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SENDERISMO

Esta ruta de senderismo está en Alicante y tiene de todo: río, bosque, molinos y hasta un tobogán de piedra natural

Se trata de un paseo sencillo y familiar entre agua, sombra, antiguos molinos hidráulicos y la curiosa Trompa del Elefante

Esta ruta de senderismo está en Alicante y tiene de todo: río, bosque, molinos y hasta un tobogán de piedra natural

Aitana Solera

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IBI

En verano, las mejores rutas de senderismo no siempre son las más largas ni las que suben a las cumbres más altas. Cuando el calor aprieta, especialmente en el interior de Alicante, lo más recomendable es buscar recorridos con sombra, agua cerca y un desnivel moderado. Caminar junto a un río, una rambla o un barranco arbolado permite disfrutar de la naturaleza sin sufrir tanto las altas temperaturas, siempre que se eviten las horas centrales del día y se lleve agua suficiente.

Por eso, las rutas que combinan vegetación, frescor y patrimonio se convierten en una alternativa perfecta para familias, senderistas ocasionales y viajeros que quieren hacer algo distinto a la playa. No hace falta elegir siempre entre montaña o baño: algunos parajes ofrecen un poco de todo, con árboles de hoja caduca, acequias, fuentes, molinos antiguos y rincones donde los niños encuentran motivos para seguir caminando. En la provincia de Alicante, una de esas excursiones completas está en Ibi.

El Barranco de los Molinos

La Ruta del Barranc dels Molins es uno de los paseos naturales más bonitos y accesibles de esta localidad de l’Alcoià. Se encuentra al norte del casco urbano, en el extremo occidental de la sierra del Menejador y muy cerca del Parque Natural de la Font Roja. A lo largo del barranco se conservan antiguos molinos en diferentes estados de conservación, sendas por ambas márgenes, dos puentes —uno de madera y otro antiguo de piedra restaurado— y una canaleta excavada a mano en la roca que conduce el agua desde el nacimiento hasta los molinos.

Ruta familiar

El recorrido es sencillo y muy recomendable para hacer con niños, aunque conviene prestar atención en algunos puntos. Una de las opciones habituales es comenzar en el entorno del Parc de les Hortes o del lavadero centenario, donde se puede dejar el coche y empezar a caminar en sentido ascendente. La ruta tiene unos 4 kilómetros de ida y vuelta, alrededor de 130 metros de desnivel positivo y puede completarse en una hora y media, aunque con paradas, fotos y descanso puede alargarse hasta dos o tres horas. Hay que cruzar la carretera CV-801, por lo que en ese punto es importante extremar la precaución.

El gran valor del Barranc dels Molins está en su relación histórica con el agua. En este enclave llegó a funcionar un conjunto de molinos hidráulicos harineros y papeleros que aprovecharon la fuerza del caudal durante siglos.

Durante el paseo, el sendero va siguiendo el curso del agua, que aparece guiada por acequias y canalizaciones talladas en la propia piedra. El paisaje resulta especialmente atractivo por la vegetación que crece gracias a la humedad del barranco. Se trata de un paraje estrecho y anguloso encajado entre laderas casi verticales, donde la humedad facilita la presencia de olmos, sauces, chopos y otras especies frondosas. También hay un antiguo acueducto.

Trompa del Elefante

La parte más esperada por muchas familias llega casi al final del recorrido: la llamada Trompa del Elefante. Se trata de una formación rocosa pulida por el agua que recuerda a la silueta de una trompa y que se ha popularizado como un pequeño tobogán natural de piedra. Es uno de los puntos más fotografiados de la ruta y suele hacer las delicias de los niños, aunque no debe tomarse como un parque de atracciones. Conviene supervisar a los menores, evitar imprudencias y no dejar cartones, plásticos ni restos en el entorno. Unos metros más arriba se encuentra la Fuente de Santa María y, después, el área recreativa del Racó de l’Almarra, donde se puede descansar antes de regresar por el mismo camino. Fácil, fresca y llena de historia, esta ruta demuestra que en Alicante también hay senderos de verano con río, bosque, molinos y sorpresa final.

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