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Ni con Trump, ni con Clinton

Americanos en la provincia, así como alicantinos residentes ahora en USA, están «preocupados» ante el resultado electoral

Ni con Trump, ni con Clinton

Ni con Trump, ni con Clinton

El reparo que provoca Trump entre los estudiantes americanos del Centro Superior de Idiomas en la Universidad de Alicante es tal, que ni tan siquiera se prestan a sujetar el cartel electoral del candidato estadounidense para colocarlo junto al de Clinton y presentar una jornada electoral que tiene en vilo a todo el mundo.

Trump no les gusta nada, nada, pero Clinton tampoco acaba de convencerles del todo, de ahí que los resultados parezcan envueltos en una incógnita «preocupante» como apunta Verónica Hauck. «Hillary aparece rodeada de corrupción después de tantos años en política, y Trump no tiene experiencia política, pero hará retroceder a la administración que deja Obama. No debe favores a nadie porque tiene dinero para subvencionarse la campaña él solo, pero es muy peligroso».

Al igual que Verónica, Ariq Walkey de Arizona y Josep Fallon, de Boston, tampoco se decantan por ninguno de los candidatos en liza, prefieren formaciones como la de los verdes y están convencidos de que la mayoría opina como ellos. El término «peligro» asociado a Donald Trump se repite entre la práctica generalidad de los estudiantes consultados y la falta de confianza en relación con Clinton. «La votación en realidad busca un modo de protesta. Las mujeres por Hillary y los hombres por Trump», afirma Josep. «Si gana el empresario va a ser muy malo para el país porque lo rechazan en el resto de los países del mundo. Es muy ofensivo. Como mal menor votaría a Clinton, pero no voto a ninguno». Como Ariq.

También en la UA, Efosa Erhunmwunse, de Nueva York, se decanta por la simpatía de Hillary y porque «será muy positivo para todas las mujeres». A Taylor Caldwell le convence menos, pero no soporta ni el racismo ni la pasión por las armas de Trump, lo que también echa para atrás a Efosa.

Entre los empresarios de la terreta, Iñaki Berenguer, en Nueva York, cree que la gente se inclinará por Clinton, aunque después del Brexit todo es posible. A Nuria Pendas le rodean familiares con el voto dividido y los que se inclinan por Trump es «por hacer daño a Hillary, no piensan bien en el futuro».

Anamae Saavedra, broker en Houston, es la única entre los consultados que se inclina abiertamente por Trump, por el tema fiscal, aunque le considere «un bocazas». Le gustaría una mujer presidenta, pero no Hillary, «es una mentirosa». Concluye que estas elecciones están provocando roces entre las familias» porque «en realidad se cree que ningún político es del todo bueno, como está pasando en Europa».

En el departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche trabaja el estadounidense Paul Nordstrom, que lleva 20 años viviendo en España. Paul se confiesa un votante de Hillary Clinton y tramitó su voto por correo hace diez días. «Siempre he votado al partido demócrata en Minnesota, y estoy bastante preocupado ante la posibilidad de que gane las elecciones Donald Trump». Nordstrom asegura que el candidato republicano «no sería un buen presidente para los Estados Unidos, ya que es un hombre que se mueve por sus intereses y los de su familia».

También en la UMH están los jóvenes norteamericanos Isaac Lindahl y Lucas Santos. Los jugadores de fútbol no ha ejercido su derecho al voto y coinciden al valorar que «ningún candidato es bueno». De hecho Lucas Santos admite que «suelo viajar mucho y no me siento nada orgulloso de la imagen que estamos dando».

En Nueva York trabajan dos ilicitanas, la diseñadora de calzado Paula Sola y la ceramista Micól Hernández, que aseguran que en la ciudad en la que residen la gran mayoría de los ciudadanos se confiesa demócrata.

Micól Hernández dice que «muchos neoyorquinos dicen que se van del país si gana Trump. Que si llevase a cabo sus políticas sería terrible para millones de personas indocumentadas». A ella, como artista, el cambio le podía afectar si hay una modificación en el hábito de consumo.

Por su parte, Paula Sola añade que «aquí todo el mundo se muestra sorprendido con que Trump sea una opción». No obstante, asegura que «aunque yo votaría a Hillary, en Estados Unidos cada familia vota en función de sus intereses, a pesar de pensar de una forma diferente». El alcoyano Jordi Bernacer, director de la Ópera de San Francisco, asegura que «aquí, en San Francisco, que es una ciudad esencialmente demócrata, se vivieron más intensamente las primarias entre Bernie Sanders y Hillary Clinton. Ahora, el "No a Trump" es más latente, pero quizá se perciben más las elecciones complementarias, porque en la mesa electoral se aprovecha para proponer enmiendas locales o estatales, que movilizan a mucha gente».

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