Crisis en las autoescuelas
Conducir es cosa de mayores
La falta de expectativas de trabajo entre los jóvenes reduce a la mitad las matriculaciones en las autoescuelas y aumenta la edad de los aspirantes. También sube el número de suspensos en el práctico, ya que se escatima en el número de clases, aunque eso sí, se agudiza el ingenio para aprobar.

Los exámenes para para conseguir el carné de conducir constan de dos partes, una teórica y otra práctica. f PILAR CORTÉS. f JOSE NAVARRO
S. ILLESCAS/VIDEO: PILAR CORTÉS
En los tiempos que corren, más que acelerar, tal y como decía la famosa canción infantil ("para ser conductor de primera..."), lo que hay que preparar, para poner un volante en tu vida, es una buena cantidad de dinero. Sólo una hora de práctica en cualquier autoescuela de Alicante puede alcanzar 40 euros y si los aspirantes realizan una media de 20 clases y a eso le suman las tasas de examen, la matrícula, el psicotécnico, etcétera..., el coste de un carné de conducir puede rozar los 1.000 euros.
La cantidad no dista demasiado de la que se manejaba hace unos años pero, precisamente, en ese tiempo, la sociedad no lidiaba con la crisis actual. Según la Asociación de Autoescuelas Alicantinas, desde 2008 hasta ahora las matriculaciones han caído un 50%. "Antes la gente venía con los 18 años recién cumplidos. Ahora, los clientes habituales suelen rondar los 25 y se apuntan cuando el carné les es imprescindible para trabajar o pueden costearlo por sí mismos", apunta Gregorio Sabater, vicepresidente de la asociación alicantina de un gremio que debido a esta tesitura social también se ha visto resentido. "Hace siete u ocho años faltaban profesores de prácticas. Una sóla autoescuela tenía a tres dando clase, mientras que ahora se apañan con uno y el resto se han quedado en el paro", subraya Sabater, que ha visto en los últimos tiempos a varios compañeros echando la persiana.

Conducir es cosa de mayores
Entre 2011 y 2012 cerraron un total de 54 autoescuelas en la provincia y en lo que llevamos de este año lo han hecho otras 13. No obstante, estos datos, según el Jefe de Servicio de Formación y Seguridad Vial en la provincia, Ignacio Sarabia, son un tanto relativos, ya que "a la vez que han ido cerrando autoescuelas, muchos profesores desempleados han abierto nuevos negocios. Por ejemplo, en 2012 han echado a andar 26 nuevas", dice.

Conducir es cosa de mayores
Sarabia asegura que en la Jefatura Provincial de Tráfico de Alicante han notado el momento de recesión económica en el número de personas que se presentan a los exámenes, sobre todo en los carnés profesionales, por falta de expectativas de trabajo. En los últimos cuatro años, la cantidad de gente que se realizó el examen práctico cayó un 32% y el teórico un 36%.
La falta de recursos de muchos de los que quieren sacarse el carné también se refleja en el índice de suspensos. De cinco años a esta parte, el número de aprobados del permiso B -el más común de todos- ha caído un 7%. Una de las principales razones, según Sarabia, es que la gente llega poco preparada, ya que trata de arriesgar y presentarse al examen con el menor número de prácticas realizadas. "El problema es que al final les puede llegar a salir más caro, ya que si suspenden dos veces y les toca renovar papeles tienen que volver a pagar", sostiene.
En época de crisis se agudiza el ingenio, cualidad de la que van sobrados algunos de los aspirantes a conseguir la "L".
Sonia Espinete, profesora en una autoescuela alicantina, recuerda que una de sus alumnas tenía un problema increíble con un Stop mal pintado en una calle. "Un día me dijo desesperada: 'Sonia, esto yo un día vengo con mi novio y lo pinto, porque siempre me equivoco'. Me lo tomé a broma, pero llegó su examen y al pasar por ese tramo vi que el Stop estaba perfectamente repasado con spray", relata.
Cortar ramas de árboles para no chocar con ellas, pellizcarse fuertemente los gemelos para que no te tiemblen las piernas cuando pisas el embrague y tirar de todo tipo de tranquilizantes (legales) son otros ejemplos del gran anecdotario con el que cuentan la mayoría de profesionales que se dedican a la educación vial. Un profesor de otra autoescuela alicantina recuerda que uno de sus alumnos le comentó, justo antes de su prueba, que acababa de tomarse un diazepan de 5 miligramos. "Me dijo muy seguro de sí mismo: 'Mira, lo tengo claro, mejor empanao que nervioso'. Finalmente aprobó".
Europa promueve la conducción eficiente
Desde el pasado mes de enero la Comunidad Europea ha establecido nuevos criterios a la hora de plantear los exámenes. Según Ignacio Sarabia, desde la DGT han implementado en las pruebas prácticas lo que llaman la conducción autónoma. Se basa en que el aspirante, durante los 10 primeros minutos, conduzca de manera libre hacia una dirección que puede decirle o no el examinador. Los otros 15 ya son dirigidos. "Es una forma de ver cómo se desenvuelve en una situación real. Además, tranquiliza al alumno al no estar sometido a órdenes", explica Sarabia. Esos nuevos parámetros establecidos por Europa apuestan por la conducción eficiente: es decir, conducir contaminando lo menos posible -por ejemplo, marchas largas y menos velocidad- . Los exámenes teóricos quizá son un poco más sencillos. Muchas preguntas se centran en la seguridad, velocidad y en cómo afectan las drogas y el alcohol en la conducción, principal causa de mortalidad en las carreteras.
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