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De la tiza al chat

Aprender lo que se quiera, cuando se necesite, al rítmo que el propio estudiante imponga y sin horarios, eso es lo que lleva hasta la puerta de cada casa Internet.

De la tiza al chat

De la tiza al chat

Hace apenas unas semanas Youtube lanzaba la versión hispana de Youtube Edu, un canal eductivo, orientado por el momento a Secundaria, en el que se recopilan más de 22.500 vídeos que pretenden dar respuesta al continuo crecimiento de la demanda de material audiovisual docente en la Red. A principios de 2013 Google se sumaba a la tendencia de la formación en abierto con su programa Actívate, y Miriadax, una plataforma para realizar cursos online masivos en abierto (o MOOC´s en sus siglas en inglés), en la que colaboran 35 universidades de múltiples países de habla hispana, que seguía los pasos de plataformas americanas de cursos online como Edx, Udacity, Coursera? Mientras, el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante y diversas entidades sacaban adelante UniMooc, y la UNED ponía en marcha UNEDCOMA, sendas plataformas para la realización de formación online.

La sociedad de la información y del conocimiento quiere transformarse en la sociedad del aprendizaje, aunque quizá siempre lo ha sido, no en vano el origen de Internet está en las universidades. Desde que en 1969 se conectaran 3 universidades de California y una universidad de Utha, en los Estados Unidos, con el fin de facilitar la comunicación entre investigadores, el uso de la Red para mejorar el acceso a la educación ha sido constante.

Así, la formación online empezaba con el propio Internet y cogía forma de manos de los amantes del código libre en el corazón del MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, como refleja Pekka Himanen en su libro «La ética del hacker y el espíritu de la era de la información».

El gran salto llegó en 2001 cuando el MIT anunció que iba a colgar el material docente de sus cursos en abierto, dando lugar a los Open Course Web o OCW, que serían los precursores de los cursos online masivos en abierto. A día de hoy son muchas las universidades las que han integrado entre su oferta formativa los recursos docentes en abierto, en una apuesta por la difusión libre del conocimiento, entre ellas, la Universidad de Alicante o la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Una opción para todo el mundo

La formación online o elearning permite a cualquier persona acceder al conocimiento que necesita desde cualquier parte, solo necesita una conexión a Internet, dar con el curso o contenido que busca, que en ocasiones es lo más complicado, y disponer de algo de tiempo libre para ponerse a ello. Esto último parece una obviedad, pero la planificación del tiempo del que se dispone será la clave para terminar o dejar a medias el curso. No en vano, alrededor del 95% de las personas que comienzan un MOOC, no llegan hasta al final. Y es que aprender, ya sea a través de un ordenador, un móvil o asistiendo a una clase presencial, requiere dedicación y mucho esfuerzo.

iDesWeb fue el primer curso online masivo en abierto puesto en marcha desde la Universidad de Alicante gracias a la pasión y el trabajo de Sergio Luján, miembro del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de esta universidad. En 2012 se llevó a cabo la primera edición, que sin apenas difusión contó con 7.000 personas inscritas en mes y medio. Se repitió la experiencia en Miriadax, dónde alcanzaron 15.000 usuarios, y en breve, lanzarán la cuarta edición apadrinados por Google y su apuesta por la formación online en abierto, Actívate. Para Sergio Luján, lo más sorprendente que han revelado los MOOC's es la gran cantidad de gente que hay con ganas de aprender. «El sistema educativo actual no cuenta con alternativas para un sector de la población que quiere seguir formándose tras la etapa educativa tradicional y que no puede compaginar la formación presencial con su día a día, es ahí donde los cursos online ofrecen una oportunidad para cubrir carencias puntuales de conocimiento», destaca Sergio.

Sin embargo, para este defensor de las tecnologías, la formación online tiene sus límites y reconoce que no todo se puede aprender de forma online. «La Universidad es algo más, la universidad no solo transmite conocimientos, también forma», apunta Sergio, que cree que los MOOC se convertirán en un complemento más a la formación tradicional, pero que no son tanto una revolución como una evolución del modelo educativo. Quizá, el verdadero cambio esté en las formas, así, las nuevas tecnologías permiten invertir el concepto tradicional de docencia y aplicar los que se conoce como Flipped Classroom o Clase Inversa, un modelo pedagógico que aprovecha las posibilidades de la formación online para impartir la parte más tradicional o magistral de la docencia de forma no presencial, poniendo a disposición de los alumnos los materiales docentes, y que aprovecha el horario lectivo para la resolución de ejercicios, exposición de dudas y trabajo en equipo.

