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Los bañistas acuden a la «picaresca» para saltarse el cierre de las playas

En municipios como Torrevieja el incumplimiento es sistemático

Playa del Cura de Torrevieja, repleta de bañistas, incluso con mesas y sillas, a las 22 horas, cuando el horario de cierre es a las 20.30 horas. r. míguez

Son las 20.30 horas y en la playa del Cura de Torrevieja los controladores empiezan a recoger las cuerdas que delimitan este verano las cuadrículas en las que se deben colocar los bañistas para mantener la distancia de seguridad por la pandemia de coronavirus. Una de los 152 personas que el Ayuntamiento de Torrevieja ha sacado de las listas del paro para hacer cumplir las medidas de seguridad e higiene en sus arenales se dirige a un numeroso grupo que ha ocupado dos parcelas y que se ha llevado hasta la nevera. Muy amable, les pide que se levanten para poder quitar las cuerdas y les recuerda que el horario de cierre de la playa es a las 20.30 horas para que los servicios de limpieza puedan realizar su trabajo, este verano más exhaustivo que nunca. No dicen nada, pero nada más retirar las cuerdas vuelven a sentarse en el mismo sitio. Una hora y media después, a las 22 horas, allí seguían.

Es solo un ejemplo del incumplimiento sistemático del horario de cierre de las playas en Torrevieja por parte de los numerosos bañistas que llenan las playas de la ciudad. El Ayuntamiento tuvo que tomar una serie de medidas para que la estancia en la playa y el baño en el mar fueran seguros este verano. Grandes carteles en todos los accesos a los arenales torrevejenses recuerdan las normas, entre ellas las del horario de apertura y cierre: de 08.30 a 20.30 horas. Pero no se cumple y los bañistas acuden a la «picaresca» de quedarse en la arena o entrar cuando no ven policías cerca. En el Ayuntamiento son conscientes de la situación, pero reconocen verse desbordados por la falta crónica de policías. «Solo hacen caso cuando ven a los agentes llegar a la playa, entonces se suelen levantar y se van», explica el edil de Seguridad Ciudadana Federico Alarcón, quien recuerda que las normas están para cumplirlas y que no se han puesto por capricho «es que estamos en una situación de pandemia sanitaria».

Es bien entrada la noche en la playa del Cura, la más urbana de la ciudad, y docenas de personas siguen aún «disfrutando» de una noche de verano. Incluso, algunos han colocado mesas plegables y se disponen a cenar. ¡Ojo!, si se ponen mesas, además, es obligatorio estar con mascarilla, como en cualquier bar o restaurante, mientras no se consume. «La policía, además de recriminarles el incumplimiento del horario, podría multarles por no llevar la mascarilla puesta con 100 euros», recuerda el edil. Parece que a algunas familias les da igual. Hasta 10 mesas contabilizamos en la arena de la playa del Cura pasadas las 22 horas. En otra playa, la de los Náufragos, la situación no es mejor. «Es otra de las playas donde vemos que más se incumple el horario de cierre», señala el edil. También sucede en Los Locos y menos en La Mata, la más grande de la ciudad.

Baño prohibido

En el agua, al menos 20 personas disfrutan de un baño nocturno, que este año no está permitido. «La prohibición es tanto para estar en la arena, como en el mar, a partir de las 20.30 horas, lo único que se permite es dar paseos por la playa, en ese caso los policías no multarían», recuerda Alarcón. Las farolas del paseo iluminan la playa, lo que aprovechan algunos para ponerse a cenar más cerca de la luz, pero sin salir de la arena. No hay policías.

El incumplimiento horario no solo es en la hora de cierre, también de apertura de los arenales. «Hay personas, sobre todo mayores, que a las 6 de la mañana ya montan las sombrillas en las playas, para guardar el sitio», manifiesta el edil.

En la Marina Baixa, la mayoría de playas cierran por las noches y, para ello, están valladas en todo su perímetro. En Benidorm, el horario para permanecer en la playa de Poniente, Levante o Mal Pas, este año con control de aforo y acotadas en parcelas, está establecido de 9 a 21.30 horas, por lo que se quedan completamente vacías después de esa hora. En el caso de las Calas, la Policía Local se encarga de decirle a los bañistas que tienen que abandonarlas. Finestrat funciona similar, ya que también se ha establecido un horario de apertura y cierre, que cuando llega, deja la arena sin bañistas y sin posibilidad de volver a ella de noche. En el caso de l'Alfàs del Pi, la playa de l'Albir también cierra por la noche. En La Vila, por su parte, no existe un horario de cierre. Sí se permite cenar o estar tranquilamente en la arena al principio de la noche.

Sin horario

Las playas del término municipal de Alicante no cuentan con horario de cierre nocturno, de ahí la presión policial contra el botellón no solo en los arenales, también en las calas. Son muchas las familias que van de noche a las playas a cenar, aunque la Policía controla que no haya grupos de más de diez personas -hasta ahora se permitían 15- que no sean del mismo núcleo familiar, o que convivan, como medida contra el contagio de covid-19, en cumplimiento de las medidas de las autoridades sanitarias.

Además, se vigila que no cocinen ni hagan fuego en la arena y que lleven mascarilla. Desde el Ayuntamiento de Alicante explican que desde la pandemia la afluencia a las playas de noche para cenar, típica de jóvenes y familias, ha bajado.

Ni caso a los controladores de los arenales

«A los controladores normalmente no les hacen caso, solo cuando ven los policías, pero aunque tenemos una unidad de playas, en muchas ocasiones se les requiere para una emergencia que no puede atender solo el servicio ordinario». Así lo asegura el edil de Seguridad Ciudadana de Torrevieja, Federico Alarcón. La unidad de playas la componen cuatro agentes, en la ciudad, que se encargan de vigilar el cumplimiento horario, las mascarillas o mediar en los conflictos entre bañistas y controladores que vigilan que se cumpla el aforo máximo. El Ayuntamiento tenía previsto contratar este verano a 30 agentes de Policía Local, pero al no haber aprobado el municipio aún el presupuesto, la ley permite sacar las plazas. «He pedido a la Subdelegación un refuerzo de guardias civiles, pero no ha atendido la petición», lamenta Alarcón.

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