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Los viajes por turismo elevan la movilidad por encima de niveles previos a la pandemia

La imposibilidad de ir al extranjero por el covid-19 favorece que las vacaciones se pasen en segundas residencias

Atasco de vehículos a la altura de El Campello.

Atasco de vehículos a la altura de El Campello. RAFA JOVER

Los viajes por motivos turísticos han hecho que la movilidad en la provincia presente ya niveles bastante superiores a los previos a la pandemia de covid-19. El estudio con Big Data que está llevando a cabo el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana señala que el pasado 3 de agosto, fecha más reciente de la que hay datos en el momento de realizar esta información, la provincia registró un movimiento de 73,86 millones de viajeros-km, lo que supone un 27% más que el lunes de la semana del pasado mes de febrero tomada como referencia de los desplazamiento dentro de España en condiciones normales. Y eso se debe exclusivamente a los viajes interprovinciales, donde el índice de movilidad es de 164 (tomando como 100 la semana de referencia). En cambio, ahora hay incluso menos trayectos dentro de la provincia que antes de la crisis sanitaria, con un índice de 95 el pasado lunes sobre el mismo día de la semana de referencia.

Alicante es la provincia con un mayor volumen de movimientos de entre las más pobladas de España. Cádiz y Asturias son las únicas demarcaciones con más de un millón de habitantes que tienen índices de movilidad más elevados, 139 y 142, respectivamente. Y si nos ceñimos a los desplazamientos interprovinciales, Alicante ocupa el séptimo puesto y también Cádiz y Asturias son las únicas con una población significativa que la superan, con índices respectivos de 181 y 196.

En ambos casos, tanto si se trata de desplazamientos en general como exclusivamente de los interprovinciales, las demarcaciones que encabezan el «ranking» de movilidad son por lo general poco pobladas y destinos vacacionales tradicionales, bien de turismo rural o de tipo residencial. Es decir, lugares de descanso típicos de áreas más pobladas. Así, la provincia que más ha aumentado su movilidad es Cantabria, con un índice general de 171 y de 229 en los trayectos interprovinciales. Y entre ella y Alicante se encuentran León, Palencia, La Rioja, Ávila, Segovia, Zamora, Cáceres, Huelva y Cuenca, además de las citadas Cádiz y Asturias.

Este rasgo lleva a asociar el incremento de la movilidad con los desplazamientos vacacionales a la playa o a zonas rurales y, en muchos casos, muy probablemente, más en concreto al pueblo de origen o con el que se tienen vínculos familiares, aunque las estadísticas del Ministerio de Transportes no ofrezcan ningún dato pormenorizado al respecto. Además, en la mayoría de estas provincias, al haber muy poca población residente -Palencia, Ávila, Segovia y Zamora no llegan a los 200.000 habitantes- resulta más fácil superar con creces el volumen normal de movimientos. Por ello, Alicante -al igual que Cádiz, y en menor medida Asturias- sería toda una excepción, que sólo se entiende si se tiene en cuenta el gran número de viviendas de uso temporal que hay a lo largo de toda la costa, en régimen de propiedad o en alquiler, y que las circunstancias tan peculiares de este verano de 2020 favorecen que estén ocupadas.

El efecto de fin de semana

Otro aspecto que llama la atención en los datos es que se observa cómo los desplazamientos se incrementan de manera muy notable los fines de semana, lo que también invita a asociarlos a motivos de ocio. Y si se diferencian los movimientos de entrada y los de salida, se aprecia con claridad que son más las personas que llegan a la provincia de Alicante desde otras demarcaciones que los alicantinos que se desplazan a otros territorios. Así, el sábado 1 de agosto los trayectos de entrada registraron un índice de 238 frente a un 194 de las salidas, mientras que al día siguiente se invirtieron los papeles: índices de 161 de salidas y 139 de entradas.

Ante todos estos indicadores, parece claro que la provincia está siendo este año un destino vacacional destacado dentro de España, y que al mismo tiempo los alicantinos también están saliendo a otros puntos del país más que la media nacional. No obstante, esto no quiere decir en ningún caso que los desplazamientos estén siendo más intensos que en veranos anteriores; de hecho, hay aunque apenas hay datos en esta línea hay varios indicios que invitan a pensar lo contrario.

Uno de ellos es la ausencia casi absoluta de atascos de tráfico, tan frecuentes en esta época del año en condiciones normales. Como muestra muy significativa cabe destacar que a lo largo de este fin de semana tan sólo se ha producido una retención destacada, la que se registró en la mañana de ayer en la AP-7 en dirección a València, entre los términos municipales de La Vila Joiosa y El Campello, y que ni siquiera se debió a una congestión viaria sino a un obstáculo en la calzada, según fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT). Eso sí, la cola llegó a ser de 13 kilómetros, para desesperación de los conductores. Pero por lo demás, la saturación en puntos concretos, como en la N-332 en el entorno de Torrevieja y la costa de Orihuela, o en la A-31 entre Villena y Sax en dirección a Madrid, por el «efecto embudo» que hace el túnel que hay en la primera población, no se han producido. También hay que tener en cuenta, en este sentido, que la liberalización de la AP-7 ha restado bastante tráfico a la N-332 desde Alicante hacia València, y que en puntos como la travesía de Altea la circulación es mucho más fluida que antes.

El factor residencial

A la vista de todos estos datos, el geógrafo alicantino José Vicente Sánchez, profesor de la Universitat de València, destaca la «importancia de las segundas residencias», ya que parece evidente que «la gente se está desplazando para ir a su casa». Unos movimientos que, en cierta medida, suponen la recuperación de un perfil de turismo más frecuente en décadas pasadas, de «huida de los espacios urbanos», hacia zonas de interior como las provincias de Castilla y León que en verano suelen ser receptoras de visitantes de comunidades como Madrid y el País Vasco que tienen allí sus orígenes, o bien hacia zonas de costa, como ocurre con Alicante y también con Cádiz y Cantabria, entre otras.

Sea cual sea la razón, apostilla el experto, «aquellos territorios con más segundas residencias acaban recogiendo más visitantes». Y, en este verano tan atípico, en el que «el turismo exterior está bloqueado», estas vacaciones están permitiendo «salvar en parte los muebles» con el turismo nacional. Hay que tener en cuenta, añade Sánchez, que por lo general «el llamado turismo residencial es fiel» a estos destinos «con una alta especialización» en esta oferta de segundas viviendas, ya que «suelen estar atados por una hipoteca», que sirve de aliciente para acudir a esta casa.

A eso se suma que la situación actual está favoreciendo «que haya más oferta y bajen los precios», lo que repercute en un mayor atractivo de estos destinos. Al final, apunta el geógrafo, «la gente está haciendo uso de las vacaciones que tiene a su alcance». Lo cual, insiste, no quiere decir que esté habiendo más visitantes que otros años. De hecho, y aunque no haya transcendido hasta el momento ningún dato oficial de tráfico, alude también a que la ausencia de congestión viaria en las comarcas litorales apunta a que la movilidad está siendo en realidad menor que otros años.

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