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El marrón del quinto contenedor

La recogida obligatoria de residuos por separado supone un problema para muchas localidades de la provincia que aún no tienen el servicio pese a vencer el plazo en 2020. Alicante y Elche sí cuentan con el depósito para restos de comida y plantas

Un joven tira una bolsa de desechos al contenedor de restos orgánicos en San Vicente del Raspeig.

Un joven tira una bolsa de desechos al contenedor de restos orgánicos en San Vicente del Raspeig. C.B.

El quinto contenedor para restos de comida y jardinería se está convirtiendo en un verdadero quebradero de cabeza para los municipios alicantinos, en especial para los más pequeños. Un aspecto fundamental y urgente para el medio ambiente está suponiendo a los ayuntamientos un trámite farragoso que aún brilla por su ausencia en muchas localidades, pese a que el Consell apremia que se instale en las localidades de toda la Comunidad. En concreto, el pasado mes de abril, la Generalitat aprobó la revisión del Plan Integral de Residuos en el que se especifica que antes de 2020, «todos los municipios y entidades locales responsables de los servicios de recogida de residuos, deberán tener implantada una recogida separada de biorresiduos, contando con los sistemas más eficientes para cada caso (...)».

En este sentido, a numerosos pueblos y ciudades «les ha pillado el toro» en la implantación de la recogida selectiva, conocida en otros términos como el contenedor marrón o quinto contenedor. Un depósito destinado a albergar toda clase de residuo orgánico que antes acababa en el contenedor gris, y ahora dispone de un espacio específico para cualquier elemento que se descompone después de varios días en la basura. Según ha consultado este diario, municipios como Busot, Mutxamel y Agost carecen de esta opción de reciclaje y afirman que se encuentra reflejado en los nuevos pliegos. Misma explicación la que dan poblaciones como Benidorm, Torrevieja y Alcoy; mientras Alicante, Elche, Sant Joan y San Vicente sí disponen de dicho contenedor. Al respecto, la principal queja de numerosos ejecutivos locales es la «poca predisposición» del Consell para ayudar a los ayuntamientos a implantar esta recogida.

En conclusión, no existe unanimidad por parte de los numerosos municipios alicantinos consultados a la hora de aplicar esta normativa, aunque en su mayoría afirman que «trabajan para adaptar los pliegos al Plan Integral» y que «todavía se encuentran dentro de plazo». Como es el caso de Benidorm y Alcoy. En la localidad de la Marina Baixa, fuentes municipales aseguran que «están elaborando el documento para adjudicar el nuevo contrato e incluir así todas las modificaciones nuevas» e inciden en que su aplicación será en 2020. Idéntica situación la que transmite el consistorio alcoyano, donde además quieren llevar a cabo «experiencias de recogida puerta por puerta en zonas concretas», aunque está todo por concretar. El quinto contenedor tampoco se encuentra operativo en Petrer, donde se está preparando un estudio previo de los barrios y calles del municipio según el Ayuntamiento; Novelda, localidad que contempla su aplicación de forma progresiva en 2020, ni en Mutxamel, Busot ni Xixona, Según las propias administraciones de las cuatro localidades, aún se hayan en plenas fases administrativas, pero afirman que «cumplirán con el Plan». El principal embolado que sufren estos ayuntamientos es que muchos de ellos se encuentran con los pliegos de recogida de residuos prorrogados o en fase de ejecución. Hasta que no venzan las acuerdos, no se pueden poner en marcha las nuevas prestaciones de servicios, además de que previamente los ayuntamientos tienen que adaptar dichos contratos a la normativa para cumplir con lo acordado por parte del Consell.

Mientras, las localidades preguntadas que sí cuentan con el quinto contenedor operativo son Alicante, Elche, San Vicente, Sant Joan d'Alacant, El Campello y Elda. A la capital llegó en 2017, cuando Víctor Domínguez (Guanyar Alacant) era concejal de Medio Ambiente, un año después a San Vicente y El Campello, y este año al resto de poblaciones. El municipio Sant Joan expone que a partir del próximo año comenzarán con la fase de expansión del sistema para finalizar con la adaptación total de la prestación.

Educadores ambientales

Educadores ambientalesLa revisión del Plan Integral de Residuos aprobado por la Generalitat el pasado mes de abril expone, también, que las localidades de hasta cinco mil habitantes deberán contar con los servicios de un educador ambiental. Un requisito que también está suponiendo un problema para muchos ayuntamientos que carecen de medio actualmente para su implantación y que trabajan para incluirlo en el nuevo pliego del contrato de recogida de residuos. El Consell decidió que para las poblaciones que no alcanzasen el mínimo, las administraciones podían compartir los servicios de esta persona. El proyecto de la Conselleria prevé la creación de 482 puestos de educadores, 180 en la provincia de Alicante. El documento expone que las labores de educación ambiental a incluir en los planes locales es una nueva obligación normativa en la Comunidad, deberán coordinarse con aquellas que desarrollen los Consorcios de residuos, pero no podrán sustituir o ser sustituidas por éstas, dado que con esta medida «se pretende disponer de más medios humanos y materiales para el fomento de la prevención en la generación de residuos, y la preparación para la reutilización de estos desechos».

