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El calor deja fritas las baterías

Los talleres mecánicos reciben en la temporada estival más clientes que llegan con sus sistemas de arranque inutilizados por las altas temperaturas

Dos mecánicos reparan una batería en un taller del centro de Alicante.

Dos mecánicos reparan una batería en un taller del centro de Alicante. Rafa Arjones

Más de un lector habrá escuchado este verano en su taller de confianza este diagnóstico: «es la batería, está frita». Y es que si su vehículo tiene más de cuatro años y no ha cambiado esta pieza es muy probable que una mañana el coche decida no arrancar y sea la grúa quien remolque su turismo. Las altas temperaturas causan serias complicaciones en el funcionamiento de los vehículos, ya que los 25 grados recomendados para las baterías pueden llegar a triplicarse, alcanzado los 80 puntos por su localización cerca del motor. De este modo, el compuesto de ácido sulfúrico y agua destilada del sistema de arranque se consume hasta desaparecer. Y llegado este momento, ni las pinzas solidarias de un vecino o compañero podrá salvar la situación.

Es el caso de Adrián, de 36 años, quien asegura que normalmente intenta no abusar del coche: «Lo dejo cuatro o cinco días en la puerta de mi trabajo y cuando fui a cogerlo el sábado no arrancaba». La grúa consiguió encenderlo con unas pinzas, pero fue advertido: «En cuanto lo apague no volverá a arrancar, así que debe cambiar la batería de inmediato, está frita», cuenta el afectado.

Desde la Asociación de Talleres de Automoción de la Provincia, ATAYAPA, su presidente, Guillermo Moreno, confirma que los casos de usuarios «abandonados» por sus baterías se incrementa en los meses de verano, por los cambios bruscos de temperatura. Moreno explica que «algunos fabricantes como Mercedes o BMW comenzaron a ubicar las baterías debajo de los asientos traseros o incluso en el maletero para alejarlas del motor y evitar que se recalienten».

En busca de consejos para los conductores, el presidente de los talleres alicantinos responde con rotundidad: «No hay consejos posibles para evitar que esto ocurra, sólo concienciar a los usuarios sobre la importancia de cambiar las baterías cuando corresponde, si no te quieres quedar con tu coche sin arrancar». Aunque parezca algo sencillo, Moreno destaca que muchos deciden no invertir y apuran hasta el último momento, con los inconvenientes que esto conlleva: «En algunas ocasiones, cuando el cliente escucha el precio en el taller, prefiere no gastar, desoyendo los consejos de los mecánicos».

Por su parte, desde una empresa alicantina de distribución y venta de repuestos destacan que la demanda de baterías se incrementa hasta en un 18% en los meses de verano: «En una zona como Alicante, donde hay cambios bruscos de temperatura registramos un aumento en la demanda de repuestos de estos elementos», indica J. J. Ruiz, responsable de compras y repuestos.

En cuanto a los precios, que en ocasiones espantan al conductor, Ruiz especifica que depende del amperaje, es decir, de la intensidad eléctrica; y de las características que exija cada coche: «Si hablamos de baterías convencionales pueden costar en torno a 90 euros, pero aquellos turismos con una tecnología más avanzada, en los que se para el motor cuando se detiene el vehículo, ascienden a 160 euros».

Otra causa de «muerte» en las baterías que pone de acuerdo a distintos jefes de taller de la ciudad, fabricantes y distribuidores: las tecnologías incorporadas en los vehículos, que también consumen energía . El aire acondicionado, por ejemplo, suele ser una herramienta que limita la vida de las cargas del sistema.

Fecha de caducidad programada

«Antes las baterías duraban mucho más, ahora las hacen así y la problemática crece». En un taller familiar del alicantino del barrio de Babel cuentan a este periódico que hace años no ocurría, pero que cada vez es más frecuente. Desde una acería en el centro de la ciudad coinciden: «ahora las baterías mueren de infarto, no te dan margen, no avisan».

Se trata de una observación más que popular entre conductores y mecánicos, y que corresponde a la denominada obsolescencia programada: las baterías tienen unos años de vida y después comenzarían a fallar. Aunque siempre queda un reducto: «¡Qué va! Lo que pasa es que ya no nos acordamos, pero siempre ha ocurrido lo mismo», cuenta a este periódico el jefe de un taller que recibe un gran volumen de clientela en las inmediaciones de Rabasa.

Otros profesionales del sector señalan a los nuevos materiales de fabricación como principal causa: «Ahora las placas interiores de la caja contienen menos plomo y eso hace que la composición química esté menos protegida y se sequen más rápido».

Los fabricantes arrojan algo de luz a este debate y aseguran que los test son cada vez más exigentes y que se han mejorado tanto elementos de fabricación como sistemas. Sin embargo señalan otra causa que desgasta la vida de estas pilas y apuntan a las nuevas tecnologías que incorporan los turismos, ya que antes los únicos sistemas eléctricos eran los de iluminación y encendido.

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