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Las ITV de la provincia rechazan más de 25.000 vehículos por emisiones contaminantes

Los nuevos sistemas de lectura permiten detectar 2.000 coches más que arrojan sustancias nocivas que antes pasaban la prueba

Un operario de la Inspección Técnica de Vehículos de Alicante examina los bajos de un coche en unos controles de seguridad cada vez más estrictos.

Un operario de la Inspección Técnica de Vehículos de Alicante examina los bajos de un coche en unos controles de seguridad cada vez más estrictos. Rafa Arjones

Un 20% de los vehículos que acuden a pasar la inspección técnica de vehículos a la estaciones fijas y móviles repartidas por la provincia (hay una docena) no supera la revisión por no reunir las condiciones mínimas de seguridad y por emitir a la atmósfera sustancias nocivas por encima de los límites legales. En este último año, mas de 25.000 vehículos no han superado la prueba de emisiones en la primera visita, detectándose deficiencias en 2.000 que antes pasaban desapercibidos gracias a los nuevos sistemas de lectura en los registros de las centralitas de los motores.

La tasa de rechazo supone que uno de cada cinco vehículos tienen que pasar por el taller para corregir sus deficiencias y está ligada al envejecimiento del parque automovilístico alicantino: el 62,3% de coches actualmente en circulación tiene más de 10 años.

Cada año pasan por las ITV de la provincia en torno a 750.000 vehículos, casi la mitad del parque actual, que es de 1,4 millones, un máximo histórico que la sitúa como la cuarta en volumen de automóviles pero que satura la red de carreteras. La cifra de revisiones ha crecido un 5% en un año porque el parque es amplio pero cada vez más viejo: la indefinición del sector sobre qué turismos contaminan menos y la falta de incentivos para achatarrar están detrás. Aún así, la cantidad de revisiones debería ser mucho más elevada porque hay un 20% de vehículos que no acude a la inspección pese a que desde el año 1987 es obligatoria a partir de los 4 años desde la primera matriculación.

Ese alto índice de absentismo significa que circulan más de 280.000 vehículos sin la documentación en regla pese a que sus conductores se arriesgan a multas de hasta 500 euros y a la retirada del permiso de conducir. Son principalmente furgonetas. Un 52% circula sin la ITV pasada, es decir, más de 40.000. También un 40% de las motocicletas, un 60% de los ciclomotores y un 17% de los turismos. «Es un índice muy elevado y está relacionado con la siniestralidad», indica Alejandro Pastor, director de zona de Applus ITV de Alicante.

El 9 de septiembre se cumplió un año desde la entrada en vigor en España de la nueva normativa que regula la inspección técnica, que en la provincia de Alicante ha permitido detectar unos 2.000 vehículos más con emisiones no acordes a la regulación aplicable que antes se habrían pasado por alto. Esto es posible gracias a la lectura de los registros en las centralitas de los motores (on board diagnostics-OBD), una herramienta obligatoria por ley de la que deben disponer todas las estaciones y que permite aflorar un 5% más de fallos graves.

Manipulaciones

Estos equipos de conexión a los ordenadores de a bordo de los vehículos permiten hacer un mayor control sobre las emisiones contaminantes y comprobar que no existe montajes fraudulentos ni manipulación y desconexiones en las centralitas, in crescendo en los últimos años de la mano de conductores que querían evitarse el coste del mantenimiento de los sistemas anticontaminación, es decir, de los catalizadores, sistemas de depuración de gases y filtros. Un gasto de hasta 900 euros que motivaba fraudes sobre todo en vehículos diésel de propietarios que instaban a sus mecánicos a desconectar el filtro de partículas o las válvulas de recirculación de gases. Este protocolo se aplica a coches fabricados a partir de 2006 y es una prueba complementaria a las convencionales de gases que se siguen realizando. En los nuevos test, los técnicos entran en las centralitas para comprobar que los sistemas anticontaminación funcionan. Esta prueba amenaza sobre todo a 72.000 coches diésel con más de 20 años que circulan por la provincia que se presume contaminan más.

Y si ahora es complicado engañar al nuevo sistema de diagnóstico de errores, más lo será en 2022 con la entrada en vigor de una nueva directiva que permitirá inspeccionar diez sistemas de seguridad a través de la electrónica.