«El problema es que ni alumnos ni profesores están preparados para el cambio», reconoce Sergio Luján. La preparación del material audiovisual requiere un gran esfuerzo e implicación por parte del profesorado, y el alumno en primera instancia rechaza el cambio tras años recibiendo clase de forma diferente.

Pero no todo es gratis en la Red. También existen plataformas como Tutellus, Floqq o programas educativos universitarios semipresenciales y online, que combinan la oferta formativa gratuita con cursos de pago como forma de mantener un modelo de negocio. También hay quienes simplemente ha dejado de ir a casa del alumno e imparte las clases de apoyo a través de plataformas como Skype, Hangout, Gotomeeting... Incluso WhatsApp ha entrado en el mundo de la docencia no presencial.

Una de las universidades pioneras en la docencia online es la Escuela Politécnica Superior de Orihuela de la Miguel Hernández que lleva desde 2006 innovando en la formación no presencial como una forma de dar respuesta a la demanda social de un sector de la población que quiere seguir formándose y no puede compaginar la formación tradicional presencial con sus obligaciones laborales y familiares. «A día de hoy ya no se entiende la Escuela sin la EpsoVirtual», comenta Mari Carmen Perea, subdirectora de Grado en Ingeniería Informática en Tecnologías de la Información, que destaca de forma muy positiva las posibilidades que ofrece la formación online. «Desde la entrada en vigor del Plan Bolonia es necesaria una formación y reciclaje continuo de conocimientos, para lo que la formación online o semipresencial es la mejor opción», apunta Perea.

Javier Gosende, consultor y formador en temas de marketing en Internet, lleva cinco años en el mundo de la formación online y valora la experiencia de forma muy positiva, destacando sobre todo el alcance de la docencia y la implicación del alumnado. «Al principio te asalta la duda sobre si el alumno aprovechará la formación porque crees que no tienen la misma atención que en una clase presencial, sin embargo el resultado es muy bueno» -explica Gosende-, «incluso el alumno online interactúa y pregunta mucho más que el presencial, quizá porque se siente más cómodo al estar en un espacio privado». Para Javier Goende, el futuro de la formación va hacia la docencia online y destaca la fuerte tendencia de creación de contenidos online tanto para consumo presencial como en diferido a través de plataformas como Quondos, Wontalia, Escuela IT, Tutellus, Floqq? Además, para los alumnos el gran valor añadido de la formación online es la oportunidad de llevar la formación a su ritmo y desde cualquier sitio.

Para Josué Gadea, consultor de marketing de Alicante y profesor en Tutellus, la formación online permite optimizar el rendimiento de los cursos que imparte. «Me di cuenta de que cuanto más dinero quería ganar más horas tenía que trabajar, grabando las clases optimizo el rendimiento de mi trabajo, ganando dinero sin necesidad de estar presente en el momento en el que los alumnos deciden realizar la formación», explica Josué. Sin embargo, como destaca Josué Gadea, la no presencia del profesor no significa que no haya un seguimiento: «La docencia online para que sea efectiva requiere una implicación por parte de profesor y alumno, leer pdf´s y rellenar cuestionarios no es nada útil, yo reto a mis alumnos a realizar tareas y estoy pendiente del feedback». Sin embargo, para Gadea la formación presencial sigue siendo una opción más efectiva en la que quizá por el compromiso adquirido cara a cara, los estudiantes suelen implicarse más en la formación.

Validez académica

La validez académica es quizá lo que más echa para atrás a algunos usuarios. Ni los recursos docentes en línea, ni la mayoría de cursos online masivos en abierto, cuentan con una certificación válida, aunque son muchas las plataformas que ofrecen un título acreditativo, o integran insignias u OpenBadges, una especie de certificados digitales que acreditan conocimientos puestos en marcha la Fundación Mozilla, y que en Estados Unidos empiezan a aplicarse en algunas Universidades a la educación no formal. Aunque por el momento en España no están reconocidas, sí que existen iniciativas que las están empezando a incluir . «A nivel técnico se podría emitir un certificado digital que acredite la formación pero por el momento a nivel legal todavía no es posible llevarlo a cabo. Esto acaba de empezar, hay que esperar y ver cómo evoluciona», apunta Sergio Luján, que lidera el proyecto de implantación de las OpenBadges en la Univeridad de Alicante.

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