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El Gobierno frena la desescalada sin tener en cuenta un informe de 400 páginas del Consell

Día y medio después de excluir a Alicante, Elche y València de la Fase 1, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha remitido ni una justificación por escrito a la conselleria de Sanidad para motivar su decisión

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en la conferencia de presidentes de hace dos domingos.

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en la conferencia de presidentes de hace dos domingos. efe

Día y medio después de frenar la desescalada en las grandes áreas de población de la Comunidad Valenciana -entre ellas Alicante y Elche además de la ciudad de València con sus zonas metropolitanas-, el Gobierno de Pedro Sánchez no ha sido capaz aún de remitir al Consell ni un documento, ni una sola línea de texto que motive por escrito la decisión sobre un territorio que no aparece entre los más afectados por la alerta sanitaria del coronavirus. Todo lo contrario. Es de las comunidades con menos contagios, según las cifras oficiales. El Ministerio de Sanidad rechazó la pretensión de la Generalitat de que todo el territorio autonómico pasara en bloque a la Fase 1 de la desescalada obviando el contenido de un detallado informe de más de 400 páginas elaborado por la conselleria de Ana Barceló. Escenario de alto voltaje que abre una grave crisis entre el Consell y Madrid justo cuando hoy se celebra una nueva sesión de la conferencia de presidentes autonómicos con el conflicto por las fases de la vuelta a la normalidad sobre la mesa.

En la Moncloa son conscientes de la brecha que se ha abierto con la Comunidad, la principal autonomía con presidente socialista y con un gobierno de coalición de izquierdas. Deslizan que tiene que ver con el riesgo de nuevos infectados y con el incremento de la movilidad. Pero no hay nada que lo avale. Ni informe ni respuesta al Consell. Ayer, de hecho, tanto el doctor Fernando Simón como el propio Pedro Sánchez tuvieron que responder en sus comparecencias en Madrid a preguntas sobre el «caso valenciano» después de vetar la desescalada en 14 de los 24 departamentos sanitarios, entre ellos las capitales y los más poblados. El responsable técnico del Ministerio de Sanidad echó balones fuera y apuntó que podrían pasar de fase en breve pero sin precisar nada más. El máximo responsable del Gobierno ni siquiera entró en el asunto. «No quiero polemizar con ningún presidente autonómico», zanjó con tono incómdo. En la Generalitat, sin embargo, hay enfado mayúsculo y enorme indignación.

Nadie entiende en la administración valenciana el criterio que ha aplicado el comité de expertos «fantasma» de Madrid. Ayer mismo Pedro Sánchez también evitó dar la identidad de sus miembros que, a día de hoy y a pesar de tomar decisiones de enorme importancia, sigue siendo un misterio. Máxime cuando frente al detallado informe de la conselleria de Sanidad no hay ni respuesta, insisten en el Consell. «Nuestros técnicos son, como mínimo, igual de buenos que los del Gobierno», apuntan con firmeza desde la Generalitat. Ni tampoco se entienden los motivos por los que hay territorios que han pasado por completo a la Fase 1 con datos mucho peores que los de la Comunidad. Los focos apuntan al País Vasco, con una cifra de impacto del virus tres veces superior a la valenciana en los últimos catorce días. Pero los votos del PNV son claves para la mayoría de Pedro Sánchez en el Congreso. Contentar al lehendakari Íñigo Urkullu y los equilibrios políticos del Gobierno después de que Madrid se quede en la casilla de salida, alimentan la sospecha en el Consell de que la decisión, al margen de criterios técnicos, tiene que ver con argumentario político.

Abona esa tesis la película de una «traición», como recalcan fuentes autonómicas, que arranca el miércoles cuando la ministra Teresa Ribera, vicepresidenta de Sánchez, trasladó a la consellera Barceló que el informe de la Generalitat era de «matrícula de honor». Que continuó el jueves con una comparecencia de Puig en la que, ante esa «evaluación muy positiva» que le trasladó el Gobierno, llegó a pedir que se abriera la mano con las playas. Pero que se complicó sin motivos que lo justifiquen el viernes con una enorme tensión entre València y Madrid. Con conversaciones cruzadas entre Presidencia de la Generalitat y el Ministro de Sanidad, Salvador Illa. Frente a esa posición que ha tomado el Gobierno, insisten, el Consell ha aportado prolijos informes técnicos que avalarían el avance en la desescalada. Sea como fuere, la tensión política se ha disparado. En un triple frente. Uno institucional con Madrid. Más allá de su tuit del viernes por la noche, hoy se celebra una nueva conferencia de presidentes autonómicos y Ximo Puig comparecerá a continuación en el Palau. Otro político con la derecha. Y otro en clave interna. La reacción clara y contundente de la Generalitat contra la decisión de Madrid ha encrespado al sanchismo del PSPV, muy molesto por el tono del Consell.

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