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Dron al rescate en Alicante

Los Bomberos realizan el simulacro de un salvamento en la cima de un barranco utilizando medios aéreos para localizar a la víctima.

«Una vez lleguemos allí, será un camino de no retorno». Aunque se trataba de un simulacro, los bomberos del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios (SPEIS) siempre son capaces de convertir un ensayo en una situación cargada de adrenalina. Alicante cuenta con uno de los pocos equipos en todo el país especializado en operaciones de Búsqueda y Rescate en Estructuras colapsadas (BREC), y de nuevo demostraron un sofisticado nivel de intervención en escenarios extremos. En esta ocasión, la operación constaba de un rescate a una víctima que estaba atrapada en un barranco, de terreno escarpado y de difícil acceso. El equipo de salvamento lo formaban unos 1o bomberos, pero iban a contar con un elemento determinante, capaz de agilizar dicha operación: un dron.

A las 08:00 horas de la mañana, tras recibir un aviso simulado al 112 en el que se alertaba de la presencia de un excursionista accidento en lo alto del barranco de Fontcalent, el sargento del SPEIS, Javier Ramos Manzanaro, coordina con sus compañeros el operativo de rescate. El equipo especializado se moviliza para la extracción de la víctima. Expone que dicha persona se encuentra en una zona en la que resulta extremadamente complicado acceder, por lo que se pone en marcha la práctica de esta técnica de rescate. Anteriormente, se había depositado un maniquí como la supuesta víctima. La movilización se produce en apenas 30 minutos. Tiempo que tarda el grupo en llegar a los pies de la montaña, donde establecen el puesto de mando avanzado. Necesitaban saber la localización exacta del herido, y para ello, en estos casos se utilizarían las unidades de Medios Aéreos no tripulados, para que con la ayuda de los drones, los compañeros puedan guiar al equipo en su intervención a las entrañas del barranco y poder facilitar el rescate y la evacuación mediante la utilización de cuerdas fijas. «Consiste en una geolocalización de la zona. Ahora nuestros compañeros nos dirán el punto exacto mientras una expedición accede a la montaña», indicaba el sargento Ramos Manzanaro, mientras especificaba las características del entorno de intervención. «Se trata de un barranco de unos 100 metros de longitud y que tiene caídas de hasta 38 metros», apostillaba. La opción de poder hacer uso de drones en estas operaciones es de vital importancia. Estos dispositivos trasladan directamente la imagen a unos ordenadores, desde varias distancias y de distintas maneras. Tal y como explicaba el equipo de intervención, estos nuevos drones «van a permitir cambiar la forma de trabajar, incorporando la innovación tecnológica para mejorar las actuaciones en incendios y catástrofes, especialmente en la búsqueda de personas, salvamento acuático y evaluación en siniestros con materias peligrosas». Una vez el equipo de rescate marcha hacia el barranco, desde el campamento, los bomberos Moisés Ribelles e Ignacio Delano son los ojos de la operación. Ellos serían los encargados de guiar a la avanzadilla a través de la visión directa que proporciona el dron.

Ambos indicaban que en muchas ocasiones no hay cobertura en los estos lugares y la comunicación a través de este medio aéreo facilita en todo momento la transmisión de información hacia la víctima. Ellos son capaces de trasladar al accidentado la posición del equipo de salvamento y así poder dar «información directa» de la situación también a los bomberos. Aunque mantener estos materiales en pleno uso no es nada fácil. «La batería dura menos de media hora, así que es necesario tener tres y traer de vuelta a dron para cambiarla cada cierto tiempo». Aún así, la localización se puede llegar a completar en torno a los 20-30 minutos. Misión conseguida, el equipo dron tiene contacto visual con la victima. Ahora falta el traslado a tierra firme. La operación se completó con las indicaciones de los que estaban en el campamento, que ayudar al grupo a descender. En el simulacro del barranco se utilizó la instalación de cuerdas fijas para poder realizar la intervención del rescate en altura y bajar los «rapel» (caídas), con equipos de escalada y con bomberos muy formados en este tipo de operaciones extremas. El salvamento fue todo un éxito. El SPEIS volvió a demostrar su profesionalidad y su alta capacidad para este tipo de escenarios. Mientras, hacen un llamamiento a los ciudadanos de extremar las precauciones en estos lugares.

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