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En Secundaria, Bachillerato y FP

Educación marca reuniones obligatorias entre padres y tutores para un mayor control

La reforma del reglamento de funcionamiento de los centros establece al menos un encuentro trimestral con cada familia

Alumnos a la entrada de un instituto.

Alumnos a la entrada de un instituto. áxel álvarez

El nuevo reglamento sobre el funcionamiento de los colegios e institutos, que ayer aprobó el Consell para su entrada en vigor el curso que viene, fija por primera vez reuniones obligatorias de los tutores de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional con los padres de los alumnos para intensificar el control académico, implicar a las familias, e informarles puntualmente tanto sobre los criterios de cada evaluación como de los contenidos y objetivos de las pruebas que tendrán que hacer sus hijos.

Las tutorías en Primaria están plenamente establecidas, pero no así en los institutos, donde el contacto con las familias va decayendo progresivamente pese a que constituye uno de los extremos que más contribuyen a mejorar el rendimiento de los alumnos.

«En el caso de Secundaria, Bachillerato y FP, los tutores tendrán que hacer una reunión trimestral como mínimo con los padres y madres, y estarán obligados a informar al alumnado y a las familias de las evaluaciones, pruebas a realizar, objetivos, contenidos, periodo de evaluación, la programación y los derechos y deberes del alumnado», precisan desde Educación.

Esta es una de las medidas que incluye la nueva normativa para los 1.420 centros educativos públicos de todos los niveles, desde Infantil a FP, que no se había actualizado tras 22 años en vigor. La reforma busca dotar a colegios e institutos de una «mayor autonomía» tanto a nivel pedagógico como de organización y de gestión de los recursos.

Favorecerá, por ejemplo, que se pueda proponer desde los propios centros el perfil de los profesores o profesionales en general que necesiten contratar para determinados puestos de trabajo que tengan que ver con la realización de los programas destinados al refuerzo educativo y de habilidades sociales entre el alumnado que lo necesite, integrados en el denominado PAM o Plan de Actuación para la Mejora.

La nueva normativa se irá desarrollando a lo largo de este curso en las diferentes mesas de negociación entre los responsables educativos y los representantes sindicales, para ponerla en marcha con el arranque del próximo curso.

Compromisos

En la misma línea de estrechar los lazos con las familias, los centros tendrán que promover una especie de cartas con cuyo contenido tendrán que comprometerse los padres de forma personalizada para colaborar en cuestiones de convivencia y responsabilizarse para llevar a cabo los objetivos que se marquen.

Se crea, por otra parte, la figura del voluntario escolar para favorecer la apertura de los centros a la sociedad y ampliar la oferta de actividades. Estas redes de voluntariado tendrá que autorizarlas cada uno de los consejos escolares de centros. Asimismo y con la intención de mejorar el funcionamiento de estos órganos de participación educativa, si las ausencias de alguno de los consejeros superan la mitad de las veces que se convoque el consejo de forma no justificada, podrá ser destituido.

Con el objetivo de reforzar los equipos directivos, en los colegios con más aulas se nombrarán jefes de estudios y todos los institutos contarán con un vicedirector.

Finalmente, Educación quiere fomentar más nombres femeninos para centros educativos para visibilizar la tarea de las mujeres y «reconocer la aportación de la mujer en todos los campos del saber», como explican. Se tenderá además a la paridad de hombres y mujeres en los equipos directivos y de coordinación docente.

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