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Ana Barceló: «No sé si la economía puede soportar otro confinamiento»

La consellera niega una segunda ola del covid-19 y asegura que la solución no pasa por poner restricciones

Ana Barceló (Sax, 1959) posa en su despacho, esta semana.

Ana Barceló (Sax, 1959) posa en su despacho, esta semana. DANIEL TORTAJADA

Una fotografía de sus dos hijos junto a una mesa auxiliar es de los pocos objetos personales en un despacho funcional y luminoso, abierto a las terrazas del barrio de Exposición. Un espacio tan institucional que hasta el escudo de la Generalitat preside la mesa donde se posan la grabadora y unos vasos de agua. Esta es prácticamente su casa desde marzo. Como consellera de Sanidad, ha soportado el peso de la gestión y también el desgaste, después de más de ochenta comparecencias oficiales. La entrevista se adapta a los tiempos covid y Barceló solo se quita la mascarilla para algún sorbo de agua y las fotos.

¿Estamos en una segunda oleada ya o es precipitado, al menos en la Comunitat Valenciana?

En estos momentos en la C. Valenciana no estamos en ella, estamos en un momento de contención importante para evitar la transmisión comunitaria.

¿Y vamos a tener una segunda oleada? ¿La damos por segura de cara al otoño?

Todavía no lo tenemos claro. Hay mucha incertidumbre de qué va a pasar en otoño. No es fácil predecir cómo se van a comportar la gripe y la covid. Estamos preparándonos para analizar con investigadores y especialistas ese escenario con el que nos vamos a poder encontrar en octubre. Es difícil aventurar cuál será la situación.

¿La sanidad valenciana está preparada para una segunda oleada similar a la primera?

Sí, nos hemos preparado. La experiencia de estos meses ha sido fundamental y hemos preparado un plan de contingencia para abordar, llegado el caso, un aumento de la pandemia. Estamos más preparados, mucho más.

¿La sociedad y la economía podrían soportar otro confinamiento total?

La economía no sé si podrá soportarlo. Es complicado. Y en cuanto a la ciudadanía, psicológicamente necesitábamos ya salir de ese confinamiento. Volver a un segundo confinamiento, que espero que no se produzca, también sería complicado, sobre todo para determinados grupos de edad. En concreto las personas mayores, cuyo espacio de relación social es más reducido. Son el grupo que sufre más la pandemia.

¿Estamos en situación de aumentar las medidas de restricción como otras comunidades?

Ver que los contagios se están produciendo entre jóvenes de entre 15 y 34 años nos permite pensar que las restricciones no son la solución. Cuando restringes, el comportamiento de las personas varía. Por tanto, hay que estudiar las consecuencias de ese cambio de comportamiento que a lo mejor nos lleva a otras situaciones de riesgo que no estábamos contemplando.

¿Se refiere a cerrar discotecas y tener que controlar el botellón?

Si pensamos en la restricción del ocio nocturno, los jóvenes buscarán alternativas a ese ocio y por tanto, tenemos que pensar en ese comportamiento y en esa otra situación que se va a producir. Porque entonces la restricción no es la solución. Esta, al final, está en los comportamientos.

¿Cómo encaja declaraciones como las de la vicepresidenta Mónica Oltra, el secretario autonómico de Turismo, Enric Nomdedéu, y algunos alcaldes pidiendo cerrar el ocio nocturno?

Está incidiendo muchísimo la agrupación de personas y no necesariamente en el ámbito del ocio. En el ámbito social y familiar se están produciendo contagios y ahí no hay restricciones, porque forma parte de la vida privada y ni siquiera es sancionable. Lo que tenemos que poner son medidas de control y sanción. Las restricciones siempre llevan al cambio de comportamientos, no van a impedir este tipo de actuaciones si no hay un compromiso y una responsabilidad.

¿Está faltando concienciación de los jóvenes?

Es difícil de saber. Son los que más se contagian en estos momentos, luego entendemos que no tienen una conciencia clara de que el virus está circulando. Ellos pueden sentirse seguros porque no tienen síntomas, pero son un riesgo porque pueden transmitir el virus a la familia.

¿Ha tenido que hacer alguna concesión sanitaria para proteger la economía? ¿Ha planteado alguna medida que haya sido vetada por otros motivos?

No. Todas las medidas que se adoptan siempre van motivadas no solo por la opinión o el criterio político, sino por técnicos y científicos. Nunca nos hemos visto en la tesitura de dejar de tomar una decisión que protege la salud por salvar la economía. Hemos compatibilizado mantener la economía con proteger la salud. Ese es el equilibrio que hay que buscar.

¿Se ha sentido respaldada por el presidente y el Consell?

El president se ha puesto al frente de esta crisis sanitaria desde el minuto cero y su implicación ha sido imprescindible. El Consell ha encontrado en la sanidad una aliada, algo que quiero agradecer. Hemos trabajado para que normativas y protocolos que afectaban a distintas áreas se implementaran con la máxima coordinación.

¿Ha pensado en algún momento en abandonar?

No he tenido tiempo de pensar en eso. No, no hay tiempo para pensar ni deprimirse, solo para luchar para sacar adelante esto.

Uno de los puntos oscuros de la pandemia es el baile de cifras entre ministerio y autonomías. ¿Ve justificado no tener aún un recuento fiable y coordinado?

Desde la C. Valenciana hemos hecho un ejercicio de transparencia y hemos trasladado las cifras registradas en nuestro sistema. Al Gobierno le corresponde homogeneizar y armonizarlas. Las 82 ruedas de prensa y más de 200 comunicados avalan la transparencia que hemos querido mantener.

