Menos azúcar, grasas saturadas y sal en unos 4.000 alimentos de supermercados y de algunos establecimientos de comida rápida. Con este objetivo, que se llevará a cabo de aquí al año que viene, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha suscrito 20 convenios con 398 empresas alimentarias y de bebidas, entre las que se encuentran las principales fabricantes y distribuidoras de la industria alimentaria.

Los compromisos engloban a más de 4.000 alimentos y bebidas de 13 grupos diferentes: bebidas refrescantes, bollería y pastelería, cereales de desayuno, cremas, derivados cárnicos, galletas, helados, néctares de frutas, pan especial envasado, platos preparados, productos lácteos y salsas.

El objetivo es reducir la sal en un 16%, un 5% en grasas trans y un 10% de los derivados cárnicos, como jamón cocido extra, pechuga de pavo, salchichón o chorizo. Igualmente, se pretende disminuir la cantidad de sal en patatas fritas, aperitivos salados o platos preparados en más de un 10%.

En grasas saturadas, las 398 compañías firmantes se comprometen a bajar un 10 % su contenido en patatas fritas, palomitas de microondas o «nuggets»; y en un 5% en galletas y rosquillas y bollos.

Por último, en azúcar añadido, destaca una reducción de un 18% en mayonesas, 10% en productos lácteos como yogures y batidos, y 5 % en cruasanes, kétchup o pan de molde.

El director de Gasterra, el catedrático de la Universidad de Alicante (UA), Josep Bernabéu, valora positivamente que la industria dé este «paso al frente» aunque considera que es «insuficiente» en la consecución de una dieta saludable. «El hecho de que se unan para rebajar las cantidades de azúcar, sal y grasas saturadas es importante, pero todavía habría que profundizar más y abordar también el problema de los aditivos prescindibles que están presentes en muchos alimentos».

Bernabéu atribuye esta iniciativa con el Ministerio de Sanidad al hecho de que «saben que el consumidor cada vez está mejor informado y es más exigente con lo que come».

Grandes sectores

En total, son cinco grandes sectores de empresas las adheridas a los convenios del plan: fabricación, distribución, restauración colectiva, restauración moderna y distribución automática (vending).

Así, firman el documento compañías como Kellog's, Coca Cola, Pepsico, Grefusa, Campofrío, ElPozo, otras grandes empresas de embutidos y jamones, Nueva Pescanova, Findus, Danone o Bimbo. En distribución, se encuentran los principales grupos: Mercadona, Carrefour, Eroski, Lidl, Supercor, El Corte Inglés, Dia, Consum o Covirán. Dentro de la restauración moderna, está Telepizza, Grupo Vips, La Tagliatella, Rodilla, McDonald's, Five Guys o KFC.

La Agencia Española de Alimentación y Nutrición (AESAN), dependiente de Sanidad, será el organismo encargado de realizar un seguimiento de las adhesiones voluntarias acordadas y monitorizar su cumplimiento. En «unos días», los acuerdos se colgarán en la web de la AESAN y se publicarán en el BOE.

«Este enorme esfuerzo de la industria es un hito, un paso muy importante. Un paso más para conseguir una alimentación más saludable. Podemos estar orgullosos de nuestras empresas, que muestran responsabilidad con la salud. El plan tendrá un impacto muy significativo en la composición nutricional», indicó la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo.

La ministra justificó que las dietas poco saludables «causan más muertes y enfermedades en todo el mundo que el consumo de alcohol, tabaco y drogas». Además, incidió en que la obesidad y la mala alimentación afecta más a las rentas más bajas, por lo que uno de los objetivos del plan es «combatir las desigualdades en salud».

Los convenios están enmarcados en la Estrategia de Nutrición, Actividad Física. El 54% de adultos tiene sobrepeso y el 17% es obeso. Entre niños, los datos se sitúan en 40 y 18%, respectivamente, entre las tasas más altas de Europa.

La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas y la Federación de Industrias Lácteas han suscrito el convenio.