¿Para qué sirve cada contenedor?

Contenedor Gris

El contenedor de la basura. Aquello que no tiene cabida en los otros cuatro contenedores y que no se puede reutilizar, siempre que no sean tóxicos. Es el más antiguo de todos y recibe la basura, desechos domésticos, suciedad, colillas de cigarros, el pelo que se recoge de personas o animales así como toda clase de enseres de obras, como podas, muebles o neumáticos. Si los restos son nocivos, deben tirarse en el punto verde central.

Contenedor Amarillo

Uno de los más polémicos por las dudas que genera a los usuarios. Se pueden depositar envases de plástico, tarrinas, tapas de yogurt, briks de leche, zumos, sopas, entre otras, además de bandejas de corcho blanco y tubos de pasta de dientes. Sin embargo, no deben depositarse vasos de papel de cafeterías, papel plastificado usado en carnicerías y pescaderías, tupperwares, cápsulas de aluminio de café, macetas de plástico, ni juguetes de plástico.

Contenedor Azul

El único depósito del papel y cartón. Lo que se recoge se destina a las plantas de reciclaje, donde se tritura y compacta; después se transforma en unas grandes balas de papel. Los restos reciclado se usa para hacer nuevas cajas, papel higiénico, sacos para materiales de construcción, entre otros. Los errores más comunes que comenten aquellos que reciclan es depositar cartones de leche, que van en el amarillo, y en casos extremos, los pañales, que van en el gris.

Contenedor Verde

La casa del vidrio. Todo lo que se recolecta se recicla. Se limpia y se retira todo lo que no es vidrio y se tritura hasta que acaba convertido en polvo. Todo lo que se consigue es utilizado como materia prima para fabricar envases de vidrio como los originales para hacer botellas, bombillas y frascos. Los expertos alertan que hay que diferenciar el vidrio del cristal. Las bombillas van al punto verde central pero los frascos van al contenedor.

Contenedor Marrón

El nuevo contenedor, donde van los residuos orgánicos. Aquí van los residuos de materia orgánica, de origen vegetal y animal, además de las sobras de comida. La particularidad de este depósito es que todos los restos que al paso de los días se pudrían y que acaban en el contenedor gris, ahora acaban en el marrón. También tienen cabida plantas, restos de césped y demás elementos de jardinería.

La prohibición de venta de plásticos se retrasa a 2021

La Generalitat rectifica y demora un año y medio el veto a la comercialización de bastoncillos, vasos y platos de un solo uso

La Conselleria de Medio Ambiente y Emergencia climática confirmó a este medio que la prohibición de venta de plásticos de usar y tirar, por parte de la Generalitat, será a partir del 1 de julio de 2021 y no del 1 de enero de 2020, tal y como afirmó a principios de año. La modificación se debe a un error en la fecha de la publicación en la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, aspecto que aclararon fuentes de Conselleria a INFORMACIÓN. La intención del Consell es limitar el uso de materiales que contaminan la naturaleza en la revisión del Plan Integral de Residuos, aprobado por la administración valenciana y a través del cual se adapta la Comunidad a la normativa europea sobre plásticos desechables. Por ello, dentro de uño y medio, la Generalitat vetará así la comercialización de estos plásticos de un solo uso, como son los bastoncillos para los oídos, pajitas para beber, palitos para caramelos, platos, vasos, tazas, cubiertos, bandejas para alimentos, envases de poliestireno para comida rápida y capsulas de las máquinas de cafés, entre otros elementos.

El Consell anunció a principios de este año 2019 que este aspecto del Plan entraría en vigor dentro de poco más de un mes para adelantarse así en un año a la Unión Europea, que en 2021 ampliará la prohibición a las botellas de plásticos y otros artículos fabricados con materiales que no sean facilmente reciclables. Esta restrictiva regulación prohíbe la distribución de productos con micro y nano plásticos utilizados en la cosmética, que se introducen en la cadena alimentaria a través de peces y otros seres vivos.

Los plásticos representan el 72% de los desechos que acaban en las playas, y especialmente, las costas alicantinas no suponen una excepción. El Instituto de Ecología Litoral, localizado en El Campello, ya alertaba en enero de 2019 de que los vertidos constantes se encuentran fuera de control, puesto que el mar Mediterráneo es el sexto con más contaminación por este tipo de residuos con una densidad comparable a zonas del Pacífico conocidas como «sopas de plástico» al hallarse una pieza cada cuatro metros cuadrados. Desde la entidad señalaban, también, que el paisaje en ramblas y desembocaduras como la del río Segura continúa siendo «desolador». La Unión Europea, además, prohibirá los diez productos de plástico más frecuentemente encontrados en las playas tras una consulta pública que reveló que un 95% de los ciudadanos consideran urgente reducir los plásticos de un solo uso.

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