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El vuelo más liberador

El eldense Juanpe Martínez se abstrae del confinamiento en su parapente, con el que sobrevuela su municipio a las horas permitidas para hacer deporte

El eldense Juanpe, en pleno vuelo sobre Elda, la pasada semana.

El eldense Juanpe, en pleno vuelo sobre Elda, la pasada semana. INFORMACIÓN

Una sombra lejana otea desde lo alto el municipio de Elda durante este confinamiento. Un «rara avis», nunca mejor dicho, en medio de la quietud generalizada. Un objeto volador sí identificado, todo el mundo lo conoce. Es Juanpe Martínez, un eldense que se abstrae del confinamiento subido a su parapente, algo que lleva haciendo desde 1986, pero que ahora valora más si cabe. «Volar en estos días impresiona más que nunca», explica.

Juanpe retomó su actividad por los aires justo cuando el Gobierno permitió que la población saliera a hacer deporte, aunque nadie pensara en el parapente. «La primera vez que volví a salir lo pregunté varias veces al Ayuntamiento de Elda, a la Concejalía de Deportes y a varios conocidos de la Policía», explica Juanpe. Le dijeron que sí, siempre que cumpliera con los horarios establecidos para hacer deporte y siempre que no saliera del municipio.

Precisamente, esta norma de la fase 0 limita la práctica del parapente porque muchos de los deportistas deben desplazarse a otro municipio para practicarlo. No era el caso de Juanpe, que tiene fijado su cuartel de maniobras en el Monte Bolón de Elda, apenas a un kilómetro de su domicilio, y a la sierra del Cid. «Suerte de vivir en las afueras», sonríe.

«El primer día fue liberador, toda una sorpresa porque la naturaleza estaba en su máximo esplendor, bajaba agua de donde nunca lo hacía y vi un par de águilas que normalmente están en Catí, habían bajado más de 250 metros», recuerda Juanpe. Subió el monte a pie (no se puede hacer de otra forma) y llegó la hora de saltar. «En seguida me dije 'qué afortunado que puedo volar'», explica Juanpe, que se hace llamar «@jp_elspeedo» en redes y que coincidió con varios compañeros en la cima. Todos decidieron inmortalizar ese vuelo tan atípico.

«Fue una sensación indescriptible a pesar de que yo vuelo desde los años ochenta, pero es que en casa prácticamente ni habíamos salido en el confinamiento, el día antes de que se decretara el estado de alarma hicimos una compra muy grande y ya no pisamos la calle», cuenta Juanpe. «Por eso tuve esa sensación liberadora cuando volaba».

Menos suerte tiene Juan Carlos Osuna, de Parapente Addiction, situado en Agost y parado de toda actividad durante esta cuarentena. Osuna explica que a las horas indicadas para hacer deporte no hay viento suficiente. «Estamos esperando a pasar de fase y a que también varíe ese horario permitido, y obviamente a que nos digan las medidas que deberemos tomar para volar en tándem», reflexiona Osuna. «Imagino que deberán ser como las de otros negocios, como una peluquería o un masajista», apunta.

En este sentido, Juanpe está igual, vuela por diversión pero no pueden dar clases porque las imparten habitualmente en Santa Pola. «A ver cuándo vuelve todo, en Alicante hay mucha afición al parapente, aquí en la provincia suelen venir al año más de 6.000 personas, pilotos de todo el mundo, checos, rusos, alemanes...», indica Juanpe.

De momento, se conforma con el Bolón, su segunda casa, desde donde vuela desde 1986. Más de 30 años de saltos al vacío, pero ninguno como el primero en la cuarentena. «Casi como la primera vez».

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