De los 750.000 coches llamados a revisión en las ITV de la provincia son rechazados en la primera visita un 20%, es decir, unos 150.000. De esta cantidad que tiene que pasar por el taller a corregir deficiencias graves, ha subido al 17% los que emiten por encima de la nueva normativa: son en torno a 25.500 vehículos que circulan contaminando demasiado.

Pese al incremento en los controles de emisiones nocivas por el calentamiento global, se trata de la tercera causa de rechazo en la inspección. Los defectos graves más frecuentes afectan al alumbrado y la señalización (24,1%), con 36.000 vehículos rechazados el año en la provincia por este motivo; y en segundo lugar están los ejes de las ruedas, los neumáticos y la suspensión (20,8%). Unos 31.000 vehículos no pasan la revisión por estas causas. El 13,3% lleva mal los frenos, unos 20.000.

El riesgo se duplica

Todos estos fallos «disparan el riesgo de accidentes. Llevar las luces y los neumáticos en mal estado afecta a la estabilidad del vehículo y a la frenada. Los accidentes por alcance han aumentado en las carreteras de Alicante por esta causa», señala Pastor. La revista de Tráfico advierte que el riesgo de accidentes por los factores reseñados se duplica.

Estos problemas irán a más en los próximos años por la antigüedad creciente de la flota. En la provincia, según la DGT, hay más de 200.000 vehículos con más de 20 años, casi un 15% del parque automovilístico provincial, que tiene una edad media de 11,7 años. Hace un año la tasa estaba en 10,3 años, y la previsión es que en 2022 sea de 13 años, aunque en otras regiones es aún mayor. Las flotas de empresas de renting para el turismo ayudan a renovar el parque.

«Es preocupante pero la gente no sabe qué hacer con el tema del diésel y las medidas restrictivas en algunas ciudades. No saben si comprarse híbrido, eléctrico o de gasolina. Hay una gran indefinición y el usuario no quiere hacer la inversión hasta que el panorama se aclare, aparte de que para desplazamientos cortos no compensa. La edad del parque hace que inspeccionemos más vehículos y más gente consulta al taller o a nosotros mismos. Se hace mantenimiento cuando toca pero muy al límite», señala el responsable de la ITV, que considera que es hora de un nuevo plan pive que anime a renovar la flota actual dado que sigue bajando, un 10%, la venta de vehículo nuevo mientras sube, un 5%, la de usados.

Las segundas inspecciones fallidas han crecido un 0,5% con los nuevos sistemas: unos 750 vehículos tienen que ir por tercera vez a la ITV. La nueva norma permite pasar la inspección rechazada en otra estación pero el 90% vuelve a la misma. Solo un 5% de conductores adelanta un mes la revisión como ya también se puede hacer.

Más de 225.000 tarjetas electrónicas sustituyen a las de cartón

El sistema de identificación por código de barras permite actualizar la información de los vehículos digitalmente

Los vehículos matriculados desde finales de 2015, que son unos 225.000 en la provincia, tienen la tarjeta ITV electrónica o elITV, una modificación que se introdujo para una mayor agilidad en los trámites, ahorro de costes y mayor seguridad en los datos. Es decir, que las tarjetas ya no son exclusivamente físicas sino que están informatizadas y en poder de la Administración. Aunque Tráfico tiene ya en sus registros este formato, sigue existiendo una copia en papel que debe formar parte de la documentación del vehículo para poder realizar trámites con la aseguradora.

Los vehículos matriculados antes de 2015 pueden seguir llevando el tradicional cartón verde.

En la tarjeta electrónica expedida por el fabricante, el número NIVE identifica al vehículo de forma única con Tráfico, además del bastidor. Debajo del número va un código de barras. Se incluye el dato del nivel de emisiones, sobre el que se obtienen los distintivos de nivel de contaminación, y la fecha con las observaciones que recogen todas las reformas y homologaciones de que dispone, lo que evitará problemas en la ITV.

Esta tarjeta, cuando se emite para un vehículo usado matriculado con posterioridad a noviembre de 2015, permite detectar fraudes como la alteración del número de bastidor o el kilometraje. Las nuevas tarjetas no se sellan ni se rellenan al pasar las inspecciones. Toda la información queda almacenada y actualizada digitalmente.

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