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La suspensión de las fiestas eleva hasta 800 millones las pérdidas en la provincia

La cancelación de las Hogueras, la Semana Santa, los Moros y Cristianos, las ferias y los festivales genera un grave impacto en la economía alicantina

Las Hogueras y los Moros y Cristianos son dos de los grandes referentes festeros de la provincia, cuyas suspensiones está generando un fuerte impacto económico.

Las Hogueras y los Moros y Cristianos son dos de los grandes referentes festeros de la provincia, cuyas suspensiones está generando un fuerte impacto económico. JOSE NAVARRO / JUANI RUZ

La suspensión de las numerosas fiestas que se celebran en la provincia como consecuencia de la crisis del coronavirus va a generar un impacto económico muy negativo en la economía alicantina. La cancelación de las Hogueras, la Semana Santa, los Moros y Cristianos, las ferias y los festivales de música dejará una factura de alrededor de 800 millones de euros en pérdidas, una cifra que incluso podría incrementarse si finalmente los actos relacionados con la Navidad y los Reyes Magos también se ven afectados.

Esta semana se anunciaba en Cocentaina una reducción del formato de la Fira de Tots Sants, prevista para el próximo mes de noviembre, lo que acarreará unas pérdidas de hasta 30 millones de euros. Se trata de una muesca más en el amplio listado de suspensiones de eventos festivos que no para de crecer desde que el pasado mes de marzo se decretara el estado de alarma.

Desde entonces se han cancelado eventos como la Semana Santa, que según el Instituto de Estudios Económicos genera en el conjunto de la provincia un impacto de 190 millones de euros, o las Hogueras de Alicante, que se sitúan en 130 millones.

También se suspendían las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy, que alcanzan los 25 millones, o las de Elda, Petrer y San Vicente, que en conjunto suman otros 30. Correrán la misma suerte a partir de ahora todas las demás, algunas tan notables como las de El Campello, Ibi, Xixona, Cocentaina o Villena, por poner sólo algunos ejemplos, lo que va a incrementar de forma exponencial los daños económicos. En Santa Pola y Crevillent se estima que van a perderse 4 millones en cada municipio. Cabe destacar, que con mayor o menor repercusión, la práctica totalidad de municipios de la provincia celebran Moros y Cristianos. Las fallas de distintas poblaciones también han dejado de generar ingresos.

Otra celebración cuya suspensión tendrá graves consecuencias es la de las fiestas de Elche, con el Misteri y los Moros y Cristianos a la cabeza. Las pérdidas, en base al medio millón de visitantes que pasan por la ciudad, pueden rondar los 50 millones.

La cancelación de la Fiesta de la Reconquista de Orihuela y el Festival de Habaneras de Torrevieja se va a llevar por delante 20 millones de euros. A eso hay que añadir otros festivales de música que se celebran a lo largo y ancho de la provincia, entre los que destacan el Low Festival de Benidorm, que genera 17 millones, o Leyendas del Rock y Rabolagartija en Villena con más de 5. Las ferias, con la Fira de Tots Sants de Cocentaina a la cabeza, también añadirán graves perjuicios económicos al listado, todo sin tener en cuenta otras celebraciones como romerías o eventos patronales.

Y el problema es que la cifra amenaza con seguir creciendo, sobre todo si los actos relacionados con la Navidad y los Reyes Magos también acaban viéndose afectados por la pandemia del coronavirus.

José Francisco Mancebo: «Todavía no sabemos cómo se podrán celebrar fiestas en la nueva normalidad»

El director ejecutivo del Patronato de Turismo Costa Blanca, José Francisco Mancebo, no duda a la hora de señalar que la suspensión de las fiestas de la provincia como consecuencia del coronavirus está teniendo unos efectos desastrosos tanto desde el punto de vista económico como cultural, al tiempo que muestra su preocupación respecto a cómo se tendrán que adecuar las celebraciones a la nueva normalidad.

¿Cómo valora la situación que se está viviendo con las fiestas?

Estamos atravesando por una situación excepcional en que lo más importante en estos momentos es la salud pública. Pero lo cierto es que las consecuencias para las fiestas están siendo desastrosas a todos los niveles, tanto por el impacto económico como cultural y sentimental.

¿Las fiestas de la provincia son un factor de atracción turística?

Importantísimo. De hecho nuestras fiestas también son un elemento importantísimo a nivel de promoción. Nosotros las hemos utilizado para captar visitantes, y eso es algo a lo que no podemos recurrir ahora.

El problema es que de momento no se ve demasiada luz al final del túnel...

Vamos al día. No sabemos cómo va a evolucionar el asunto, y si se pudiesen celebrar las fiestas con la nueva normalidad, tampoco sabemos cómo se podrán celebrar. Es complicado y todos estamos a la expectativa, aunque da la sensación de que no se va a solucionar a corto plazo.

¿Cuáles tienen que ser las prioridades en estos momentos?

De entrada hay que ayudar a los profesionales que viven de la fiesta, que están viviendo un año en blanco. La Diputación ha aprobado un plan en este sentido, al tiempo que habrá que esforzarse por buscar soluciones imaginativas y ver si se pueden ir reanudando algunos actos mientras se normaliza el calendario.

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