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CORONAVIRUS

Nuria Balsalobre: «En Italia la situación es dramática, tenemos miedo»

«El virus no entiende de fronteras, hay países que se están durmiendo», critica

Nuria Balsalobre: «En Italia la situación es dramática, tenemos miedo»

«Estamos preocupados por la situación general de Italia. Cada día a las 18 horas escuchamos la rueda de prensa de Protección Civil y los números no paran de aumentar. No sabes qué previsiones habrá, cuándo se acabará todo. No vemos a nadie, ni a familiares ni amigos. No podemos vivir. Cualquier actividad hay que cancelarla, como ir al dentista, una visita médica que no sea urgente, ir a ver a un familiar... Desde finales de febrero no se celebran siquiera los funerales. La situación es dramática. No hay gente por las calles, todos tenemos miedo. Y sin hablar de los efectos económicos que todo esto tiene para el país». Es el panorama que describe la alicantina Nuria Balsalobre, que vive en la provincia de Vicenza, perteneciente a la región del Véneto, uno de los epicentros del coronavirus en Italia.

La angustia de esta joven de 29 años, que se verá afectada por un ERTE en su puesto de trabajo en un despacho de abogados penalistas, es doble, pues su familia vive en Alicante, y ahora sufre también el miedo a la pandemia por ellos. «Mi hermano es enfermero en el Hospital General de Alicante y estoy muy orgullosa de él pero también muy intranquila. Estaba acostumbrada a poder ir a España cuando quería, tenía la seguridad de que aunque estuviéramos lejos podía ir a ver a mi familia en cualquier momento y ahora no es así». Su madre trabaja en una entidad bancaria y su padre en Iberdrola.

Nuria Balsalobre viajó a Italia en 2011 para hacer el servicio voluntario europeo y se quedó a vivir allí. «Mi región fue una de las primeras en las que aparecieron casos, el viernes 21 de febrero. Al principio parecía que estaba todo circunscrito a los pueblos de Vo y Codogno, en Lombardía. Cerraron enseguida las zonas donde se dieron los primeros contagios, con policía y militares. Parecía surreal. Pasaron los días y empezaron a aparecer más y poco a poco la gente y el Gobierno se dieron cuenta de que no se podía contener el virus, que se había extendido por el país y que estaba desde hacía semanas sin darnos cuenta». La joven alicantina y su novio, que habían organizado su boda para el 27 de junio en Vicenza y que ya no tienen certeza de poder celebrar, viven aislados en casa desde el 10 de marzo, desde donde él teletrabaja

Le preocupa mucho la situación de España, que, aunque cree que ha actuado bien con las medidas de confinamiento, considera que debería haber empezado a tomarlas días antes. «Podrían haber prevenido todavía más pero viendo el panorama europeo no se ha actuado tan mal. Francia celebró elecciones hace poco, veremos las consecuencias que tendrá».

En su opinión, el problema de Italia es que es muy varia. «En el norte estamos mucho más concienciados. En el sur todavía no y el descenso de la curva se retrasará debido a esto. Además, el 8 y 9 de marzo miles de personas escaparon desde el norte hasta el sur y llevaron el virus hasta allí. Aunque por el momento la situación más crítica está en Lombardía. Tenemos conocidos lejanos ingresados en hospitales y cuentan que la situación es muy crítica. Habréis visto en España las imagenes de los camiones del Ejército en cola en Bérgamo con los ataúdes dentro».

La alicantina piensa que Italia ha sido sincera desde el principio comunicando los datos. Además, afirma que «no hay rencor hacia la población de China. El virus no entiende de fronteras. Está por venir lo que ocurra en otros lados, hay países que se están durmiendo un poco». Para combatir el encierro, propone inventarse cosas que hacer y vivir el día a día. «Si te paras a pensar pierdes la cabeza. Los primeros días son más difíciles, poco a poco te acostumbras, ves que no tienes otra opción y tu cuerpo y tu mente se adaptan». Como aquí, solo pueden salir al súper cerca de casa, a la farmacia y a trabajar, aunque cada vez son los menos.

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