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El misterioso cubo de la Sangueta

Alumnos de Arquitectura de la UA instalan en la Cantera una estructura de hormigón, que sorprende a los viajeros del TRAM

El cubo de hormigón forma parte de una intervención artística del curso Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Alicante y es perfectamente visible desde el TRAM.

El cubo de hormigón forma parte de una intervención artística del curso Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Alicante y es perfectamente visible desde el TRAM. ÁLEX domínguez

Los viajeros de las líneas del TRAM que pasan por la Sangueta se habrán fijado en los últimos días en un cubo de hormigón que llama la atención en la soledad del páramo frente al mar. Este misterioso dado es fruto de la acción artística de un grupo de alumnos de Arquitectura de la Universidad de Alicante que pretenden llamar la atención sobre el abandono de toda esta zona y de las galerías de la antigua refinería La Británica.

La instalación reproduce en su interior a escala 1:20 una de las cúpulas de estos depósitos que pertenecen a Patrimonio del Estado. El Ayuntamiento y la Diputación Provincial han acordado esta misma semana reclamar, en el plazo de un año, la titularidad de esta refinería en desuso desde hace décadas para darle un uso cultural. El alcalde, el popular Luis Barcala, pidió también su apoyo a este proyecto al presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, durante su reunión del pasado martes.

Los alumnos de Arquitectura, dirigidos por el profesor Francisco Leiva (grupo Aranea), han verificado el abandono que sufre la antigua refinería, un complejo excavado en la ladera de la Serra Grossa que consiste en una serie de 22 espacios, la mayoría con techos en forma de cúpula. Algunos de los recintos tienen más de 20 metros de altura y otros tanto de diámetro, y están conectados entre sí por una serie de galerías abovedadas.

Según explica el equipo, el complejo abarca unos 150 metros hacia el interior de la montaña, convirtiéndose en «uno de los espacios de arquitectura industrial más importantes del mundo» y único en Alicante. Su cometido era albergar depósitos metálicos para contener el petróleo en un momento (después de la Guerra Civil) en el que esta factoría abastecía a un 55% de la población española.

Para instalar este cubo de hormigón, el grupo de Arquitectura ha contado con el permiso de Ferrocarriles de la Generalitat. Su objetivo es que los alicantinos puedan experimentar la experiencia sensorial de entrar en una de las cúpulas de La Británica, que ahora mismo es una instalación vallada por su mal estado, llena de basura e inaccesible. Las personas pueden meterse dentro de este dado de hormigón. «Es una pieza de experimentación, de inmersión. Sus visitantes pueden notar el movimiento del viento en su interior, la reverberación del sonido, la vista de la montaña y el mar a través de sus perforaciones, la sensación del peso del hormigón sobre uno mismo...Pretende reflejar las sensaciones que provocaría estar en el interior de las galerías», dicen los alumnos. Una de ellas, Rocío Ferrández, destaca que estuvieron todo el curso trabajando en esta intervención artística, y que el cubo de hormigón pretender ser un reclamo no solo de la necesidad de intervenir en la antigua refinería sino en todo el entorno de la Cantera como parte del corredor litoral.

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