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La Font Roja renace tras su peor incendio en casi dos siglos

Las carrascas y otras especies de la zona afectada por el fuego del pasado verano rebrotan con fuerza y auguran una buena recuperación en 10 o 20 años, tras destruir las llamas 185 hectáreas de gran valor medioambiental

La Font Roja empieza a rebrotar un año después del incendio

Juani Ruz

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Jose A. Rico

Jose A. Rico

Hace ya un año que un incendio forestal puso en jaque la Font Roja entre Alcoy e Ibi. Una supuesta negligencia al arrojar un interno de una comunidad religiosa cenizas candentes fue el origen de un fuego que arrasó 185 hectáreas, la mayoría en el Parque Natural del Carrascal de la Font Roja.

El próximo sábado 18 de julio se cumplirán 12 meses del que ha sido el peor incendio en este emblemático enclave en casi dos siglos. Pero la vida se está abriendo paso de nuevo, mostrando la fortaleza de la Font Roja, que podría estar regenerada en el plazo de 10 o 20 años.

Las carrascas están rebrotando desde sus raíces un año después

Las carrascas están rebrotando desde sus raíces un año después / Juani Ruz

Y es que un recorrido por la zona arrasada en el Menejador, pico de la Font Roja con 1.356 metros de altura, deja signos claros y vigorosos de la recuperación del paraje. Allí se detuvo el incendio tras avanzar por la parte de solana desde Ibi y quedarse en el alto, a las puertas de la frondosa parte de umbría donde el daño hubiera sido colosal. Habría sido un desastre.

La ola de calor que ha azotado la provincia en este arranque de julio ha elevado al máximo el riesgo de incendios forestales, por lo que las autoridades han reclamado que se extremen las precauciones. Todo para evitar que negligencias como la de hace un año originen fuegos que puedan devorar en unas horas montes que han tardado décadas en desarrollarse.

La evolución es bastante favorable y la previsión es tener una regeneración de la estructura vegetal afectada por el incendio muy aceptable en el plazo de 10, 15, 20 años

Salvador Palop

— Director del Parque Natural del Carrascar de la Font Roja

Desde lejos puede parecer un paisaje triste y dantesco con las carrascas quemadas en la zona de la Font Roja afectada por el siniestro de 2025. Pero al acercarse se descubre como están rebrotando desde sus raíces. Hay esperanza entre la destrucción.

Un manto verde se abre camino bajo las ramas negras, mientras que otras especies también están renaciendo. Un lento pero de momento imparable proceso para que se recupere uno de los tesoros medioambientales de la provincia de Alicante.

El incendio avanzó por la zona de solana y llegó hasta al alto, sin llegar a saltar a la frondosa zona de umbría, donde los daños habrían sido mucho mayores

El incendio avanzó por la zona de solana y llegó hasta al alto, sin llegar a saltar a la frondosa zona de umbría, donde los daños habrían sido mucho mayores / Juani Ruz

Salvador Palop, director del Parque Natural del Carrascar de la Font Roja ha explicado que “la evolución es bastante favorable y la previsión es tener una buena regeneración. Se está desarrollando como esperábamos. Ha sido un otoño, invierno y primavera bastante lluviosos y está siguiendo el curso esperado”.

Calor

Así, ha destacado que “hay mucho rebrote en las carrascas y otros rebrotadores, y la parte herbácea también está comenzando a regenerarse y está siguiendo el curso que se preveían, a la espera de ver cómo evoluciona el verano y las temperaturas”, ya que si hay mucho calor podría comprometer la evolución.

De todas formas la Universidad de Alicante está realizando un seguimiento de la zona calcinada. E incluso hay varias parcelas aisladas con vallado para que no puedan acceder herbívoros de gran tamaño, tanto afectadas por el fuego como no, en una investigación para comparar cómo evolucionan sin la interferencia de agentes externos.

Las plantas se han vuelto a abrir camino en la zona afectada por el fuego

Las plantas se han vuelto a abrir camino en la zona afectada por el fuego / Juani Ruz

Y un informe de la UA y el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) destacaba ya el pasado septiembre la elevada capacidad de regeneración de la vegetación del paraje.

Palop ha señalado que en la parte de pinar que se vio afectada, en la zona más baja, hubo más energía, mientras que el área de carrascar era de menor densidad, ya que era zona de solana, a diferencia de la zona de umbría, que es mucho más espesa y a la que no llegó a saltar el fuego.

La carraca rebota desde la raíces, tanto desde la base de su tronco como desde el subsuelo hasta donde llegar sus ramificaciones

Jordi Acosta

— Técnico de promoción del Parque Natural del Carrascar de la Font Roja

Y hay que recordar que la carrasca y el pino son dos especies que reaccionan de forma muy diferente ante un incendio, ya que la primera rebrota desde sus raíces, que emplea como reservorio de su "energía", mientras que la segunda, al estallar sus piñas por el calor, siembra con nuevos pinos su entorno.

