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Una psicóloga de Alicante cura por Skype a un niño de Shanghái con una dolencia que le impedía hablar

El mutismo selectivo es una enfermedad que afecta a un 1% de la población infantil mundial. Haoran ha logrado recuperar el lenguaje cotidiano a los 8 años tras cuatro meses de terapia por videoconferencia

La psicóloga infantil Úrsula Perona, en su consulta, con la imagen de Skype de Haoran de la Ossa. Pilar Cortés

La psicóloga alicantina Úrsula Perona ha tratado y curado a Haoran de la Ossa, de 8 años, que vive en Shanghái, gracias a la tecnología, en concreto, al uso de Skype . Un herramienta con la que han realizado terapia por videoconferencia. Una terapia con final feliz: Haoran de la Ossa ya habla.

«El pequeño Haoran no hablaba nada de nada; en las primeras sesiones por Skype únicamente dibujaba o escribía y así nos entendíamos. Al sufrir los pacientes de mutismo selectivo una timidez excesiva y tener una auténtica fobia a hablar, la pantalla del ordenador ayudó. Porque servía de parapeto», explica la profesional que está especializada en niños.

Todo empezó cuando la madre de Haoran tecleó dos palabras en Google: mutismo selectivo. Una cosa lleva a la otra. Siguiente parada, Youtube. En el canal de vídeos, apareció un vídeo en el que Úrsula Perona explicaba de manera muy clara lo que era el mutismo selectivo. De inmediato, la mamá del pequeño contactó con ella. Antes, su hijo ya había recibido tratamiento por parte de otros psicólogos, pero sin éxito.

Un viaje para romper el hielo

Un viaje para romper el hieloEl siguiente paso, un viaje hasta Alicante para romper el hielo, es decir, para que Haoran y Úrsula Perona se conocieran, se miraran a los ojos y... supieran quién era quién. Después les esperaría la frialdad del Skype y de la pantalla del ordenador. Un muro para la comunicación, sobre todo, porque el protagonista de esta historia hasta hace un par de meses apenas hablaba con un par de personas, una de ellas su madre.

Skype - herramienta para para realizar videoconferencias- que inicialmente parecía un obstáculo se convirtió en un aliado en la terapia del pequeño Haoran.

«El mutismo selectivo afecta lógicamente a la socialización de los niños, a su rendimiento académico, a su entorno...y a todo ello se suma otro factor importante: el pánico que sufren al pensar qué opinarán otros niños de ellos, en concreto, tienen miedo de que se rían de ellos; se trata de una fobia social, de ansiedad social, por eso, sufren tanto», explica Perona.

El mutismo selectivo es una patología considerada por los profesionales de origen, es decir, hay una predisposición genética, si bien los factores ambientales también influyen. En el caso de Haoran estos factores son que es un niño adoptado y además sufre el síndrome de Bruck, conocido como la enfermedad de los huesos de cristal. Los niños con mutismo selectivo sólo hablan con determinadas personas, de una a tres, con independencia del vínculo afectivo. Sí se comunican a través de la escritura o por gestos.

Superar los miedos

Superar los miedosHaoran está escolarizado en Shanghái, con todas las dificultades que supone asistir a clase y desenvolverte sin articular palabra. El trabajo en la terapia se ha basado en parte en aprender a afrontar ese temido momento de hablar a otras personas por primera vez.

Y el día llegó. Primero se soltó con su psicóloga vía Skype y después, en el colegio con profesores y alumnos. Un logro que se resume en la frase que le dijo, pleno de alegría y felicidad, ese día al llegar a casa. «Mamá he hablado en el colegio». Fin de la historia.

Haoran de la Ossa dibuja sus miedos, sus deseos y anhelos y crea su alter ego, bautizado como Wheelman

La historia entre Belén de la Ossa y el pequeño Haoran es una historia de amor. De amor de una madre hacia un hijo. Diseñadora de moda de firmas nacionales muy importantes, Belén de la Ossa llegó a Shanghái hace nueve años para embarcarse en un ambicioso proyecto profesional. Y allí conoció al pequeño Haoran, con apenas cuatro meses. «Con Haoran tuve un flechazo, un auténtico flechazo, así tal cual. Primero lo tuve en acogida y después lo adopté», explica Belén de la Ossa, que es madre soltera. Madre e hijo se enfrentan ahora a otro envite de la vida: una operación del pequeño Haoran. El fin, que logre caminar o, al menos, mejorar su situación. Por eso, están ahora en Canadá, pendientes de la intervención quirúrgica de Haoran. El niño se desplaza en silla de ruedas al sufrir el síndrome de Bruck, conocido como la enfermedad de los huesos de cristal.

Su movilidad reducida no le ha impedido participar en los desfiles de moda organizados por su madre. «Es un niño muy sociable, alegre, cariñoso, con gran sentido del humor. Que no haya hablado hasta los 8 años no le ha impedido relacionarse, si bien es verdad que ahora su mundo se ha abierto, se ha abierto al mundo de la palabra», explica Belén de la Ossa.

Wheelman en vez de Spiderman

Wheelman en vez de SpidermanAl conocer que su historia era objeto de un reportaje periodístico, Haoran se lanzó y realizó un dibujo para publicarlo en este diario y poder ayudar a otros niños que estén en su situación. Aunque le encanta Spiderman, el superhéroe creado por él se llama Wheelman, wheel es silla en inglés. Junto al superhéroe aparece el siguiente mensaje: «I want to be myself», quiero ser yo mismo. Toda una declaración de intenciones, sin duda. Un dibujo que refleja que no todos los héroes tienen capa; algunos van en silla de ruedas, con capa o sin ella.

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