en varios montes de la provincia de Alicante: pinos muertos, copas secas y amplias zonas de arbolado dañado, especialmente en comarcas como la Marina Alta y la Vega Baja. Pero junto a ese impacto, y gracias a la recuperación de unas condiciones pluviométricas mucho más favorables, el monte está mostrando ya una respuesta clara: bajo el dosel abierto por la mortalidad del pinar, el sotobosque se recupera con rapidez y gana terreno”.

La Guardia Civil investiga si el incendio en el Maigmó ha sido intencionado / INFORMACIÓN
Así, “la entrada de más luz al suelo está favoreciendo la expansión de especies arbustivas y herbáceas, algo muy habitual en ecosistemas mediterráneos tras una perturbación severa. El problema no es que vuelva la vegetación, sino qué tipo de combustible se está formando. Primero cae al suelo parte del material seco de las copas y, después, aumenta la cobertura de matorral y sotobosque. Esa combinación puede elevar la continuidad del combustible fino y medio, clave en la propagación del fuego”.
Plantas como la carrasca, la coscoja, el palmito o el lentisco pueden recuperarse tras la sequía y devolver cobertura al monte en poco tiempo
Así, “eso sitúa el foco en la campaña de incendios de 2026. El riesgo no será igual en todas partes, pero en algunas zonas la acumulación de biomasa muerta, donde no se hayan retirado los pinos afectados, y el rebrote denso del sotobosque podrían crear un escenario más favorable para incendios de rápida propagación, sobre todo si coinciden altas temperaturas, baja humedad y fuerte viento”.
Planta rebrotadoras
“En este proceso, las especies rebrotadoras tienen un papel decisivo. Plantas como la carrasca, la coscoja, el palmito o el lentisco pueden recuperarse tras la sequía y devolver cobertura al monte en poco tiempo, lo que mejora la resiliencia del ecosistema y ayuda a proteger el suelo. Sin embargo, esa ventaja ecológica no elimina por sí sola el riesgo de incendio. Si esas especies forman masas densas y continuas, también pueden contribuir a aumentar la carga de combustible en superficie”.
La investigadora apunta a que “el escenario que deja la sequía obliga así a mirar más allá de la mortalidad del pinar. La regeneración natural es una buena noticia, pero también exige seguimiento y gestión preventiva para identificar las zonas donde la combinación de árboles muertos, matorral denso y exposición meteorológica pueda elevar el peligro de incendio”.

Por último, ha añadido que “los montes alicantinos no solo están sufriendo las consecuencias de la sequía, también están entrando en una nueva fase. La recuperación ya está en marcha, pero podría dibujar un paisaje distinto, con menos peso del pinar y más protagonismo del sotobosque y de las especies rebrotadoras”.
Actuaciones de la Generalitat
Ante esta situación, la Generalitat lleva realizando desde 2024 labores de retirada de ejemplares secos en la Vega Baja, la Marina Baixa y la Marina Alt, según han informado desde la Conselleria de Medio Ambiente. Así, recientemente ha puesto en marcha en Serra Gelada trabajos de retirada de pinos secos, centrándose en zonas forestales del término municipal de l'Alfàs del Pi.

Pinos secos bajo los que crecen los arbustos tras las lluvias en la provincia de Alicante / INFORMACIÓN
Este tipo de intervenciones forman parte de las actuaciones de mejora y prevención forestal que la Generalitat está desarrollando en distintos puntos del territorio valenciano, con el objetivo de retirar ejemplares muertos que suponen un riesgo ambiental y de seguridad.
Las tareas se realizan en el interior del monte e incluyen el apeo de árboles muertos, su desramado, troceado y la colocación de la madera en fajinas o sobre bancales de piedra en seco.
La Generalitat está desarrollando desde 2024 un plan de choque con la retirada de ejemplares secos en la Vega Baja, la Marina Baixa y la Marina Alta
Este método contribuye a disminuir el riesgo de incendios, mejorar la integración paisajística, favorecer la aportación de materia orgánica al suelo y estimular la regeneración natural del sotobosque. En determinadas zonas, además, se actúa para evitar la caída de árboles sobre viviendas, infraestructuras o espacios de uso público.
En los trabajos participan brigadas forestales de Espacios Naturales Protegidos (Serra Gelada, Ifac y Puig Campana) en el entorno de la cantera de l’Albir, llegando algunos días a intervenir como apoyo la brigada del Montgó.
Solo en esta zona se han cortado ya más de 250 pinos en una superficie aproximada de 2 hectáreas. Se ha priorizado esta área por su elevada afluencia de personas y por la proximidad a viviendas, siguiendo los criterios habituales de seguridad, paisajísticos y de prevención de incendios.

Paisaje desolador con cientos de pinos secos en el entorno del Faro de Santa Pola / Áxel Álvarez
Además, se ha actuado en el entorno del Merendero de la Ruta Roja y a lo largo de la propia Ruta Roja, así como en el entorno de la Ruta Amarilla, cerca de l’Alt del Governador. En estas zonas se han apeado más de 150 pinos, todos ellos de grandes dimensiones y en áreas que presentan especial dificultad por la pendiente del terreno.
A estas labores se suman las 11 hectáreas en las que ya se intervino mediante el proyecto de emergencia ejecutado entre finales de 2024 y principios de 2025, únicamente en el término municipal de l’Alfàs del Pi, “lo que pone de manifiesto la dimensión del esfuerzo que se está realizando en este municipio dentro del plan de choque forestal”, han apuntado desde la Generalitat.
Una vez concluidas las actuaciones en las áreas previstas, los trabajos continuarán en senderos y rutas señalizados, así como en áreas recreativas, priorizando los puntos con mayor afluencia de visitantes. Para la planificación, se tienen en cuenta factores como la titularidad pública del terreno, la cercanía a viviendas, la pendiente o la accesibilidad, ya que el estado del arbolado hace especialmente complejo su manejo.
Proliferación de plagas
Estas actuaciones se integran en el plan de choque impulsado por la Generalitat en 2024 para hacer frente a los efectos que la sequía acumulada en los últimos años ha provocado en los pinares valencianos, prevenir riesgos y frenar la proliferación de plagas asociadas a este fenómeno.

Los pinos secos se entremezclan con otros vivos y el sotobosque en la provincia / INFORMACIÓN
El plan contempla el seguimiento continuo del estado del arbolado, la retirada de ejemplares muertos o inestables y trabajos de sanidad forestal. La provincia de Alicante, y en particular las comarcas de la Marina Alta y la Marina Baixa, ha sido una de las más afectadas por la falta de lluvias y concentra buena parte de las intervenciones.
El Consell aprobó en 2024 una contratación de emergencia para la eliminación de arbolado seco por valor de 524.760 euros, de los que 270.000 euros se destinaron a las marinas.
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