¿Cree que habrá que asumir las cifras del INE o el Instituto Carlos III que indican un exceso de mortalidad?

En ambas comparativas no había grandes diferencias con las cifras oficiales de la C. Valenciana. Era muy pequeña, probablemente de personas que han fallecido sin una prueba.

¿Achaca el actual repunte a incumplimientos de la ciudadanía o a las pocas restricciones?

Los comportamientos irresponsables no se solucionan ni con medidas restrictivas ni con sanciones. Hay que reconducirlos con pedagogía. Al final, el comportamiento individual y colectivo es el que va a marcar la diferencia entre ser capaces de contener la pandemia o no. En el ámbito privado nunca podrá actuar la policía. Por tanto, ¿de quién es la responsabilidad? Diría que de los comportamientos irresponsables.

¿Hay exceso de alarmismo con la situación actual?, porque las cifras de hospitalizaciones están lejos de las del pico...

La edad está bajando a una franja que se siente más segura porque es asintomática y tiene mejor salud... Pero vuelven a casa y ahí se produce el contacto con la familia. Y esos son grupos que pueden tener más riesgo porque son personas de más de 60 años o que pueden tener otras patologías. Nos preocupa que esa seguridad del joven se convierta en inseguridad al llegar a casa y eso pueda disparar los ingresos hospitalarios.

¿Ha faltado empatía con los MIR en un momento delicado?

No es cuestión de empatía, es un problema de competencias. Todas las relaciones laborales de los MIR son materia estatal y por tanto vienen reguladas por el ministerio. Las comunidades tenemos un margen muy reducido y la valenciana es una de las que mejor posición tiene respecto a otras.

¿Los sanitarios han contado con la protección suficiente en todo momento?

Hubo momentos muy tensos en el mercado y no pudimos atender seguramente todas las necesidades que teníamos de nuestros profesionales.

¿Ahora sí que hay «stock»?

Sí. Además debemos tener una reserva estratégica para seis meses. Contamos con ese material y seguimos comprando, contando que tenemos ahí también el invierno y vamos a necesitar ese material.

¿Hemos aprendido la lección de lo vivido en las residencias? ¿Revela un fallo de modelo?

El número de fallecimientos en las residencias valencianas ha tenido un menor índice. El 43 % ha fallecido en centros hospitalarios.

¿Pero se está haciendo negocio con la vejez?

Más que negocio, hablaría de que hay mucha soledad entre las personas mayores pese a tener familia. Habrá que replantearse el modelo de residencias, pero también el de sociedad. Todo no lo puedan resolver las residencias. A veces cumplen un aspecto afectivo que le corresponde más a la familia.

Y en ese modelo de sociedad, ¿la mascarilla se asentará?

Para aquellas personas con enfermedades crónicas y que son de riesgo, creo que ha venido para quedarse. El resto, espero que nos las quitemos.

¿Puede asegurar que habrá vacuna para todos cuando esté probada y en el mercado?

España hizo muy bien al sumarse a los 27 países de la UE para prepararse en la adquisición de una vacuna que garantizara no sólo la transparencia sino también que pueda llegar a toda la UE y a terceros. Es un logro que el ministerio se incorporara al equipo de negociación en el que están Alemania y Francia. Entrar en ese equipo nos da garantías de que, cuando tengamos la vacuna, vamos a estar protegidos.

¿Iría de vacaciones a algún país de la UE o al Reino Unido o es conveniente quedarse?

No. La C. Valenciana tiene muchos rincones por descubrir. Del mar a la montaña, tenemos un abanico de posibilidades extraordinario. Aquí me siento muy cómoda y me siento segura.

¿Ha echado en falta el confinamiento?¿Es más fácil aplicar políticas con más control?

Sería egoísta por mi parte. Sería pensar más en la tranquilidad de quienes tenemos la responsabilidad de cuidar y velar por la salud de los valencianos que pensar en ellos. Porque la apertura también nos permite equilibrar nuestro estado de ánimo, nuestra salud y recupera la socialización.

«Hay debilidades de personal, de inversión y en la atención primaria»

Barceló ensalza la coordinación en el Consejo Interterritorial y pide dotarlo de un carácter vinculante

¿Hay que recentralizar la Sanidad para evitar situaciones como el baile de cifras?

Más que centralizar, lo que tiene que funcionar muy bien es la coordinación. Pero iría un poco más allá. Hemos podido tener una acción común gracias al Consejo Interterritorial. Debemos dar un paso más y dotar de carácter vinculante a las decisiones que se adoptan en su seno.

A nivel valenciano, ¿hay que crear un instituto de Salud Pública o un organismo que unifique a departamentos de salud?

Nuestro sistema tiene muchas fortalezas, pero esta pandemia también ha demostrado debilidades. Pese a que hemos incrementado el presupuesto en un 23 %, seguimos teniendo debilidades de personal, de inversión y también de reformas de calado, como la atención primaria.

¿Hay que revertir las concesiones a la sanidad privada?

Hay que diferenciar la sanidad privada de las concesiones. La privada se ha mostrado muy colaborativa. Las concesiones tenemos que estudiarlas en profundidad. Hay una muy cercana, la de Torrevieja (2021), a cuyo vencimiento queremos que se incorpore al sistema público.

¿Tiene solución cercana el colapso de las listas de espera?

Es imposible volver a la normalidad de las listas de espera ahora. Hay que atender primero lo urgente y mantener la capacidad de reacción ante un repunte. La pandemia ha provocado un empeoramiento de esas listas.

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