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CORONAVIRUS

La ratio de alicantinos con seguro médico privado crece un 20% en cinco años

Casi 274.000 usuarios mantienen pólizas al margen de la Seguridad Social y cada vez son más las empresas que las incluyen como complemento salarial

Un facultativo estudia el resultado de un TAC. Foto de Antonio García

El porcentaje de alicantinos que disponen de una póliza sanitaria privada al margen de la Seguridad Social ha registrado un incremento incesante en los últimos años. Solo en el ejercicio de 2019, la cifra de nuevos usuarios suscritos a un seguro médico se elevó en 15.692 personas, sumando un total de 273.867 pacientes en la provincia. La tendencia alcista se repite tanto a nivel autonómico como nacional, según los datos facilitados por Unespa, la patronal de las compañías aseguradoras.

Si en el año 2011 eran 202.017 ciudadanos de la provincia los que disponían de una póliza de salud ligada a compañías privadas, en 2015 la cifra ascendía a 228.551 y se multiplicaba hasta las 273.867 personas contabilizadas hasta diciembre del pasado año, lo que supone casi un 20% más en el último lustro. Traducido a porcentaje, y siempre según la información aportada por Unespa, supone que la población que dispone de este tipo de seguros ha pasado del 10,44% en el año 2011 hasta alcanzar el 14,62% de la actualidad. Se trata de una proporción menor que la registrada en las otras dos provincias de la Comunidad. Mientras en Castellón el número de asegurados representa el 15,89% de la ciudadanía, en Valencia asciende al 18,95%.

Los datos revelan que el número de usuarios con seguros privados residentes en la Comunidad Valenciana se sitúa por debajo de la media nacional, al representar un 16,98% frente al 22,48 de españoles que disponen de pólizas de este tipo, lo que suma más de diez millones y medio de personas.

Aparentemente, uno de los factores que influyen en la suscripción de pólizas privadas es la búsqueda de una mayor agilidad en la obtención de citas médicas para acudir a especialistas, aunque fuentes de Unespa señalan a este diario que uno de los fenómenos que más está impulsando la contratación de seguros de salud es su creciente aceptación como mecanismo de pago en especie, es decir, como un complemento salarial que además suele incluir cobertura para el cónyuge y los descendientes del beneficiario.

«Muchas empresas han incorporado el seguro de salud para sus trabajadores como concepto retributivo complementario. El seguro de salud es, de hecho, uno de los beneficios sociales más valorados entre la plantilla. Esto hace que los seguros constituyan una herramienta de atracción y retención de talento. Además, contribuyen a reducir el absentismo laboral», destacan desde la patronal.

Listas de espera

Todavía están por ver los efectos que el coronavirus ha causado entre las preferencias de la población y si la pandemia ha contribuido a seguir animando la contratación de seguros privados, tal y como ha venido sucediendo en los últimos ocho años. Lo que sí está claro es que en estos momentos es habitual ver colas a las puertas de los centros de salud públicos para intentar conseguir cita telefónica con el médico de cabecera y que las listas de espera para intervenciones quirúrgicas se han disparado. Tanto es así que el tiempo medio de espera para operarse en los quirófanos del sistema de salud público valenciano supera los cuatro meses y medio, en concreto 126 días, y un total de 66.973 pacientes aguarda a ser llamado, según datos publicados el mes pasado.

Entre los departamentos con mayor demora se encontraban hasta abril el Hospital de Sant Joan de Alicante, con 165 días; el General de Alicante, con 150; Alcoy, con 119; Dénia, con 116; y la Marina Baixa con 104. Por contra, en los que menos había que esperar para ser intervenido eran el de Elche, con 81 días, Torrevieja, con 85; Elda, con 88; u Orihuela con 97.

Beneficios fiscales

La nueva tendencia de las organizaciones empresariales de incluir seguros médicos privados como complemento del salario de los trabajadores conlleva beneficios fiscales para los empresarios, que pueden deducir importes de las cuantías abonadas en el Impuesto de Sociedades. Además, al no computar como un pago monetario, sino en especie, el empleador no tiene que cotizar una cantidad adicional en concepto de Seguridad Social como sí haría si optara por subir el sueldo al trabajador. Además, es un beneficio que no cuenta como rendimiento del trabajo, por lo que tampoco el empleado debe pagar la parte correspondiente al IRPF. Ello mientras esas primas no superen la cuantía de 500 euros anuales.

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