NATURALEZA
La trompa de elefante gigante que se esconde en un rincón del interior de Alicante
Esta roca caliza con forma de trompa se ha convertido en el punto más curioso de una ruta de senderismo familiar entre agua, bosque y antiguos molinos

Aitana Solera
La provincia de Alicante está llena de rincones conocidos, pero también de lugares que siguen sorprendiendo incluso a quienes viven cerca. Más allá de las playas, los paseos marítimos y los pueblos blancos que aparecen en todas las guías, el interior alicantino conserva barrancos, fuentes, antiguas construcciones hidráulicas y senderos sencillos que permiten descubrir otra cara del territorio. Son espacios menos masificados, perfectos para una escapada tranquila y para comprobar que la Costa Blanca no se entiende solo desde la orilla del mar.
En esas rutas escondidas aparecen a veces detalles inesperados: una cascada estacional, un viejo molino, una acequia excavada en la roca o una formación geológica con una forma imposible. Son pequeños hallazgos que convierten un paseo en una experiencia distinta, sobre todo cuando se viaja con niños. En la comarca de l’Alcoià, muy cerca del casco urbano de Ibi, uno de esos rincones tiene nombre propio y parece sacado de un cuento: la Trompa del Elefante.
Trompa de Elefante
La Trompa del Elefante se encuentra en pleno Barranc dels Molins de Ibi, junto al Molí de la Penya, un antiguo molino en ruinas cuyo origen se remonta al siglo XVI. Se trata de una gran roca caliza lisa, pulida por el paso del agua y el tiempo, que recibe ese nombre por su parecido con la trompa de un elefante.
Lo más curioso es que la roca no solo se mira: muchos visitantes se acercan para fotografiarse junto a ella y, en algunos casos, para deslizarse por su superficie como si fuera un tobogán natural. Esa imagen ha convertido a la Trompa del Elefante en uno de los puntos más populares de la ruta, especialmente entre familias. Aun así, conviene no olvidar que no es una atracción artificial ni un parque infantil, sino una formación natural dentro de un barranco. Por eso es importante supervisar a los menores, evitar imprudencias, no escalar zonas peligrosas y no dejar cartones, plásticos ni residuos si se utiliza para deslizarse.
El Barranco de los Molinos
La forma más recomendable de conocer este rincón es realizar la Ruta del Barranc dels Molins, un paseo sencillo y familiar que discurre por un barranco atravesado por agua, vegetación y restos de antiguos molinos hidráulicos. Es una ruta sencilla, de fácil acceso, corto recorrido y apta para toda la familia. El barranco está surcado por un manantial de agua y conserva molinos de papel y harina. La excursión completa tiene unos 4 kilómetros de ida y vuelta, con alrededor de 130 metros de desnivel positivo y una duración aproximada de hora y media, aunque el tiempo puede alargarse si se hacen paradas.
El sendero tiene mucho más que la famosa roca. A lo largo del camino aparecen chopos, sauces, olmos y pinos, además de canalizaciones, acequias talladas en la piedra, puentes y antiguos lavaderos. A la entrada del enclave se puede observar un acueducto antiguo, mientras que el recorrido permite acercarse a distintos molinos que recuerdan la importancia del agua para la economía local. Entre ellos destacan el Molí Nou, el Molí de la Tia Roseta o del Tendre, el Molí de Paper y el propio Molí de la Penya, junto al que se encuentra la Trompa del Elefante.
Ruta de senderismo
La ruta suele iniciarse cerca del Molí de Paper y del Llavador de Dalt, junto a la carretera CV-801, aunque también se puede comenzar desde el entorno del Parc de les Hortes. Hay que tener en cuenta que en el recorrido se cruza una carretera, por lo que conviene extremar la precaución, especialmente si se va con niños. Tras llegar a la Trompa del Elefante, el paseo continúa hasta la Fuente de Santa María y el área recreativa del Racó de l’Almarra, donde se puede hacer una pausa antes de emprender el regreso por el mismo camino.
El resultado es una excursión perfecta para quienes buscan un plan distinto en el interior de Alicante: fácil, corta, con sombra, con agua y con una sorpresa final que llama la atención de pequeños y mayores. En época de lluvias, además, la Trompa del Elefante puede transformarse en una pequeña cascada, lo que aumenta todavía más su atractivo visual. Pero precisamente por ser un espacio natural frágil, la visita exige respeto: no salirse del sendero, no dañar la roca, no dejar basura y evitar masificar el entorno. La Trompa del Elefante de Ibi demuestra que algunos de los paisajes más curiosos de Alicante no están junto al mar, sino escondidos en barrancos donde el agua, la piedra y la historia han trabajado durante siglos.
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