El tomillo ha vuelto con fuerza tras el incendio

El tomillo ha vuelto con fuerza tras el incendio / Juani Ruz

Así, Palop celebra que “muchos de los pies de carrasca afectados han rebrotado”. Y no solo desde la base de su tronco, sino desde más allá por donde se extienden sus raíces bajo tierra, aparecen brotes verdes de carrascas.

Intervenciones de seguridad

Sobre si se han realizado intervenciones para facilitar la recuperación de la zona, el director de la Font Roja señala que “solo se ha hecho alguna actuación puntual, ya que la regeneración estaba en marcha y puede ser más perjudicial por la entrada de maquinaria. Se han retirado árboles que pudieran caer sobre viales, acondicionar caminos, fajas, y pistas forestales…”, destacando además que la zona de pinar, que es más afectada, es muy inaccesible.

Pese a el rebrote de las carracas, el paisaje sigue siendo dantesco

Pese a el rebrote de las carracas, el paisaje sigue siendo dantesco / Juani Ruz

Así, Palop espera “en el plazo de 10, 15, 20 años se haya producido una regeneración muy aceptable de la estructura vegetal afectada por el incendio”, que pasa por ser el peor desde el registrado en 1840. En 2001 y 2004 hubo incendios, pero no de la envergadura del sufrido en 2025.

El fuego del pasado verano arrasó 187,5 hectáreas, de las cuales más del 98 % se localizaron en el término municipal de Ibi y 1,8 hectáreas en el del Alcoy.

El área quemada se sitúa alrededor de la Sierra dels Barracons y el Menejador, dentro de espacios de gran relevancia ambiental. En concreto, se vieron afectadas 146,7 hectáreas del Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, 10,5 hectáreas del Paraje Natural Municipal Sant Pasqual Torretes, donde se originó, así como microrreservas de flora, reservas de caza y montes gestionados por la Generalitat Valenciana.

Otras plantas

Jordi Acosta, técnico de promoción del parque natural, explica durante una visita a la zona afectada que “la carrasca rebrota desde las raíces, tanto desde la base de su tronco como desde el subsuelo hasta donde llegar sus ramificaciones”, de ahí el verde que poco a poco va avanzando entre la destrucción que causaron las llamas.

La naturaleza se ha abierto camino entre la destrucción del incendio

La naturaleza se ha abierto camino entre la destrucción del incendio / Juani Ruz

Pero no solo las carrascas, sino el sotobosque también se está recuperando de forma notable: el tomillo, el enebro, el “fenàs”, la jara blanca y otras plantas de estepa cubren ya zonas afectadas.

Investigación

En cuanto a la investigación sobre la causa del siniestro, desde el parque natural han explicado que no han sido todavía llamados a declarar en el juzgado para informar de lo ocurrido. Y fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil han recordado que “como resultado de las actuaciones, los agentes procedieron a la investigación de un varón como presunto autor de un delito de incendio forestal por imprudencia, al haber vertido los restos de forma negligente”.

Una de las parcelas valladas por la UA para estudiar la evolución de la regeneración tras el incendio

Una de las parcelas valladas por la UA para estudiar la evolución de la regeneración tras el incendio / Juani Ruz

Estas diligencias fueron remitidas a los juzgados de Ibi, sin que desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana hayan podido facilitar información hasta ahora sobre el estado de esta investigación.

Inspecciones

En una primera inspección la Guardia Civil localizó el foco del incendio en una finca rural de la zona, perteneciente a la comunidad religiosa del Cenáculo en Ibi, donde se constató la existencia de residuos vegetales, restos de quemas mal apagadas y vertidos de cenizas sin ningún tipo de control ni barrera de protección contra incendios. Así, la zona no contaba con medidas preventivas pese a su cercanía a masa forestal.

Las carrascas han rebrotado desde sus raíces

Las carrascas han rebrotado desde sus raíces / Juani Ruz

En una segunda inspección los agentes determinaron que el incendio fue provocado por el vertido de cenizas aún candentes, depositadas días antes, que entraron en combustión al entrar en contacto con material vegetal seco. Y como resultado de las actuaciones, los agentes procedieron a la investigación de un integrante de la comunidad religiosa como presunto autor de un delito de incendio forestal por imprudencia, al haber vertido los restos de forma negligente.

La Guardia Civil ha recordado que el artículo 352 del Código Penal contempla penas de prisión y elevadas sanciones económicas para quienes, por imprudencia grave, provoquen incendios forestales que afecten a espacios protegidos o pongan en peligro vidas humanas o bienes.

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