La Policía Nacional tuvo que intervenir ayer para controlar la situación de caos que se estaba viviendo en el aeropuerto Alicante-Elche, provocada por la aglomeración de pasajeros, principalmente británicos que querían retornar a su país, lo que impedía que se respetara la distancia mínima de seguridad ante el coronavirus. Para controlar la situación, desde la Comisaría de Elche se reforzó la presencia policial con el desplazamiento de 50 efectivos.

El domingo, el sindicato UGT-PV ya denunció que los pasajeros no están respetando la distancia de seguridad que establece el protocolo contra el coronavirus. Los trabajadores del aeródromo volvieron a alertar ayer de que la situación se seguía repitiendo, con imágenes que mostraban la aglomeración de personas y los momentos de colapso. Del mismo modo, denunciaron la ausencia de mascarillas y guantes para los profesionales.

Una trabajadora del aeropuerto, que prefiere mantener el anonimato, denunció que no se está tomando ninguna medida de precaución ante las aglomeraciones que se están registrando. En concreto, esta mujer trabaja dando servicio a los pasajeros con movilidad reducida, a los que «tenemos que acompañar empujando sus sillas de ruedas hasta el avión, donde hay más de cien personas». Todo esto «sin guantes ni mascarillas, con la aglomeración que supone y sin respetar el metro y medio o dos metros de seguridad».

Desde Aena aseguraron ayer que las aglomeraciones se deben a vuelos que llevan tiempo programados y que se ha reforzado la información que se está ofreciendo, tanto por megafonía como por las pantallas, para recordar a los pasajeros que deben mantener la distancia de seguridad y que en todos los filtros hay geles hidroalcohólicos para la desinfección de manos. «Si hay picos de pasajeros, las fuerzas de seguridad tienen la potestad de intervenir», añaden desde Aena, a la vez que recuerdan que, para los próximos días los vuelos se reducirán un 50%, por lo que las escenas de colapso que se estaban viviendo desaparecerán.

Los trabajadores, por su parte, señalan que algunas compañías están embarcando a los pasajeros con movilidad reducida al final, para evitar el contacto de los empleados con las aglomeraciones del resto del pasaje. «Venimos de estar encerrados en casa y no tiene sentido que aquí haya cientos de personas sin ningún control o medida mínima de seguridad», añade la profesional que ayer denunciaba los hechos.