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Un millar de universitarios regresan a la FP para asegurarse un empleo

Las prácticas que dan los institutos en empresas locales les abren la puerta laboral y ellos rebajan su currículum para que les contraten más fácilmente

MIGUEL ÁNGEL OLIVA.MAGISTERIO E. FÍSICAEstudia FP Emergencias

MIGUEL ÁNGEL OLIVA.MAGISTERIO E. FÍSICAEstudia FP Emergencias álex domínguez

Las aulas de los ciclos de Formación Profesional en los institutos de la provincia cuentan entre sus alumnos con numerosos graduados universitarios que, tras cursar una carrera, han decidido volver al instituto con el propósito de abrirse puertas en el complicado mundo laboral.

Son aproximadamente el 10% de los matriculados en el ciclo superior, un millar de estudiantes, aunque también los hay que optan por reengancharse con un ciclo medio cuyo currículo exige menos nivel y que también incluye prácticas en empresas.

Ahí está el quid de la cuestión, en las prácticas. Todos los graduados consultados por INFORMACIÓN que cursan ahora algún ciclo de FP coinciden en destacar que lo que les ha motivado en su vuelta a las aulas es que «la FP está más enfocada a trabajar que a estudiar. En la carrera se dan pocas prácticas, pocas horas, y tampoco favorecen que puedas quedarte después en la empresa, algo que es más habitual con un módulo formativo», destaca Lucía Pérez, 28 años y bióloga que actualmente cursa el ciclo de Laboratorio y Análisis de Control de Calidad en el Instituto Virgen del Remedio de Alicante.

Eso no es todo. En su afán por lograr un contrato, incluso rebajan su currículum vitae para aumentar las posibilidades de lograr el puesto. «Yo borraré mi carrera de biología del currículo porque el sueldo de un técnico es más bajo y si la empresa ve que estás más cualificada es más probable que no te coja», advierte Lucía.

El de Rubén Lacasa es un caso similar. También biólogo por la Universidad de Alicante, ha trabajado como reponedor, charcutero y frutero, nada que se acerque a sus estudios. Y ahora, casi nueve años después de colgar la bata de laboratorio que usó en la UA, la ha recuperado para el ciclo formativo de Laboratorio de Calidad. Por las mañanas va a clase y por las tardes al mostrador en un centro comercial, con la esperanza puesta en lograr un trabajo relacionado con las ciencias, que es lo que de verdad le gusta.

«Todo ellos buscan una empresa que les ponga en su base de datos desde el momento en que hacen las prácticas. Son graduados en Farmacia, Química, Ciencias del Medio Ambiente y un largo etcétera», apunta Sofía Morales, una de las profesoras de este ciclo.

Según datos de la asociación FP-Empresa de la que forma parte el director del IES Canastell de San Vicente, Carlos Navas, entre el 70% y el 80% de los estudiantes de FP se queda trabajando en la empresa en la que cursa las prácticas «y el resto no tarda más de seis meses en encontrar empleo».

Desde el IES el Palmeral de Orihuela, Andrés Nieto confiesa que se apuntó al ciclo de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos en cuanto acabó la carrera de Enfermería para tener «más posibilidades laborales». Esperaba trabajar y al tiempo estudiar la FP, pero la enfermería no le ha dado opciones de momento. «No he llegado a trabajar de enfermero, pero como la única opción que tenía eran las oposiciones, me planteé el módulo de electricidad. En mi familia hay tradición y pensé que era el momento, con 24 años».

Es el mismo módulo que cursa Estefanía Jorquera en el IES Cavanilles de Alicante «porque quiero ampliar horizontes y es más práctico, que veo que es lo que me hace falta».

Ingeniera de Telecomunicaciones en la especialidad de Imagen y Sonido por la UA, Estefanía trabajó ocho años en un despacho de ingenieros y ha decidido dar un giro a su vida «para ser profesora. Estoy opositando para tener una estabilidad laboral y con el cuso de FP quiero ver también a lo que se enfrenta un docente».

También Germán García, a punto de cumplir los 29, apunta que en el módulo que cursa de Emergencias y Protección Civil en el Instituto Leonardo Da Vinci hay varios alumnos que, como él, se están preparando las oposiciones a bombero porque «da puntos». Es arquitecto técnico por la Politécnica de Alicante, «pero creo que una FP te prepara mejor para la vida laboral, aunque lo que estudio no tenga que ver con mi carrera universitaria», confiesa.

Al igual que el resto de sus compañeros, pone el acento en las prácticas. «Trabajé en un despacho haciendo tasaciones pero no era agradable porque se trataba de quitar los pisos, no de dar préstamos». Así que optó por opositar a bombero y se queja de que la carrera universitaria no le da ningún punto, pese a los 7 años que estudió. Ya se ha presentado alguna vez y no aprobó la oposición pero logró plaza como interino, y resulta que «este ciclo formativo da más puntos y además las prácticas me sirven mucho en mi trabajo en el parque», advierte.

Miguel Ángel Oliva también ha visto en el ciclo de emergencias del Da Vinci «una oportunidad para formarme como bombero», después de cursar la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en Murcia. De siempre le ha gustado mucho el deporte, pero la salida laboral como profesor de Educación Física no le atrae y sin embargo cree que «cuando sea bombero me servirá lo del deporte». Su dedicación pasa por ayudar a la gente, ya sea a través de la salud física como ante una emergencia y está haciendo prácticas en el parque local Ildefonso Prats de Alicante.

A Carmen Andrés, sin embargo, le gusta la docencia. Hizo Magisterio de Primaria pero es de Cantabria y para trabajar necesita el valenciano, así que mientras lo aprueba es alumna de Estética en el IES El Pla. «Es todo muy práctico. A las carreras les falta eso, aunque cuesta volver a la disciplina que exige un instituto como si fuéramos niños», confiesa.

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